Por YARISSA GUERRERO
En el siglo XV, Cristóbal Colón inició una travesía respaldada por los Reyes Católicos, Isabel I de Castilla y Fernando II de Aragón, en una época crucial marcada por la finalización de la guerra contra los moros y la conquista de Granada. En esta expedición, Colón se embarcó con el propósito de conquistar tierras, lo que plantea una pregunta inquietante: ¿Cómo, siendo un simple navegante, Cristóbal Colón justificó la conquista y colonización de tierras ajenas? ¿Los Reyes Católicos, en virtud de su posición como monarcas, poseían un derecho intrínseco para comisionar a Colón la conquista de tierras extranjeras?
Para comprender este contexto, es esencial considerar que los Reyes Católicos tenían el apoyo del Papa Alejandro VI. Según Saturnino y Toledo (2021) en su artículo Las bulas papales afirman que el Papa otorgó bulas, las cuales eran archivos sellados con plomo sobre asuntos políticos o religiosos que poseían un sello papal. ‶Estas constituían una base jurídica para justificar la ocupación de las tierras descubiertas y el sometimiento de sus habitantes a la fe católica″ (p.38). Es decir, que la iglesia católica desempeñó un papel significativo en las expediciones y exploración de nuevas tierras.
En su primer viaje, Colón se aventuró hacia un nuevo mundo, donde este se propuso a escribir un diario debido a la exigencia de los Reyes Católicos de contar con una prueba irrefutable de la expedición del descubrimiento. Colón había cumplido con ese mandato, por lo que se sumergió en las descripciones meticulosas de las tierras recién encontradas. Su Diario no solo le sirvió como una herramienta para consolidar su posición, sino también para asegurar el respaldo de Isabel y Fernando. A lo largo de esta travesía, Colón pretendía encontrar una ruta hacia Asía, pero terminó ‶descubriendo″ un continente completamente nuevo.
Durante su trayecto, se enfrentó a un sinnúmero de desafíos y a momentos de escasez de provisiones. Pero ¿por qué este hombre había decidido arriesgarse hacia lo desconocido? Era por el simple hecho de que había promesas de riquezas, la búsqueda de rutas comerciales y el deseo de reconocimiento. A pesar, de los contratiempos presentados durante el viaje, persiste en su rumbo hacia lo desconocido, guiado por la convicción de que llegaría a las Indias.
A medida que avanzaba, Colón y su tripulación se encontraron con poblaciones indígenas que vivían en armonía con sus tierras. Sin embargo, la llegada de un desconocido respaldado por la autoridad de los Reyes Católicos para reclamar esas tierras y recursos en nombre de la ‶fe″ y la ‶corona″ plantea la cuestionante de que si estaba justificado el despojo de tierras a esas comunidades que desconocían la existencia de una Europa distante. Esta situación afectó de manera directa a los pobladores de aquellos lugares, debido a que no tenían voz ni voto y se le quería imponer una cultura y una fe extranjera de lo cual ellos no tenían conocimiento.
Y así, vemos que poco a poco los Reyes Católicos, llenos de autoridad, y respaldados por la iglesia, fueron levantando un imperio a través de Colón e imponiendo su sello donde este navegante llegaba. Aunque Colón esperaba llegar a Asia, terminó encontrando América en 1492, tomando posesión de la isla San Salvador en nombre de los Reyes Católicos.
Los habitantes de la isla juraron obediencia, pidiendo perdón por posibles ofensas. Colón describió a estas personas como mansas y tranquilas, observando que eran aparentemente pobres, pero de buen aspecto y andaban desnudos como su madre los trajo al mundo. Sin armas y desconociendo su uso, mostrando una ingenuidad que los hacía vulnerables ante la gran astucia de los colonizadores.
Los indígenas, curiosos por los objetos llevados por los navegantes, los consideraban valiosos al no haber visto algo similar antes. Esta percepción, unida a la creencia de que los navegantes eran enviados del cielo, los hacía bastante fáciles de engañar, es decir, que eran un blanco fácil para los sagaces navegantes. Además, no solo vemos la astucia del Almirante, sino también su atrevimiento al cambiar los nombres de las islas que ya tenían nombres designados por los indígenas. Esto lo podemos ver cuando llegó a otra isla llamada Saometo, a la que le puso por nombre Isabela, en honor a la Reina Doña Isabel, y así, pasó con otras islas.
Siguiendo su curso exploratorio de islas, se dirigieron hacia la isla Española, que en el aquel entonces era conocida como la Isla de Bohio. Martín Alonso Pinzón, uno de los acompañantes de Colón impulsado por su gran codicia, se había alejado del Almirante con el motivo de llegar primero a la isla, motivado por la información de algunos indígenas que llevaban prisioneros y que le habían comentado que allí había mucho oro. Más tarde, el 9 de diciembre, Colón logra llegar a esa isla y decide llamarla Española, en honor a España.
Después de su interesante viaje a las Indias, Colón, a través de su carta, revela el entusiasmo y emoción ante tales descubrimientos. Dando entender la fascinación que este había tenido por las tierras que había encontrado y la esperanza de abrir nuevas rutas comerciales. Asimismo, detalla la toma de posesión de las islas en nombre de los Reyes Católicos, y se pudo observar la falta de resistencia por parte de los habitantes de esas islas. Colón tuvo, en cierto momento, una tarea fácil debido a que la percepción de los indígenas respecto a los navegantes no era amenazante; más bien, los consideraban enviados del cielo, mostrándoles cierto temor.
Para culminar, la expedición de Colón marcó un punto interesante en la historia, estableciendo una era de exploración y conquista. El hecho de la colaboración entre Colón, los Reyes Católicos y el respaldo de la iglesia, refleja un capítulo evidente de la ambición, la ignorancia cultural y la imposición sobre costumbres ajenas a los pueblos indígenas. Esto nos da a entender que la codicia humana no tiene y por lo que se ve no tendrá límites, y que la tendencia del mundo será que los poderosos conquisten a las clases más bajas o vulnerables. En definitiva, el viaje de Colón nos permite comprender la complejidad de la historia y nos invita a reflexionar sobre la construcción de sociedades más equitativas basadas en el respeto y la comprensión cultural.

