
Sede del Servicio de Inteligencia Militar (SIM).
ARTÍCULO INVITADO
Por Amaurys Pérez Vargas
La Sección de Prensa del SIM fue una parte integral del aparato represivo trujillista cuyas funciones se concentraban en labores de inteligencia y control ideológico. En efecto, la existencia de esta sección evidencia cómo la información constituía un componente central del control social trujillista. Ciertamente, la dominación no podía sostenerse únicamente por la represión, de allí que fuera fundamental otorgarle cierta importancia a la producción y regulación de discursos. En ese sentido, Lipe Collado nos señala en su libro titulado “El Foro Público en la Era de Trujillo” que Trujillo “desde su primer día en el poder usó una deleznable pandilla de intelectuales y periodistas que formaron un escudo de opinión pública para protegerlo de sus «enemigos» y fueron sus agentes en los diarios para sojuzgar a la «prensa»”.
Entre los periodistas e intelectuales que desde los primeros años se alinearon con el tirano sobresalieron, según Collado: “Rafael Vidal, Rafael Damirón, Mario Fermín Cabral, Ramón Emilio Jiménez, Joaquín Balaguer; Alejandro Cohén, Germán Soriano y Osvaldo Bazil, entre otros, a los que calificó de “conducta suficientemente vergonzosa: laudatorio hasta empalagosa; y espía de Trujillo en la prensa, labor que no estuvo exenta de manchas de sangre”. Todos ellos, y muchos otros que no se mencionaron, participaron activamente en la construcción de la realidad política dominicana de los años 30, 40 y 50.
Por el nivel de ingresos que se consigna a la sección de prensa en la nómina del Servicio de Inteligencia Militar (SIM) publicada en la Revista Ecos por el profesor Antinoe Fiallo, compuesta mayoritariamente por mujeres, (Zunilda Altagracia Khoury Reynoso 100.00; Mercedes Lorfa Gabriel de Santos, 75.00; Josefina Altagracia Ureña Beltré, 75.00; Norma Altagracia Montesano Reynoso, 75.00; Pedro María Alberto, 30.00) asumimos que tenían labores de oficina como por ejemplo la vigilancia de los medios de comunicación, lo que conllevaba una revisión diaria de los periódicos, publicaciones y otros tipos de materiales bibliográficos con el objetivo de identificar contenidos considerados subversivos o contrarios al régimen. Desde el punto de vista salarial, el único que parece en la estructura estar destinado a funciones relacionadas con la producción de contenidos es Miguel Agustín Caucel, 700.00; quien a su vez devengaba la paga más alta a nivel individual en toda la referida nómina. Sobre este personaje de origen cubano, cuyo verdadero apellido era Gazel, se sabe que era músico, abogado y periodista y que fue el primer director de Radio Nacional, más tarde Radio Caribe, reclutado por Jhonny Abbes.
De acuerdo con Lipe Collado,el SIM participó en la elaboración de propaganda, difundiendo chismes que desprestigiaban a “amigos y opositores” de Trujillo ya que “un volumen considerable de las cartas al Foro Público deja huellas claras de que provienen de informes «confidenciales» y de la inteligencia militar y policial, antes que de simples lectores”. En su «Informe Sobre la República Dominicana» José R. Cordero Michel analizó la prensa trujillista hasta 1959, indicando que el periódico «El Caribe es el portavoz oficial del régimen y el instrumento de una de las más hábiles técnicas inventadas por la maquinaria propagandística trujillista: el «Foro Público». El «Foro» como lo llama corrientemente el pueblo, consiste en una sección donde aparecen amenazas anónimas contra los militares, los burócratas, los comerciantes y los intelectuales del país. Lo de «anónimo» es un simple formalismo, pues nadie ignora que las denuncias políticas y las amenazas lanzadas por el «Foro» son redactadas en la oficina personal del dictador. Salvo su propia familia, nadie escapa de ser su víctima. La persona que se ve denunciada en esta sección puede considerarse perdida: la cárcel, el desempleo o la humillación pública son sus consecuencias automáticas».
Tal como se puede apreciar, el “Foro Público” operó como un instrumento de guerra psicológica, el cual, según Collado, “se originaba (fundamentalmente) en informes de gobernadores, de dependencias de lo Interior y Policía, de dirigentes locales y nacionales del Partido Dominicano, de funcionarios altos y medios, de la inteligencia militar y policial y de particulares comprometidos”. Un detalle de los datos recabados por el SIM es que en los textos del Foro se “citan con frecuencia que a tal o cual persona «se le fue la lengua», porque dijo tal día, en tal lugar, alguna expresión contraria al Jefe o al gobierno”. La fecha exacta en la que se inició este espacio de opinión fue el 17 mayo de 1948, apenas 33 días después de la fundación del periódico “El Caribe”. Sus orígenes se asocian a la figura de Anselmo Paulino “Ojo de vidrio” “funcionario y asistente privilegiado del tirano de 1949 a 1954, los años denominados del «reinado del anselmato».
De acuerdo con Collado, “esta columna periodística se trascendía a sí misma porque era un eslabón de una cadena de comunicación pública extendida. Era un canal presagioso conectado con informes de los servicios de inteligencia, con los sirenazos en los locales de los diarios El Caribe y La Nación”. Agrega que su forma de operar se concentraba en “un dispositivo que podía ser una que otra oficina palaciega del Jefe Trujillo. Allí laboraban los efectivos «tirilleros», discriminándose la información y seleccionándose una porción de «cocaína informativa». Luego se estilizaba (resumía) y hacía consumible. Terminaba (empacada en un sobre) en los talleres de El Caribe y al día siguiente el público recibía su porción narcotizante”.
Collado añade que “el sobre oficial con membrete de la Presidencia de la República, conteniendo las cuartillas escritas para el Foro Público, lo llevaba a El Caribe cada noche un funcionario palaciego, a veces con rango de Secretario de Estado. Anselmo Paulino, Arturo Despradel, Francisco Prats Ramírez, Arturo Logroño, Paino Pichardo y Cucho Álvarez y otros (quienes a la vez fueron foristas) son recordados por periodistas del diario que o los habían visto o se enteraron confidencialmente de esta misión. Y sépase que una que otra vez los «mensajeros» llevaron, a sabiendas, en ese sobre oficial una que otra denuncia que los colocaba en ridículo”.
Sobre sus redactores, vale decir que algunos se destacaron como foristas consagrados, véase: “Germán Emilio Ornes Coiscou, Rafael Herrera y Francisco Prats-Ramírez”. También aparecieron otros «foristas de calidad» como: «Arturo Logroño, Anselmo Paulino, Arturo Despradel, Luis Álvarez Pina, Paíno Pichardo, el colombiano J. A. Osorio Lizarazo, Ramón Emilio Jiménez y Max Uribe». En otro “nivel «menos glorioso» estaban Santiago Lamela Geler, Germán Soriano, Ramón Lacay Polanco, Osvaldo Soler, Pedro Dip Velarde y Ramón A. Font Bernard”. Ocasionalmente publicaron Joaquín Balaguer, Aliro Paulino, Radhames Trujillo y el propio Trujillo. El espacio se mantuvo durante 13 años, dos meses y cuatro días, produciendo aproximadamente 30,000 cartas de los «lectores», las cuales fueron publicadas en poco más de 4,000 secciones hasta el 22 de julio de 1961, cuando apareció una publicación del diario dirigido por Prats-Ramírez anunciando su desaparición. En la próxima entrega abordaremos la dimensión territorial del SIM.
Reproducido por hoy.com.do.
Foto: fuente externa.

