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El mundo se encuentra en un grave punto de crisis

by Redacción

(Instituto Schiller).– En la octava semana de la guerra entre Estados Unidos e Israel contra Irán, el mundo se encuentra en un grave punto de crisis tanto objetivamente —con un impacto económico cada vez más grave— como subjetivamente, ante una conmoción moral y diplomática. Se está desenvolviendo la dinámica de una depresión mundial, sin que haya dudas sobre “si” o “cuándo” ocurrirá, dadas las reacciones en cadena de la escasez de combustible y productos químicos, y la hiperinflación de los precios.

 Por ejemplo, la escasez mundial de alimentos va en aumento: el Consejo Internacional de Cereales (IGC, por sus siglas en inglés) prevé una disminución de la producción mundial de millones de toneladas de todos los cereales (trigo, maíz y algunos otros) para la actual cosecha agrícola 2026-2027. La única pregunta es de cuánto será esa disminución. (El IGC, un organismo intergubernamental, lleva recopilando datos desde su fundación en 1949).En vísperas de que se cumpla el plazo del cese al fuego de dos semanas declarado por el Presidente Donald Trump el 7 de abril, que ayer extendió del 21 de abril al “miércoles por la noche, hora de Washington”, al 22 de abril, no hay acuerdos definitivos para una segunda ronda de conversaciones entre Estados Unidos, Irán y los mediadores.

El Presidente de Irán, Masoud Pezeshkian, declaró ayer en una publicación en X: “Persiste la profunda desconfianza histórica de Irán hacia la conducta del gobierno de EU, mientras que las señales poco constructivas y contradictorias de los funcionarios estadounidenses transmiten un mensaje amargo; buscan la rendición de Irán; los iraníes no se someten a la fuerza”.

Por su parte, el Presidente Trump hizo una serie de breves declaraciones a múltiples medios noticiosos en las últimas 24 horas, en los que transmite como de costumbre toda una diversidad de comentarios, entre ellos ataques contra cualquier compatriota estadounidense que busque un fin temprano del conflicto. Por otra parte, declaró que las conversaciones están programadas y que enviará al vicepresidente JD Vance a Pakistán el 21 de abril. Este patrón frenético es el tipo de comportamiento sobre el que advierten decenas de profesionales de la salud mental en Estados Unidos, ya que constituye una amenaza para la seguridad y un motivo para iniciar medidas constitucionales para detenerlo.

En este peligroso contexto, el mundo necesita una intervención decisiva de la razón, como dijo Helga Zepp-LaRouche, líder del Instituto Schiller e iniciadora de la Coalición Internacional por la Paz (IPC) en 2022 como una plataforma abierta —que se reúne semanalmente por internet— para aumentar el impacto unificado de quienes trabajan por la paz, en particular a través del desarrollo económico. Hizo un llamado a una movilización urgente e inmediata “para que haya más adultos en la sala” que intervengan en la crisis mundial, con el fin de alejar el peligro y avanzar hacia un nuevo marco de seguridad y paz. “El mundo pende de un fino hilo de seda”, advirtió.

Esta realidad se manifiesta en estos rasgos extremos de la situación de la región del gran sudoeste asiático y el norte de África. Estados Unidos tiene una fuerza concentrada de tres grupos de portaaviones y unos 50.000 soldados y marineros en la zona. El 19 de abril, un destructor adscrito al Grupo de Ataque del Portaaviones USS Abraham Lincoln capturó el buque de carga iraní Touska. Mientras tanto, Israel no cesa en su intervención militar en el Líbano, donde más de un millón de residentes han sido desplazados.

En Gaza, las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) han establecido 48 puestos de control militar, incluidos 13 desde que se anunciara el dizque cese al fuego de octubre de 2025. Cientos de palestinos han sido asesinados en Gaza durante el “cese al fuego”, y también en Cisjordania. Ni siquiera se simula un programa de reconstrucción de la mentada “Junta de Paz” de Trump. En todos los Estados del Golfo, millones de trabajadores extranjeros —alrededor de 24 millones en total— se encuentran varados sin trabajo, sin alimentos ni artículos de primera necesidad.

A nivel internacional, el panorama económico empeora a cada momento. Se han instalado ya la escasez de combustible y el racionamiento, especialmente en Asia y África. Eslovenia fue el primer país de la Unión Europea en limitar el acceso diario a la gasolina a 50 litros, el límite que ahora se aplica en Indonesia y muchos otros países. Se están reduciendo los vuelos de pasajeros desde Australia hasta Tailandia por falta de combustible para aviones. La escasez de fertilizantes, y no solo los precios desorbitados, se está extendiendo. Por ejemplo, Brasil, la potencia agrícola, depende en un 85% de las importaciones de fertilizantes, para lo cual no hay una solución rápida. La India sufre una grave escasez.

En Estados Unidos, la secretaria de Agricultura pidió a los agricultores que aguantaran, ya que la Casa Blanca anunciará esta semana un programa de ayuda para fertilizantes. Estados Unidos, que preside este año al Grupo de los 20, publicó una “Declaración de la presidencia”, emitida por el Departamento del Tesoro, en la que insta a los miembros del G20 a mantenerse “ágiles y flexibles” para promover “la seguridad alimentaria y apoyar la estabilidad del mercado”, pero no hace nada para detener la guerra.

Mientras tanto, se dispara la deuda pública de Estados Unidos. ¡Aumentó en 1 billón de dólares solo en los cinco meses hasta marzo de este año! Al mismo tiempo, los compradores de bonos de deuda estadounidense se están retirando del mercado, hasta el punto de provocar el colapso del “mercado” de deuda del Tesoro de Estados Unidos.

Todo ello constituye solo la actualización diaria de un proceso que degenera rápidamente, y que a menos que se detenga, significará el caos, con una destrucción innecesaria. Se tiene que parar ya la degradación económica, y el sufrimiento y la muerte en el sudoeste de Asia y en todas las zonas de guerra.

Los padres de las 168 niñas asesinadas en la escuela femenina de Minab, en Irán, el 28 de febrero, enviaron una carta al Papa León XIV, que va directa al grano. El texto escrito a mano, se hizo público el 19 de abril, agradece al Papa su labor en pro de la paz en todo el mundo y le insta a “seguir siendo la voz de los niños sin voz”. La paz y la tranquilidad se logran “no mediante la fuerza y las armas, sino por la vía del diálogo y la búsqueda genuina de una solución para todos”.

Hay diversas voces que se alzan en todo el mundo y que, si se amplifican en número y se enfocan en las iniciativas positivas, pueden cambiar el curso de la historia. En Estados Unidos hay un enfoque crítico sobre la responsabilidad que la Constitución confiere al Congreso de asumir su responsabilidad y actuar para detener la locura de la guerra. Los días 22 y 29 de abril, muchos estadounidenses tienen previsto dar instrucciones al Congreso en persona, lo que —junto con mensajes procedentes de todo el país y de todo el mundo— puede constituir una intervención crucial de la razón.

La forma más eficaz de parar esta locura es que el Congreso corte el financiamiento destinado a la guerra, como se vio de forma dramática en 1973, cuando se aprobó un proyecto de ley para retirar los fondos a la guerra de Estados Unidos en Vietnam. Hagamos de la reunión de la Coalición Internacional por la Paz, de este viernes 24 de abril a las 11:00 am (hora del Este de Estados Unidos), un encuentro decisivo para la fuerza de la razón en el mundo.

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