Home Arsenio Hernández Fortuna  A 50 AÑOS DE TLATELOLCO: Insistir en la destrucción de las armas nucleares

 A 50 AÑOS DE TLATELOLCO: Insistir en la destrucción de las armas nucleares

by Redacción
Por ARSENIO HERNÁNDEZ FORTUNA

El siguiente artículo fue publicado por primera vez en el Listín Diario, en febrero de 2017, tratando sobre el 50 aniversario del Tratado de Tlatelolco. Hoy, 14 de febrero, frente a un nuevo aniversario, y viendo la relevancia que sigue teniendo por la situación internacional actual, lo reproducimos para una nueva lectura.

Este 14 de febrero se cumplieron 50 años de la firma del Tratado de Tlatelolco (México, 1967), que prohíbe la producción, uso,

almacenamiento, instalación o traslado de armas nucleares en todo el territorio de América Latina y el Caribe.

Gracias a este importante convenio, los pueblos latinoamericanos y caribeños se han ahorrado los peligros y los costos de una carrera armamentista nuclear. Sin embargo, como estamos en el mismo planeta Tierra que otros países que poseen esas armas, corremos casi los mismos riesgos que sus habitantes en caso de uso deliberado o explosión por accidente.

Apenas tres días después del lanzamiento de la segunda bomba atómica en Nagasaki y a seis de la primera en Hiroshima, el emperador Hirohito justificó la rendición de su pueblo ante Estados Unidos porque la nueva arma utilizada inmisericordemente era capaz de destruir no solo a Japón, sino a toda la humanidad.

Ese convencimiento fue ratificado 16 años después por el presidente estadounidense John F. Kennedy, en su discurso de toma de posesión del 20 de enero de 1961. Y también en carta del ruso Nikita Kruschev al líder cubano Fidel Castro cuando la crisis de los misiles, que puso en peligro la vida del pueblo cubano y de sus vecinos. Y se ha ratificado por estadistas y científicos estadounidenses, rusos y otros durante años.

El peligro se acrecienta en este momento histórico en que, por primera vez en 500 años, la hegemonía mundial está en proceso de pasar de una nación occidental (Estados Unidos) a otra oriental (China), con marcadas diferencias culturales, además de las políticas, comerciales y  militares (hemos tratado este tema ampliamente en la obra LA PELIGROSA TRANSICIÓN de la hegemonía de Estados Unidos (Occidente) a la de China (Oriente). La presencia de Donald Trump en la Casa Blanca agudiza ese peligro.

Por tanto, en este significativo 50 aniversario del Tratado de Tlatelolco es pertinente que toda América Latina y el Caribe insistan en la necesidad de la destrucción total de las armas nucleares, a través de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC), que acaba de reunirse en este país tras ocupar la presidencia protémpore.   

La CELAC puede someter ante la asamblea de la ONU un proyecto de resolución en demanda de la destrucción total de las armas nucleares y mantenerlo durante años, hasta que se logre ese objetivo, partiendo de la experiencia cubana que ha logrado un apoyo diplomático masivo por mucho tiempo contra el embargo económico de EE. UU.

Una iniciativa de ese tipo, a favor de la paz mundial y la sobrevivencia de la humanidad, se convertiría en una política internacional común de América Latina y el Caribe por un buen tiempo. Y sería un buen muro contra la agresividad y la insensatez imperialista estadounidense.

 

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