19 de septiembre de 2024 (EIRNS).— El hombre que detuvo la Policía por el intento de asesinato al expresidente Donald Trump, que inicialmente se le acusó por delitos de posesión de armas de fuego, encaja en el perfil de las gentes utilizadas como herramientas por las agencias de inteligencia. Su escasa estabilidad psicológica habría hecho de él una herramienta útil.
¿Cómo es posible que Ryan Routh, quien fue sorprendido escondido entre los arbustos de uno de los campos de golf de Trump con un rifle semiautomático y otro equipo, no estuviera en el radar de las agencias de inteligencia, en especial luego de que en el 2023 apareciera en un artículo del periódico The New York Times sobre estadounidenses y otras personas que se ofrecían como voluntarios para luchar en Ucrania y reclutar a otros, que incluía a un gran número de combatientes de Afganistán? Uno de los autores del artículo, Thomas Gibbons-Neff, recuerda ahora su experiencia al hablar con Routh: «Cuando minutos más tarde al estar hablando con el Sr. Routh tranqué el teléfono, estaba claro que estaba metido hasta el cuello. Habló de sobornar a funcionarios corruptos, de falsificar pasaportes y de hacer lo que hiciera falta para llevar a sus cuadros afganos a Ucrania; pero no tenía ningún medio real de lograr sus objetivos. En un momento dado mencionó la organización de un vuelo de transporte militar de Estados Unidos desde Iraq a Polonia con refugiados afganos dispuestos a luchar».
«Hice ademán de negar con la cabeza», continúa Gibbons-Neff. «Sonaba ridículo, pero el tono de voz de Routh decía lo contrario. Iba a apoyar el esfuerzo bélico de Ucrania, pasara lo que pasara».
En realidad el plan era ridículo, pero el fanatismo de Routh, impulsado por las emociones, es el tipo de estado mental que perseguía la operación NAFO, dirigida por los anglo-estadounidenses, para apoyar los requisitos de los asesinatos contra quienes se oponen a un enfrentamiento nuclear con Rusia.
¿Se abstendrían los lunáticos, convencidos de que su enemigo es la encarnación del mal, de cometer actos de terrorismo para conseguir sus objetivos?
Max Blumenthal analizó las opiniones de Routh, e informó sobre el relato de 291 páginas de Routh sobre su estancia en la Legión Internacional Ucraniana. En su libro Unwinnable War (La guerra imposible de ganar), Routh hace una llamado a asesinar a Vladimir Putin («Yo creo que él es el único que está dirigiendo el barco, y ni una sola alma en Moscú tiene idea alguna o capacidades de liderato») y por un ataque nuclear preventivo contra Rusia («¿Por qué no tener una guerra nuclear?… Tenemos que atacar primero»).
A Routh se le ha visto en compañía de partidarios del infame Batallón Azov, con sus logotipos de inspiración nazi. Ha pedido el envío de tropas a Taiwán, y creó incluso una página web para reclutar combatientes para una Legión Extranjera en Taiwán, y se ha jactado de que podría llevar miles de tropas de Afganistán a esa isla. Incluso le ha hecho un llamado a Juan Guaidó para que «asuma el papel de liderazgo que ganó» en Venezuela. (En el 2018, el entonces dirigente de la Asamblea Nacional venezolana, Juan Guaidó, otra herramienta para la desestabilización, se autoproclamó «presidente» de Venezuela y fue reconocido temporalmente como líder de este país por unas decenas de países de todo el mundo, encabezados por Estados Unidos, el Reino Unido y la Unión Europea).
En su libro pobremente redactado, expresa su arrepentimiento por haber apoyado a Donald Trump: «Ustedes están en libertad de asesinar a Trump tanto como a mí por ese error de juicio y el desmantelamiento del acuerdo [Plan de Acción Integral Conjunto (JCPOA por sus siglas en inglés) con Irán]».
El tipo no está bien. La pregunta es: ¿Quién lo maneja?
¿Acaso quienes esperan de manera completamente absurda derrotar a Rusia están siquiera pensando en cómo sería la vida con asesinos delirantes bien armados por toda Europa del Este?

