Por Dennis Small
dennissmall@larouchepub.com

En su famoso libro de texto ¿Así que quieres aprender economía?, Lyndon LaRouche, el economista físico más importante del siglo pasado, explicó los requisitos que deben cumplir los candidatos al Premio Nobel de Economía:
“Desde que se estableció el premio Nobel de economía, ningúncandidatoaltítulolo ha obtenido salvo que su ‘obra principal’ abunde en la incompetencia abominable y queesaincompetenciaencuentre confirmación en alguna catástrofe nacional debida a la adherenciaaesadoctrina”.
Con todo derecho, Javier Milei, el Presidente circunstancial de Argentina, es ahora un serio candidato al premio Nobel.
Entre los grandes logros en su primer año de mandato (tomó posesión el 10 de diciembre del 2023) figuran los siguientes, tal y como se refleja en las estadísticas oficial del Instituto Nacional de Estadística y Censos, INDES:
- Aumento de la pobreza nacional en un 27%, y de la indigencia (pobreza extrema) en un 52%. A finales del 2024, el 53% de la población, es decir, 25 millones de personas, eran pobres; el 18%, indigentes. La pobreza infantil (0-14 años) se situaba en un escandaloso 69% en ese grupo de edad.
- Aumento de la deuda pública (como % del PIB) en un 90%.
- Aumentó la inflación en un 107%, desde un promedio anual ya imposible del 118% cuando Milei asumió la presidencia en diciembre del 2023, hasta un 245% verdaderamente hiperinflacionario un año después.
- Recorte general del gasto público nacional en un 23%, especialmente en las áreas de servicios sociales y pensiones (el gasto en educación lo redujo en un 42%; en ciencia y tecnología lo redujo en un 33%; en transporte en un 55%), todo ello para satisfacer las exigencias del FMI y de los bancos acreedores internacionales para garantizar que por encima de todo se pague el servicio de la deuda.
- Reducción drástica del salario real promedio en un 30%.
- Impuso una “terapia de choque” con una devaluación del 54% al tercer día de su mandato, seguida de devaluaciones mensuales del 2% lo que redujo el valor del peso en un 72% para finales de año. Esto desencadenó una oleada de inflación en el país, que contribuyó en gran medida a sumir en la pobreza a millones de argentinos, exactamente como se pretendía.
Y el 2025 hasta la fecha se perfila como aún más “exitoso” para las medidas dictadas por los banqueros a Milei.
Para hacer cumplir esas políticas schachtianas, Milei ha recurrido a medidas de Estado policiacode represión contra los manifestantes (incluidos los jubilados indefensos) bajo la sangrienta mano de la ministra de Seguridad, Patricia Bullrich.
Tal vez lo peor de todo sea que Milei dio marcha atrás al compromiso del anterior gobierno de Argentina de unirse al BRICS, lo cual ofrecía una alternativa viable de desarrollo, construcción de infraestructura y aumento del nivel de vida, basada en la cooperación con las naciones del Sur Global. Esa decisión, que fue anunciada el 29 de diciembre del 2023 (menos de tres semanas después de que Milei asumiera el cargo), ha dejado al país sin una alternativa visible al genocidio que ahora ejecuta este aspirante al premio Nobel de economía.

De hecho, a Milei lo pusieron en el cargo y lo están promoviendo ampliamente a nivel internacional con el propósito de convertir a Argentina en un ejemplo sangriento para cualquier nación, ya sea del Norte (como Estados Unidos), o del Sur Global, que pueda estar considerando salirse de la camisa de fuerza de Wall Street y de la City de Londres, como lo hizo la propia Argentina durante los gobiernos consecutivos de Néstor Kirchner (2003 – 2007) seguidos por los dos mandatos de su viuda Cristina Fernández de Kirchner (2007 – 2011 y 2011 – 2015).
Como puede verse en la Gráfica 2, durante los 12 años de los gobiernos de los Kirchner, que lucharon como fieras contra el FMI y Wall Street, y llevaron a cabo la construcción de importante infraestructura para industrializar al país, el salario real promedio aumentó notablemente. Tomando el 2015 como un índice de 100, los salarios pasaron de 68 en el 2003 a 100 en el 2015, un aumento del 47%. Los banqueros etomaron el control con Mauricio Macri, que aplicó políticas económicas neoliberales sin tapujos entre el 2015 y el 2019, y logró recortar los salarios reales un 25% en cuatro años. Alberto Fernández, que había sido Jefe de Gabinete en el gobierno de Néstor Kirchner, careció de la voluntad de lucha mostrada por los Kirchner y apenas pudo con los bancos, y hubo una caída de los salarios reales de otro 12%, hasta menos de dos tercios de lo que habían sido al final del mandato de Cristina Fernández de Kirchner. Luego, con Milei, los salarios reales volvieron a reducirse drásticamente y ahora representan solo el 46% de lo que eran en el 2015.
