Home ALFONSO FONCHI TEJEDA Ni ultra ni progresismo: un conservadurismo que ni al centro llega 

Ni ultra ni progresismo: un conservadurismo que ni al centro llega 

by Redacción

Por ALFONSO -FONCHI- TEJEDA

 

Cuándo la era estaba “pariendo un corazón” y “ tocar el cielo” estaba al alcance de las manos, espacio imaginario que el hombre sobrepasó cuando alunizó en el nocturnal satélite, la expresión del protagonista de esa hazaña, Neil Armstrong: «Este es un pequeño paso para el hombre, un gran salto para la humanidad», entonces parecía que la esperanza era una realidad, la que al final devino en una burbuja que, como tal, estalló.

Cierto que esa burbuja duró tanto que se presumía más allá de la condición efímera que caracteriza esas esferas, y presentaba condiciones que avalaban la posibilidad de permanencia dado el tiempo que se prolongó y la capacidad que demostró, hasta el grado de hacerla contagiante, contagiosa, en la lucha bipolar que dominaba el mundo.

Paradójico resulta que las huellas de esa franja sean mayoritarias en el mundo en cuanto a población, pero que la esencia de lo que pretendió ser esté impregnada de fuerte arraigo de lo que antes rechazaba, y que ahora sea aquella antigua impugnación lo que le permita viabilizar parte de su propuesta original que, además, le permite ostentar un estatus de autosuficiencia y una potencia confrontacional que tiene a su rival en un inquietante estado.

Esa bipolaridad repartió zonas de influencia, y aquí en la región latinoamericana y caribeña, durante mucho tiempo y en muchos países predominó la influencia estadounidense, aunque con excepciones puntuales, y la permanente lucha desde muchos países en los que grupos y tendencias pugnan por cambiar la situación, intento en el que muchos fracasaron con un costo demasiado alto y unas consecuencias catastróficas.

Si este comienzo de Siglo fue motivador, esperanzador para esa corriente impugnadora que logró un dominio en la mayoría de los países de la región, hoy, de esa ola quedan recuerdos muy lamentables, y una nueva realidad: carecen del entusiasmo y la potabilidad que los haga atractivo ante la mayoría, además que están en una muy marcada desventaja, precisamente frente a la parte más conservadora de la que antes era su franja opositora.

En el caso dominicano, la situación es bastante sui generis: la ola extremista del conservadurismo – como se expresa en otro lugares- es una lejana posibilidad pese a que la actual dirección tiene tintes ultraconservadores, que aunque muchos quisieran convertir en mayoritario, la realidad le traba esa pretensión; que en cambio, la incapacidad y dispersión del frente progresista, le permite al conservadurismo ser una oferta que ni bordea un centrismo limitado, ni se asusta por su incapacidad para superarlo.

¡Así estamos!

You may also like