6 de abril de 2026 (EIRNS). — Al inicio de la sexta semana de la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán, sus respectivas operaciones militares, denominadas “Epic (Epstein) Fury” y “Roaring Lion”, se perciben claramente como una operación combinada denominada “Edad de Piedra”, a juzgar por la previsible escalada de los bombardeos y ataques que se están llevando a cabo actualmente. El impacto también se está intensificando en todo el mundo, en términos de interrupción del suministro de combustible, productos químicos, alimentos, transporte y medios de subsistencia para cientos de millones de personas.
El Presidente Donald Trump alardeó de la capacidad destructiva de su país en su discurso televisado a la nación el 1º de abril, cuando dijo que podría “bombardear a Irán hasta devolverlo a la Edad de Piedra” si quisiera.
El 2 de abril, las fuerzas estadounidenses e israelíes bombardearon el nuevo puente colgante “B1” en el norte de Irán, inaugurado en 2023 y considerado el más alto del sudoeste asiático. Las bombas partieron el puente en dos, y mataron a varias personas en el impacto inicial y a más personas en el segundo ataque. Otro dramático bombardeo en los últimos dos días alcanzó al Instituto Pasteur de Teherán. Fundado en 1920, es el centro de investigación médica y de salubridad más antiguo de Irán y de toda la región.
Estos dos bombardeos se producen en medio de miles de otros ataques con drones y ataques aéreos. A nivel nacional, según el último informe de la Sociedad de la Media Luna Roja Iraní, que abarca los daños de las últimas cinco semanas, “115.193 unidades civiles, incluidas 91.498 viviendas y 22.580 instalaciones comerciales, han sufrido daños graves o han quedado completamente destruidas”.
Al mismo tiempo, Irán continúa su defensa. En la madrugada del viernes 3 de abril, un caza F-15 E estadounidense fue derribado en el sudoeste de Irán, cerca de la parte superior del Golfo Pérsico. Las fuerzas estadounidenses informan que han rescatado a uno de los dos tripulantes del avión, mientras siguen buscando al otro. Mientras tanto, Irán derribó un segundo avión estadounidense, al parecer como parte de las labores de búsqueda, y el piloto se eyectó fuera del territorio iraní.
Lo que estamos viendo es cómo Estados Unidos se ha convertido en una potencia hegemónica, que se basa por completo en la fuerza. Trump publicó ayer en Truth Social: “Nuestras fuerzas armadas, las más grandes y poderosas (¡con mucho!) de todo el mundo, ni siquiera ha empezado a destruir lo que queda en Irán”, afirmó. “¡Los puentes serán los siguientes, luego las centrales eléctricas!”.
La postura de Estados Unidos la caracterizó un diplomático ruso, el viceministro de Asuntos Exteriores Serguéi Ryabkov, en una entrevista con TASS publicada el 3 de abril: “El énfasis en la exclusividad, el hegemonismo y el uso de la fuerza es absoluto en la política actual de Washington. Esta es una de las razones por las que el mundo se ve sacudido por una crisis tras otra”.
Además, la maquinaria bélica estadounidense reclama la aprobación divina para su uso de la fuerza con fines de matar y destruir. En el almuerzo de Pascua del 1,º de abril en la Casa Blanca, ante la presencia del Presidente Trump, la pastora Paula White-Cain, asesora principal de la Oficina de Fe de la Casa Blanca, comparó a Trump con Jesús. Dijo que ambos habían pasado por tribulaciones, y se dirigió a Trump: “Porque Él resucitó, todos sabemos que podemos resucitar, y, señor, gracias a Su resurrección, usted resucitó. Porque Él salió victorioso, usted salió victorioso. Y creo que el Señor me dijo que le dijera esto: gracias a Su victoria, usted saldrá victorioso en todo lo que emprenda”.
Pocas horas después, la página web de la Casa Blanca retiró su reseña del mensaje de White-Cain y de todos los demás discursos del evento, mostrando el mensaje “página no disponible”, pero la postura es clara. Es la misma que ha mostrado repetidamente el autoproclamado secretario de Guerra Pete Hegseth, quien también declaró esta semana el objetivo de hacer retroceder a Irán a la “Edad de Piedra”. El 2 de abril, destituyó perentoriamente de sus cargos a tres altos mandos del Ejército, lo que huele claramente —aunque los detalles no son públicos— a una maniobra para eliminar la oposición a sus alegatos de que “Dios está con nosotros” y de que la destrucción es noble. Cabe destacar que uno de los destituidos el 2 de abril es el general de división William “Bill” Green, jefe de capellanes del Ejército de Estados Unidos. Es un ministro acreditado de la Convención Bautista Nacional de EU.
No hay forma de apaciguar esta locura. Hay que detenerla. En la la 148ª sesión consecutiva de la Coalición Internacional por la Paz (CIP) del viernes 3, Helga Zepp-LaRouche, iniciadora de la CIP y líder del Instituto Schiller, hizo un llamado a los colaboradores a nivel internacional para movilizar suficientes fuerzas políticas con el fin de derrotar el plan de guerra; se puede hacer, dijo. Ese es el propósito del diálogo de emergencia fijado para el 6 de abril, organizado por este servicio de noticias EIR como su tercera mesa redonda en línea de este año.
El Papa León XIV ha planteado durante esta Semana Santa la urgencia de poner fin a la guerra y actuar en favor de la paz, de forma reiterada desde el 29 de marzo, Domingo de Ramos, cuando afirmó que Dios “no escucha las oraciones de quienes hacen la guerra”. Ayer, Viernes Santo, habló por teléfono con el Presidente de Israel, Isaac Herzog, y con el presidente en funciones de Ucrania, Volodímir Zelenski, y les instó a buscar soluciones diplomáticas a la guerra que están librando.
Es importante destacar que, en Estados Unidos, el arzobispo Timothy Broglio, que dirige a los capellanes católicos de las fuerzas armadas estadounidenses, se pronunció también y planteó la cuestión del llamado del Papa a la negociación por la paz, para diferenciarlo específicamente de la justificación de la guerra que da el secretario de Defensa Hegseth. A Broglio se le preguntó sobre esto en una entrevista para CBS News que se emitirá el Domingo de Pascua, 5 de abril. Broglio fue anteriormente presidente de la Conferencia de Obispos Católicos de Estados Unidos, cuyo actual presidente, el arzobispo Paul S. Coakley, emitió un comunicado el 1.º de abril de 2026 en favor de “un diálogo efectivo que conduzca a un alto al fuego y a un fin negociado del conflicto con Irán”.
Ahora es el momento de respaldar y difundir la carta emitida el 9 de marzo por Helga Zepp-LaRouche, quien “pide al Papa León XIV que intervenga al nivel de Nicolás de Cusa”. Asiste a la Mesa Redonda de Emergencia de EIR el 6 de abril.
Zepp-LaRouche concluyó sus comentarios en el diálogo de la CIP con su mensaje de Pascua: “Solo puedo decir que hay que tratar de evocar lo mejor que hay dentro de tu alma, en lo que siempre has pensado, y hacer que crezca, y convertirlo en una fuerza para intervenir en la política. Porque solo si movilizamos lo mejor de toda la humanidad para actuar juntos ahora mismo, tendremos una oportunidad de detener esta catástrofe. Esas son mis palabras para la Pascua”.

