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Rimas y aventuras: Las mejores poesías de don Quijote de la Mancha

by Redacción

Por Raquel Reynoso Figueroa

Portada de la primera edición de El Igenioso Hidalgo don Quijote de la Mancha. (Fuente externa)

La poesía en el Siglo de Oro representa una de las expresiones más significativas de las artes y la literatura españolas, floreciendo a lo largo de los siglos XVI y XVII. En este contexto, varios poetas y autores lograron dejar una huella permanente, como Quevedo, Góngora y De la Vega, quienes pertenecieron a movimientos literarios como el culteranismo y el conceptismo. Sin embargo, la poesía de Miguel de Cervantes se destaca por su cercanía a estos grandes autores, quienes sirvieron como referencia para su propio estilo.

Aunque Cervantes es principalmente conocido por su obra narrativa, su poesía también refleja el barroco y la cultura literaria de su tiempo. A pesar de ser un novelista, dejó un legado invaluable con Don Quijote de la Mancha, en el cual incluyó poesías que no solo brindan momentos de risa, sino que también evocan sentimientos de nostalgia al tratar temas universales como el amor, la clase social y la libertad.

La poesía en la obra de Cervantes se distingue por su reflexión sobre la calidad y el verdadero valor de las composiciones poéticas. Para Cervantes, la poesía no solo se define por rimas agradables y una entonación atractiva, sino por su capacidad para transmitir un mensaje profundo y significativo. La verdadera poesía, según él, es aquella que combina belleza tanto en su forma como en su espíritu, siendo capaz de esconder detalles literarios que enriquecen la experiencia del lector. Esta visión sobre la poesía se convierte en uno de los pilares de su obra, ya que, a través de los poemas que aparecen en Don Quijote, Cervantes da cuenta de una rica tradición literaria que no se limita a la mera técnica, sino que busca llegar al corazón y a la mente del lector.

En Don Quijote de la Mancha, las poesías, sonetos y cánticos tienen un gran valor literario. Estos fragmentos poéticos enriquecen la narrativa, ofreciendo no solo una visión de los personajes, sino también de las preocupaciones y dilemas de la época. Los recursos literarios presentes en los poemas de Cervantes reflejan la complejidad de los personajes y sus emociones. A través de estos versos, los personajes de la novela expresan sentimientos de amor, frustración y desdicha. Un claro ejemplo de esta poesía se encuentra en los cánticos de Antonio, un personaje conocido por su afición a cantar, sin importar el lugar o las circunstancias. En uno de sus cánticos, se expresa una compleja relación entre amor y prejuicio:

Yo sé, Olalla, que me adoras,
por ser yo mozo gallardo;
más yo te aborrezco a ti
por pobre y por no tener.

Este fragmento pone de manifiesto la contradicción entre el amor juvenil y el desprecio basado en prejuicios sociales. En estas líneas, se refleja cómo las clases sociales influyen en las relaciones amorosas. El amor aquí es interesado, y el personaje de Antonio rechaza a Olalla debido a su falta de recursos, a pesar de que ella lo adora. Esta situación evoca una crítica a la sociedad de la época, donde las relaciones no siempre se basaban en el afecto genuino, sino en los beneficios materiales. Aunque este cántico pertenece al contexto de la novela, su mensaje sigue siendo pertinente hoy en día, ya que todavía existen relaciones basadas en intereses económicos o de estatus.

Por otro lado, Don Quijote también recurre a la poesía en momentos de desesperación y despecho, como cuando escribe un poema a Dulcinea del Toboso en ausencia de su amada. El poema expresa el dolor de Quijote a través de elementos de la naturaleza, un recurso muy común en la poesía barroca:

Árboles, hierbas y plantas,
que en aqueste sitio estáis,
tan altos, verdes y sanos,
si de mi mal no os holgáis,
escuchad mis quejas santas.

Mi dolor no os alborote,
aunque más terrible sea,
pues por pagaros escote
aquí lloró don Quijote
ausencias de Dulcinea.

Este poema, compuesto por estrofas de cinco versos con métrica de 7 y 11 sílabas y rima consonante en el esquema ABABB, se distingue por su ritmo y estructura. A través de esta forma meticulosa, Cervantes refleja el lenguaje culto de la época, al tiempo que utiliza la naturaleza como metáfora de la angustia emocional de Don Quijote. El dolor de la ausencia de Dulcinea es tan grande que se expresa a través de una analogía con los árboles, las plantas y las hierbas, que parecen compartir su sufrimiento. De esta manera, Cervantes logra una poesía que no solo es estética en su forma, sino que también transmite el dolor profundo de su protagonista.

