7 de mayo de 2026 (EIRNS).— En las últimas 30 horas, Estados Unidos ha intensificado el conflicto en su guerra contra Irán; el 2 de mayo el Presidente Donald Trump anunció que su “Proyecto Libertad” comenzaría el 3 de mayo, para que las fuerzas armadas de Estados Unidos controlen el tránsito por el estrecho de Ormuz. La declaración del Comando Central de EU (CentCom) indicó que la Armada de EU proporcionará “orientación” para el paso de los buques y se opondrá a la interferencia iraní por la fuerza. El CentCom informó que las fuerzas estadounidenses incluyen “destructores lanzamisiles, más de 100 aeronaves con base terrestre y marítima, plataformas no tripuladas multidominio y 15.000 soldados”, que es básicamente un recuento de las fuerzas estacionadas en la región.
“La soga se aprieta alrededor del cuello de la humanidad”
El 4 de mayo por la mañana, el general de división iraní Ali Abdollahi emitió un comunicado en el que reafirmó el derecho de Irán a controlar sus aguas y publicó un mapa en el que se muestra la línea que atraviesa el Golfo Pérsico por encima y por debajo del estrecho de Ormuz, dentro de la cual Irán declara su soberanía para controlar el tránsito.
Para el lunes 4 por la tarde seguían llegando informes, a veces contradictorios, sobre disparos de advertencia, daños a buques y la afirmación del Pentágono de haber hundido seis pequeñas embarcaciones iraníes. Se informó que funcionarios de Irán y Omán se reunirían en breve, ya que ambas naciones ribereñas llevan décadas colaborando en materia de navegación segura. Mientras tanto, los Emiratos Árabes Unidos se encuentran atrapados en medio del conflicto. La ONU tiene un plan en espera sobre corredores de navegación, elaborado por un grupo de trabajo interinstitucional creado a mediados de marzo, que incluye a la Organización Marítima Internacional. Sus objetivos incluyen facilitar la salida de los 200 buques y 20.000 marineros atrapados durante semanas en el bloqueo, así como agilizar los flujos vitales de mercancías y carga humanitaria.
Sin embargo, el gobierno de Trump se opone al principio del derecho internacional de las Naciones Unidas. Estados Unidos e Israel continúan con sus acciones unilaterales, no solo en la región del Golfo, sino que además Israel está lanzando duros ataques contra el Líbano y Gaza. Ayer Trump publicó en las redes sociales que Irán será “borrado de la faz de la Tierra” si ataca a buques estadounidenses en el estrecho. El embajador de Estados Unidos ante la ONU, Mike Waltz, anunció que preparará una resolución del Consejo de Seguridad de la ONU, junto con los Emiratos Árabes Unidos, contra Irán. La semana pasada, Waltz instó a otras naciones a unirse a la pomposa “Maritime Freedom Construct” (Estructura de Libertad Marítima) de Estados Unidos, pero todavía no ha habido respuestas.
Mientras tanto, siguen creciendo las perturbaciones económicas en el mundo, debido al cierre de flujos vitales de petróleo, gas, nafta, fertilizantes, azufre y otras materias primas que salían por el Golfo. Svein Tore Holsether, director ejecutivo de Yara International, la mayor empresa de fertilizantes del mundo, con sede en Noruega, lanzó una sombría advertencia sobre las implicaciones de vida o muerte para la alimentación. El 30 de abril dijo que la escasez de fertilizantes prevé un escenario de “subasta global” de fertilizantes, en el que estos se adjudican al mejor postor y los pobres salen perdiendo. Yara opera en 60 países y vende en docenas más; los precios de sus fertilizantes para los agricultores han subido un 80% desde marzo.
Helga Zepp-LaRouche, líder del Instituto Schiller, hizo la analogía de “la soga que se aprieta alrededor del cuello de la humanidad” para explicar las consecuencias de permitir que todo esto continúe. Para impulsar una acción decisiva que ponga fin a esta locura, este servicio de noticias patrocinará su cuarta mesa redonda internacional (en línea) de este año, en la que expertos deliberarán sobre la situación de emergencia con el fin de movilizar fuerzas para intervenir. La fecha está fijada provisionalmente para el viernes 15 de mayo, y se llevará a cabo simultáneamente con la reunión semanal de la Coalición Internacional por la Paz. Próximamente se enviará una invitación en varios idiomas.
Por otra parte, abundan las provocaciones. Ayer un edificio de apartamentos de gran altura en Moscú fue alcanzado por drones de ataque ucranianos, con la obvia implicación de que el objetivo era la persona del Presidente Vladimir Putin. Además, el ataque tuvo lugar solo unos días antes de la conmemoración en Rusia, el 9 de mayo, del 81º aniversario de la Victoria en la Gran Guerra Patriótica. El ataque con drones se produjo mientras la octava cumbre de la Comunidad Política Europea, integrada por unas 48 naciones, junto con la dirigencia de la Unión Europea y la OTAN, reunida en Ereván, Armenia, debatía un nuevo financiamiento multimillonario para Kiev con el fin de mantener la guerra sustituta en Ucrania contra Rusia. Esta agrupación fue impulsada por el Presidente francés Emmanuel Macron y el Primer ministro británico Keir Starmer.
Hay fuerzas en movimiento a favor de la diplomacia para detener esta guerra. Un punto importante de atención este mes es el 26 de mayo, cuando China, que ocupa la presidencia rotatoria del Consejo de Seguridad de la ONU durante el mes de mayo, ha convocado a un debate abierto especial del Consejo de Seguridad a nivel ministerial sobre “La defensa de los propósitos y principios de la Carta de las Naciones Unidas y el fortalecimiento del sistema internacional centrado en la ONU”. El ministro de Asuntos Exteriores chino, Wang Yi, presidirá el debate, y es probable que participen más de los 15 países miembros del Consejo de Seguridad de la ONU.
Esta es la dirección que hay que tomar, sin demora. Zepp-LaRouche hizo un llamado a todos para que apoyen esta iniciativa en favor de la humanidad. Advirtió que nos encontramos en “un periodo de elevada tensión militar y peligro, en la que cualquier cosa puede resultar terriblemente mal en cualquier momento”.