La tendencia de la tasa de pobreza es, como era de esperar, una imagen inversa de lo que ocurrió con los salarios. La tasa de pobreza se redujo casi a la mitad, del 50% al 26% de la población, durante los gobiernos de los Kirchner, y luego el gobierno de Macri logró aumentar la tasa de pobreza al 36% en solo cuatro años. Con Fernández, la pobreza subió del 36% al 42%. Y luego, cuando llegó Milei, la pobreza se disparó de nuevo por encima del 50%, como se indicó anteriormente.
La deuda pública, interna y externa, es el mecanismo que utilizan los banqueros para el proceso de saqueo, cuyos resultados pueden verse en estos gráficos. Como muestra la Gráfica 3, cuando se redujo deliberadamente la deuda durante los años de los Kirchner, y se dejó de depender del FMI, fue posible invertir en desarrollo y, como resultado, la pobreza disminuyó. Cuando la deuda pública argentina aumentó, por exigencia de los banqueros internacionales, la pobreza aumentó con ella.

La teoría: “Incompetencia abominable”
Javier Milei se declara “anarcocapitalista” y seguidor acérrimo de la escuela austríaca de economía, es decir, de los seguidores de Ludwig von Mises y su alumno, Friedrich von Hayek. Su teoría es muy simplista y difícilmente debería calificarse de “economía”. Un resumen adecuado sería: “la codicia es buena”. El argumento es que, si el Estado o cualquier otra autoridad se quitara de en medio (o fuera eliminado), entonces los individuos perseguirían cada uno su propio beneficio personal, y de este modo la sociedad estaría mejor. A veces esto se conoce como capitalismo de “laissez-faire”(francés para “dejar hacer”), y entre sus promotores se encuentran Adam Smith (con su “mano invisible”), David Hume, Jeremy Bentham y, en tiempos más modernos, Milton Friedman.
Pero la verdadera raíz de este argumento se remonta al “filósofo” angloholandés Bernard de Mandeville (1670 -1733), quien argumenta descaradamente en su ‘Fábuladelasabejas:oviciosprivados,beneficios públicos’ que hay que darle rienda suelta a todo el mundo para que disfruten al máximo de sus vicios, con lo que se crearía espontáneamente un orden social. Jeremy Bentham (1747-1832) no hizo más que ponerle un paquete nuevo a Mandeville, con algunos sofismas adicionales sobre un “cálculo felicífico” hedonista para maximizar el placer y minimizar el dolor, para dar lugar a varios tratados cuyos títulos incluyen “Defensa de la usura” y “Sobre la pederastia”.
Von Mises, el héroe de Milei, elogiaba a Mandeville por “señalar que el interés propio y el deseo de bienestar material, comúnmente estigmatizados como vicios, son de hecho los incentivos cuyo funcionamiento logra el bienestar, la prosperidad y la civilización”.
¿Dónde se encuentra la falla axiomática?
La libertad y el libertinaje no son lo mismo, aunque los adolescentes suelen confundirlos. El Estado tiene un papel propio que desempeñar en una sociedad preocupada por el progreso y el desarrollo, que es servir de expresión organizada del Bien Común, o lo que los Padres Fundadores de Estados Unidos denominaron en la Constitución el Bienestar General. Esto es especialmente crucial en la economía, sobre todo el control de la emisión del crédito y su canalización hacia la actividad productiva, no la especulativa.
El hecho de que algunos Estados sean imperfectos, o de que haya corrupción y también se adopten políticas erróneas, no justifica la eliminación del Estado y de su papel en la economía. Eso sólo sirve para entregarlo todo a la casta financiera dominante, que luego termina controlando el sistema financiero mientras que la población embaucada grita y vocifera que ahora son finalmente “libres”.
La imagen de Javier Milei blandiendo una motosierra con la que pretende hacer trizas al Estado, está sacada directamente de la visión que presenta la Fábuladelas abejas de Mandeville.
Lyndon LaRouche dio una sucinta entrevista sobre estas cuestiones que fue publicada el 20 de junio del 2010 por el sitio electrónico suizo TheDailyBell, que se presenta como “Un compendio diario del pensamiento de libre mercado”.
Pregunta:¿Quéopinausteddelospensadoresdelibre mercadoydelaescuelaeconómicaaustríaca?
