(Instituto Schiller).- Helga Zepp-LaRouche calificó el momento presente como “claramente fuera de control”, en el que se plantea de nuevo la pregunta de si la humanidad puede armarse de la aptitud moral para sobrevivir. Si la respuesta es afirmativa, será porque los principios de soberanía y derecho internacional habrán prevalecido sobre las frenéticas fantasías de que “la fuerza hace el derecho” que últimamente gritan (o gruñen) desde los pasillos del poder los imitadores engreídos del jurista nazi, Carl Schmitt.
En respuesta a la bravata amenazante del Presidente Trump de imponer aranceles del 25% a cualquiera que haga negocios con Irán, el ministro de Asuntos Exteriores de Rusia, Serguéi Lavrov, declaró en una rueda de prensa el 14 de enero: “No creo que ningún tercero pueda alterar la naturaleza fundamental de las relaciones entre Moscú y Teherán. Esta naturaleza se basa en los acuerdos alcanzados entre los presidentes de la Federación Rusa y de la República Islámica de Irán. Sirve a los intereses de ambos Estados y de ambos pueblos”. China tampoco se mostró impresionada por las amenazas.
Una declaración del portavoz de la embajada china en Washington, Liu Pengyu, dice: “La posición de China contra la imposición indiscriminada de aranceles es coherente y clara. Las guerras arancelarias y las guerras comerciales no tienen ganadores, y la coacción y la presión no pueden resolver problemas”. El Ministerio de Asuntos Exteriores de China recuerda a quienes son demasiado miopes para darse cuenta de ello que “los intercambios amistosos entre China e Irán se remontan al siglo 2 AC. Desde entonces, los pueblos de China e Irán han mantenido intercambios”.
Desde 2024, Irán es miembro del BRICS; tiene más de 140 naciones como socios comerciales, entre los que China e India se encuentran entre los cinco primeros, y es miembro del Foro de Civilizaciones Antiguas, con una rica cultura que se remonta a miles de años. Es una nación importante en la Iniciativa de la Franja y la Ruta de China, con su puerto de Chabahar, en el sur de Irán, como proyecto internacional fundamental del Corredor de Transporte Norte-Sur. La idea de un ataque de Estados Unidos contra Irán (algo que según los informes, ha encontrado oposición dentro de la Casa Blanca de Trump y del Pentágono) no solo es una locura, sino que no tiene que ver con Irán, al igual que el secuestro del Presidente de Venezuela, Nicolás Maduro, no tiene que ver con Venezuela en sí.El objetivo de ambas operaciones (y de otras más) es el nuevo sistema mundial poscolonial en proceso de formación, que acabaría con la hegemonía de la que disfrutan las élites occidentales; es un último intento por afirmar el principio imperial de que el poder hace el derecho, que defiende el infame Trasímaco en La República de Platón, por encima del principio de soberanía arraigado en la ley natural.
“¿Quién es el soberano de un país? No es el Presidente; no es el Congreso; no es el parlamento: ¡es el pueblo! El pueblo es el soberano”, declaró la fundadora del Instituto Schiller, Helga Zepp-LaRouche, en su videoconferencia semanal por internet del 14 de enero. “Ahora bien, la razón por la que el sistema actual no ha funcionado es porque los ciudadanos se han vuelto demasiado complacientes. Han olvidado que una república solo funciona cuando hay ciudadanos del Estado…
Esto no es algo que se consigue encendiendo los juegos de video o la televisión, navegando por Internet o cualquier otra cosa. Es algo en lo que hay que actuar, hay que aprender, hay que estar calificado. Casi nos hemos hundido en una Era de Tinieblas. La gente ha renunciado a su derecho como ciudadanos soberanos, porque dicen: ‘Ah, de todos modos no hay nada que se pueda hacer. Esa gente de arriba es muy poderosa’. Pero es esa mentalidad la que ha hecho posible que llegáramos a esta crisis”.
No hay ningún problema en el mundo en este momento que no pueda resolverse si Estados Unidos deja de actuar como la encarnación del imperio contra el que luchó en su revolución de 1776 y retoma una identidad coherente con sus principios fundacionales, y une sus fuerzas con las naciones de la Mayoría Global para acabar con el sistema neocolonial de una vez por todas.La primera tarea fundamental en este esfuerzo, a la que instó Zepp-LaRouche, es establecer una nueva arquitectura internacional de seguridad y desarrollo. Este fue, en parte, el tema de la extraordinaria mesa redonda de emergencia de EIR sobre “Las implicaciones estratégicas del ataque a Venezuela y cómo sacar al mundo del abismo” del 12 de enero, a la que dará seguimiento la 137ª reunión de la Coalición Internacional por la Paz el viernes 16 de enero. Reclama tu derecho como ciudadano soberano y únete a la lucha.

