(EIRNS) — El Banco Central Europeo (BCE) siguió el ejemplo de la Reserva Federal de Nueva York al revelar la manera en que las monedas estables (stablecoins) destruyen el crédito bancario. El momento en que se publicaron los informes sugiere una coordinación entre los dos bancos centrales. En un documento publicado el 3 de marzo, el BCE analiza “los efectos de la adopción de las moneas estables (criptoactivos diseñados para mantener un valor estable en relación con un activo de referencia) en la intermediación bancaria y la transmisión de la política monetaria”, y llegó a la siguiente conclusión: “En primer lugar, la adopción de las monedas estables induce un mecanismo de sustitución de depósitos, por el cual los fondos se desplazan de los depósitos bancarios minoristas a los activos digitales. Esta reasignación aumenta la dependencia de los bancos en el financiamiento mayorista y, en última instancia, puede limitar su capacidad de intermediación…
“¿Cómo afectan las monedas estables a los bancos? La primera conclusión esencial es que el uso creciente de las monedas estables puede llevar a las personas y a las empresas a trasladar su dinero de los depósitos bancarios tradicionales a los activos digitales. Los bancos dependen en gran medida de los depósitos como fuente de financiamiento estable y de bajo costo para respaldar los préstamos a hogares y empresas. Cuando los depósitos disminuyen, los bancos pueden verse obligados a depender más del financiamiento mayorista o basado en el mercado, que suele ser más caro y menos estable. Nuestro análisis muestra que el creciente interés y atención hacia las monedas estables se asocian con una disminución cuantificable en los depósitos bancarios minoristas y una reducción de los préstamos bancarios a las empresas. En otras palabras, las monedas estables pueden reducir la cantidad de crédito que los bancos proporcionan a la economía real. Es importante destacar que estos efectos no son lineales y dependen en gran medida de la escala de adopción de las monedas estables, sus características de diseño y su tratamiento regulatorio…
“En segundo lugar, demostramos que las monedas estables alteran la transmisión de las tasas de interés oficiales a los costos de financiamiento de los bancos y a las condiciones de los préstamos, y pueden debilitar la previsibilidad de las medidas de política monetaria. Estos efectos no son lineales y dependen en gran medida de la escala de adopción de las monedas estables, sus características de diseño y su tratamiento regulatorio. En tercer lugar, documentamos un riesgo potencial asociado a la creciente prevalencia de las monedas estables denominadas en moneda extranjera. Es probable que su difusión aumente la dependencia de los bancos en el financiamiento mayorista en moneda extranjera. Demostramos que los bancos con mayor exposición a esta fuente de financiamiento muestran una respuesta más débil en la oferta de préstamos ante las perturbaciones de la política monetaria nacional, lo que indica un debilitamiento de la transmisión de la política monetaria y una posible erosión de la soberanía monetaria”.
Que el BCE hable de soberanía monetaria y economía real es una broma de mal gusto, pero incluso un reloj roto da la hora correcta dos veces al día. Este es el caso de la advertencia sobre la amenaza a la “intermediación bancaria”. Sobre este tema, esto es lo que escribimos en la EIR Strategic Alert de esta semana:
“Los insensatos partidarios de las monedas estables piensan… que un sistema monetario descentralizado y ‘democrático’, con monedas estables y otras ‘criptomonedas’, debería sustituir al sistema bancario dominado por la oligarquía. Esos fanáticos de las criptomonedas no tienen ni idea de cómo funciona una economía.
“Para funcionar, una economía necesita tanto crédito público como crédito bancario. Sin embargo, este último debe estar regulado, es decir, los bancos comunitarios, que gestionan los depósitos y otorgan préstamos a hogares y empresas, no deben participar en la banca de inversión, es decir, en inversiones financieras (bolsa, mercados de futuros, arbitraje, etc.). A esos bancos comunitarios se les debe permitir otorgar créditos por un importe de hasta diez veces sus depósitos. Esto no supone ningún riesgo, como ha demostrado la experiencia, ya que es muy raro que todos los depositantes retiren su dinero al mismo tiempo. Si se diera tal caso, el banco central estaría preparado para intervenir.
“Los enemigos feudalistas de la banca moderna insisten en que ese sistema de ‘reserva fraccionaria’ permite a los bancos prestarte dinero que no tienen y que cobran ese dinero cuando devuelves el préstamo, ‘creando así dinero’. En realidad, los bancos registran los préstamos como activos y pasivos, y los cancelan cuando se devuelve el préstamo. Lo que ganan, por supuesto, son los intereses, pero eso es otra historia.
“Desgraciadamente, desde que Larry Summers, amigo de Jeffrey Epstein, derogó la famosa ley Glass-Steagall de separación bancaria en Estados Unidos, e incluso antes de eso en Europa, cuando la Unión Europea introdujo el sistema de ‘banca universal’ en diciembre de 1989, se ha permitido a los bancos de depósito participar en todo tipo de especulaciones, apalancadas con dinero prestado por el banco central. Este es el sistema que ‘ha creado dinero de la nada’, como se puede demostrar fácilmente comparando el crecimiento de los activos financieros agregados a nivel mundial con el (no) crecimiento del crédito bancario a la economía real. Sin embargo, querer implementar un sistema criptográfico que, por definición, no emite ningún crédito es motivo para el manicomio. Los bancos centrales son responsables de crear la burbuja financiera mundial mediante la desregulación, pero la solución es reintroducir la regulación, no eliminar los bancos”.