LaRouche:Implícitamente,laescuelaesunfraudeen loshechosyundesastreensusefectos.
Pregunta:¿Quépiensaustedconrespectoalautilidad marginal?
LaRouche:Queeseldogmadeunasectadefinalesdel siglo19detipoirracionalista.
Pregunta:¿QuépiensausteddeAdamSmith? LaRouche: Es repugnante.
Pregunta:¿Quéopinaustedsobrelagranobradevon Mises, La Acción Humana?
LaRouche:Queesunainvencióninfantil.
La práctica: “Catástrofe nacional”
Javier Milei hizo campaña por la presidencia blandiendo una motosierra en los mítines, con mirada salvaje, para indicar lo que pensaba hacer con el gasto público… y con la vida de los argentinos. Cuando tomó posesión como Presidente el 10 de diciembre del 2023, se puso manos a la obra y devaluó masivamente el peso en más de un 50%, tal y como la comunidad bancaria internacional venía exigiendo desde hacía tiempo. Los resultados se muestran en la Gráfica 4, que indica el tipo de cambio entre el peso y el dólar durante las dos últimas décadas.
En cuanto al gasto público, Milei juró una y otra vez que liberaría al pueblo argentino del “Estado omnipresente”, lo que prometió hacer desmantelando la importante red de seguridad social del país dedicada a la población, privatizando todas las empresas e instituciones estatales y acabando con los proyectos de infraestructura financiados por el Estado. Presumió que iba a hacer trizas al gasto público. “No es momento para el gradualismo ni para la debilidad”, dijo en un discurso público.
El colapso de largo plazo del gasto público nacional que se muestra en la Gráfica 5, proporciona el contexto para los logros de Milei en esta área que le hacen merecedor del premio Nobel. Usando el año 2015 como base de un índice de 100 para el gasto público en pesos, vemos que los gastos corrientes disminuyeron gradualmente (14%) tanto durante el gobierno de Macri como el de Fernández. Pero cuando Milei llegó a la presidencia, como lo había prometido recortó el gasto corriente en más de 28% en un año, o sea a dos tercios del nivel de 2015. (Esa misma serie temporal del
INDEC no estaba disponible para el período del 2003 al 2015, de manera que, para fines de comparación, generamos un índice estimado del gasto público total para ese período, basándonos en una serie temporal distinta: gasto público como porcentaje del PIB. Aunque no se puede hacer una comparación estricta, sí proporciona un contexto útil para el período desde el 2015 hasta la fecha.)
Pero es en la categoría de los gastos de capital, que es lo más decisivo para las inversiones para el futuro crecimiento de la economía, donde vemos la verdadera salvajada de las políticas neoliberales. Macri redujo el gasto de capital de golpe en un 53%; y luego Milei le dio el golpe de gracia llevando el gasto de capital a menos de un 20% de lo que había sido en el 2015.
Esto significa amputar áreas que otrora hicieron de Argentina una de las naciones del sector en desarrollo con capacidades industriales y científicas significativas, en áreas como la energía nuclear y la exploración espacial. Esa historia que todavía está fresca en la memoria de muchos argentinos, subrayó para Wall Street y la City de Londres que era imperativo hundir a Argentina por completo y sumir a la población en la indigencia, imponiendo su servidumbre a la casta financiera dominante, para así hacer de Argentina un ejemplo horrible para cualquier otra nación que comparta ese compromiso con el desarrollo.
Para finales del 2024, Milei se las arregló para generar un superávit fiscal de 1.8%, que logró reduciendo drásticamente las pensiones, paralizando las obras públicas, reduciendo los subsidios, y congelando los sueldos de los trabajadores del Estado. En una rueda de prensa el 11 de enero del 2025, Kristalina Georgieva, directora gerente del FMI, se desbordó en alabanzas por el programa económico de Milei; dijo que es “lo más impresionante en la historia reciente”.
En una entrevista con la revista Forbes, el 29 de diciembre del 2024, Milei habló sobre lo que sigue. “Vamos a seguir eliminando las regulaciones. Vamos a avanzar con nuestra programación de privatizaciones y vamos a profundizar la reforma laboral”. Explicó: “La motosierra fue la primera fase. Hicimos una primera gran reducción [del gasto público] y ahora vienen cosas de fondo, que no son solo desregular y deshacernos de estos obstáculos [regulatorios] sino que implica una reforma mayor del Estado que significa reducirlo todavía más”.
