Home EIRNS Halcones entran en pánico cuando Trump desmiente la guerra por delegación

Halcones entran en pánico cuando Trump desmiente la guerra por delegación

by Redacción

15 de febrero de 2025 (EIRNS). — En la reunión del grupo de contacto sobre Ucrania, celebrada el 12 de febrero en Bruselas, el secretario de Defensa de Estados Unidos, Pete Hegseth, anunció una nueva política estadounidense para Ucrania. 

Declaró que Ucrania no será miembro de la OTAN; las tropas de mantenimiento de la paz que se desplieguen allí no estarán bajo el paraguas de la OTAN ni de su artículo 5; y Estados Unidos no enviará tropas a Ucrania. Además, devolver el territorio ucraniano que ha perdido desde 2014 es “poco realista”, dijo Hegseth.

 El pánico se apoderó de inmediato de la facción más radical de la OTAN, en Europa y en Estados Unidos, entre quienes habían esperado que el presidente Trump mantuviera al menos cierto grado de confrontación con Rusia.

Trump cerró el día con una llamada telefónica al presidente ruso Putin y puso en marcha lo que se rumora que será la primera reunión en persona entre los dos líderes. Cuando un periodista le preguntó su opinión sobre si se permitiría a Ucrania unirse a la OTAN, Trump dijo que pensaba que era «poco práctico»; luego fue más allá y reconoció que Rusia tenía intereses legítimos que deberían tomarse en consideración. 

«Mucho antes del presidente Putin, ellos [Rusia] dijeron que no había manera de que lo permitieran… Han estado diciendo eso durante mucho tiempo, que Ucrania no puede entrar en la OTAN; y estoy de acuerdo con eso». Si este reconocimiento se convierte en parte de un futuro acuerdo de paz, mejorará fundamentalmente el estado desolador de las relaciones entre los EEUU y Rusia.

Esto, junto con la confirmación de Tulsi Gabbard como nueva directora de Inteligencia Nacional, tendrá implicaciones sustanciales para los neoconservadores de la posguerra fría que se habían apoderado de casi todos los rincones de la política exterior estadounidense. Si bien su derrota está lejos de consolidarse y aún está por verse qué hará realmente Trump, este es sin duda un avance positivo que ha alejado al mundo del borde de la aniquilación termonuclear. 

Como señaló el ministro de Asuntos Exteriores ruso, Serguéi Lavrov, el 12 de febrero: “Dos hombres bien educados acaban de mostrar al mundo cómo se debe hacer política. Sólo espero que esto haga que quienes han olvidado cómo se hace recuperen la cordura y vuelvan a leer sus libros de historia y de ciencia política”.

El 12 de febrero se hizo otra declaración importante. La secretaria de prensa de la Casa Blanca, Karoline Leavitt, dijo, después de resumir la visita del rey Abdullah II de Jordania a Washington: “Sólo quiero añadir que el presidente sigue estando totalmente comprometido con la paz en Oriente Medio. Y a nuestros socios árabes de la región se les ha encomendado la tarea de elaborar un plan de paz para presentar al presidente”.

Ya sea que se trate de un reconocimiento del rechazo casi universal al radical “Plan Riviera” de Trump, no es ningún misterio que se necesita una propuesta diferente y rápido. Según se informa, Egipto ha estado organizando a otras naciones de la región en torno a su propia propuesta y está haciendo planes para una importante conferencia que se celebrará a finales de mes sobre este tema. Otras naciones también han intervenido con fuerza.

El 13 de febrero hubo indicios esperanzadores de que el acuerdo de alto el fuego entre Israel y Hamás se mantendría intacto y de que se seguiría liberando a los rehenes, al tiempo que finalmente llegaría ayuda a la desesperada población de Gaza. Pero, aun así, esta situación exige que se encuentre una solución de mayor nivel antes de que la siguiente trampa arroje a la región de nuevo a una guerra abierta. El Plan Oasis de LaRouche es vital en este sentido.

Naledi Pandor, ex ministra de Asuntos Exteriores de Sudáfrica, se ha referido a esta crisis como alguien que ha sido un participante clave, no sólo en la lucha por un futuro para los palestinos, sino también en la lucha por desarrollar la hermandad entre la humanidad en su conjunto. Eso es lo que representa el Plan Oasis de LaRouche para el Sudoeste Asiático y es por eso que debe promoverse urgentemente en todas partes en los próximos días.

Nos corresponde aprovechar las oportunidades que ofrece este mundo cambiante —oportunidades que no han existido durante décadas, o incluso siglos— y establecer una nueva arquitectura de seguridad y desarrollo, que tanto se necesita.

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