Este poema es un claro ejemplo de cómo Don Quijote está dispuesto a hacer cualquier cosa por Dulcinea, incluso si esto implica someterse a una vida de sufrimiento. Su amor por ella es tan idealizado que lo lleva a realizar acciones como la penitencia, buscando redención a través de su dolor. A lo largo de la novela, Quijote constantemente expresa lo mucho que le

falta Dulcinea, y la poesía se convierte en una forma de materializar esa ausencia y ese amor no correspondido.

Los poemas que aparecen en esta emblemática novela me hacen pensar en la rigurosidad que utiliza Cervantes para escribir, en cada uno se ven reflejada las vivencias de cada personaje. Aquí es donde nos damos cuenta lo especial que era este autor para la escritura, no solo era un dramaturgo, sino, que también se inclinó por la parte poeta y como ya había mencionado para él la parte lírica era la más importante, por esta razón es que hay tantos cánticos en todo el transcurso de esta.

Cada escrito tenía un personaje por el cual se escribió, por quién fue inspirado. Así como Dulcinea, Dorotea y Quijote tienen sus canciones, poemas y demás, Sancho tuvo la oportunidad de que alguien escribiera de él. En esta ocasión el soneto que le dedicaron a Sancho fue un poco burlesco y a la vez alaba las acciones, por lo que de igual manera podemos ver algunas cualidades con las que cumple este como escudero.

Sancho Panza es aquéste, en cuerpo chico,
pero grande en valor, ¡milagro extraño!
Escudero el más simple y sin engaño
que tuvo el mundo, os juro y certifico


De ser conde, no estuvo en un tantico,
si no se conjuraran en su daño insolencias y
agravios del tacaño
siglo, que aun no perdonan a un borrico.

¡Sobre él anduvo -con perdón se miente
este manso escudero, tras el manso
caballo Rocinante y tras su dueño!
¡Oh vanas esperanzas de la gente!
¡Cómo pasáis con prometer descanso,
y al fin paráis en sombra, en humo, en sueño!

Este fue uno de los sonetos que más me gustaron y llamaron mi atención, porque es gracioso como desde el principio Sancho solo quiere cumplir con la voluntad de su amo y hace exactamente como él pide que haga. Lo novedoso es que la fidelidad de Sancho hacia Quijote es tan grande que en ningún momento lo deja solo, pese a todas las tormentas y vicisitudes que pasaron juntos, él siempre estuvo ahí a disposición de su amo Quijote.

Este soneto resalta la gran bondad, caballerosidad, y honestidad de Sancha para con su amo Quijote, pero a su vez vemos como también se humilla y se burlan por las desventuras que tiene, ya que en varios capítulos de la novela parece que él también está teniendo problemas como su amor, tanto era el tiempo que pasaban juntos que al final uno creía lo que el otro le dijera, aunque, cabe destacar que Sancho luchó para sacar a Quijote de esa mentalidad de ser caballero andante. Algo que llama mucho mi atención es el uso de la figura Anáfora dentro de este poema porque en varios versos se repite la palabra manso refiriéndose a Sancho para resaltar su carácter y personalidad, así era él ante cualesquiera circunstancias.

Como había comentado en otras ocasiones, Sancho fue el mejor amigo de Quijote y puedo decir que es algo que se evidencia en lo largo de toda la novela, la actitud de Sancho el escudero me hace recordar un verso bíblico que está en Proverbios 17:17 En todo tiempo ama el amigo, Y es como un hermano en tiempo de angustia. Justamente, lo que hace Sancho con Don Quijote es ser un amigo en todos los tiempos que pasaron juntos y aun cuando estaban lejos seguía siendo un amigo que ama.

Finalmente, los poemas y cánticos dentro de Don Quijote de la Mancha no solo sirven para enriquecer la narrativa, sino que también son una ventana al mundo emocional de los personajes. A través de la poesía, Cervantes logra transmitir no solo los sentimientos más profundos de Don Quijote, Sancho Panza y otros personajes, sino también una crítica a las costumbres y prejuicios de su tiempo. La poesía en esta obra es un reflejo de la complejidad humana, y, a través de sus versos, Cervantes dejó un legado literario que sigue vivo en la literatura española. Los personajes de Don Quijote representan una rica gama de emociones y valores que, aunque en su época parecían propios de la caballería medieval, siguen siendo universales y atemporales.

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