Una vez que haya completado la reforma laboral, añadió, le seguirá una reforma al sistema de pensiones. Esto además de la reducción drástica de las pensiones que ya se logró en el 2024, y que trajo como resultado que un tercio de los jubilados, medio millón de personas, pasaran a ser nuevos pobres en el 2024. Según informes de la prensa argentina, en octubre del 2024, una pensión mínima era un 21% más baja en términos reales de lo que había sido un año antes. Los programas que proporcionan medicamentos gratis para los adultos de tercera edad también fueron eliminados.
Y todo esto, para satisfacer a “los mercados”, o sea, los bancos de Wall Street y la City de Londres acreedores de Argentina; y al FMI, policía del actual orden financiero especulativo transatlántico, los cuales tienen un interés directo en el asunto.
El papel del FMI en la debacle argentina es particularmente notable. No es que sea el mayor acreedor internacional de Argentina; esa distinción la tienen los tenedores de bonos de la deuda del país: bancos extranjeros, fondos buitre, y otras criaturas depredadoras que siguen la ley de la selva especulativa de Mandeville y Milei. Pero la deuda con el FMI es un buen indicador político. Como muestra la Gráfica 6, el gobierno de Néstor Kirchner heredó una deuda con el FMI de más de $15.000 millones de dólares (casi toda deuda ilegítima y odiosa), y en medio de una batalla de vida o muerte con los fondos buitre que querían despedazar a Argentina, él decidió pagar toda la deuda con el FMI, a fin de reducir la vulnerabilidad de Argentina ante las presiones políticas de esa entidad. Cuando llegó a la presidencia el agente incondicional de los banqueros, Macri, tomó un préstamo aplastante del FMI de $44.000 millones de dólares, con lo que pagó la libra de carne completa que los fondos buitres habían estado exigiendo, y que sirvió como la fuente principal para los $86.000 millones de dólares en fuga de capitales que salieron del país entre el 2015 y el 2019, según las cifras oficiales del Banco Central de la República Argentina (BCRA).
Fernández opuso cierta resistencia a los lobos depredadores y al FMI, hasta donde pudo, y la deuda con el FMI se redujo ligeramente a $41.000 millones de dólares, que es donde se encuentra hoy. A la fecha, Argentina es el principal deudor del FMI, por mucho; representa el 28% del total de la cartera del FMI.

Pero esa deuda no se va a quedar ahí. Javier Milei, quien hizo su campaña electoral y llegó a la presidencia jurando en repetidas ocasiones que nunca, nunca endeudaría aún más a Argentina, en marzo del 2025 le solicitó un préstamo al FMI de entre $10.000 y $20.000 millones de dólares. La línea quebrada en la Gráfica 6 refleja un aumento posible de $15.000 millones de dólares, un punto medio de lo que Milei está pidiendo. La ex Presidente Cristina Fernández de Kirchner escribió una incisiva carta abierta a Milei el 9 de marzo de 2025, en la que le dice: “Che Milei! AL FINAL TERMINASTE HACIENDO LO MISMO
QUE MACRI. Te falló el experimento de la Escuela Austríaca, estás con el agua al cuello porque te faltan dólares y TIRÁS LA TOALLA PIDIÉNDOLE UN PRÉSTAMO AL FMI”.
Epílogo: Loco, más loco y loquísimo
¿Quién en su sano juicio promovería la Argentina de Milei como modelo para cualquier país, y no digamos en Estados Unidos? Larry Fink de BlackRock; Elon Musk, del Departamento de Eficiencia Gubernamental (DOGE por sus siglas en inglés) quien está haciendo reducciones drásticas al presupuesto; el secretario del Tesoro, Scott Bessent; y muchos más: ellos sí lo promueven.
Hasta sus más grandes seguidores y promotores reconocen que Javier Milei está loco; los argentinos le dicen “el loco.” Por ejemplo, Milei es dueño de cinco perros clonados a los cuales considera como sus hijos, y afirma que habla regularmente con su perro Conan — fallecido hace tiempo y progenitor de los otro cinco— que lo ayuda y orienta desde el más allá. A cuatro de los clones de Conan, Milei les puso el nombre de unas luminarias de la escuela austríaca: Milton (en honor de Milton Friedman, premio Nobel), Murray (en honor de Murray Rothbard, fundador de la economía anarcocapitalista), Robert y Lucas (que reciben su nombre por Robert Lucas Jr., premio Nobel).
Si, la relación de Milei con sus perros es de plano toda una locura. Sin embargo, es una locura todavía mayor su creencia mágica en la charlatanería de la escuela austríaca de economía. Y los más locos de todos son quienes, en Estados Unidos y en otras partes, tomarían a Milei como modelo del tipo de políticas que se deben imponer en sus países.

