La carta de Juan Pablo Duarte al entonces ministro de Relaciones Exteriores del Gobierno restaurador, Manuel Rodríguez Objío (su antiguo secretario), procedente de Caracas, en el año 1865, resume un nacionalismo coherente y maduro.
Duarte se pronuncia no solo contra la dominación haitiana, sino también contra la española y la ya amenazante, en ese entonces, pretensión hegemónica estadounidense; así como contra la injerencia de cualquier otra potencia.
El Padre de la Patria tenía entonces 52 años y había visto triunfar su idea, síntesis del sentir popular, de una República Dominicana libre e independiente; aunque no había tenido la oportunidad de saborear su triunfo ni de convertir en realidad su otro gran objetivo: la instalación de una sociedad democrática.
Duarte había pasado por todo tipo de vicisitudes cuando escribió esta carta, pero en ella no se nota la amargura del frustrado, sino la lucidez del gran patriota que reafirma su convicción nacionalista, incluso en medio de la adversidad, atenuada por su condición de representante legítimo del Estado dominicano ante el Gobierno de Venezuela y otros.
El Padre de la Patria regresó a su lar nativo el 25 de marzo de 1864 por Montecristi, 20 años después de haber sido expatriado, con la intención expresa de combatir con las armas en las manos contra la dominación española.
No pudo ver cumplido su deseo, por diversas circunstancias, y terminó por aceptar aportar otros servicios a la causa nacionalista como representante en Venezuela, desde donde envió esta sustanciosa misiva a su antiguo asistente y entonces ministro de Relaciones Exteriores del Gobierno Restaurador, Manuel Rodríguez Objío.
Aquí el documento:
Carta de Juan Pablo Duarte del 7 de marzo de 1865
Nota: reproducida del libro El Poder Municipal, de Arsenio Hernández Fortuna, con introducción y notas. El original de la misiva se encuentra en: Duarte, Rosa. APUNTES DE ROSA DUARTE – Archivo y versos de Juan Pablo Duarte. Santo Domingo. 1994.

