29 de agosto de 2024 (EIRNS).— Esta semana estarán en Washington, DC, y en Bruselas, unos funcionarios del gobierno de Ucrania, para exigir el visto bueno para el uso sin restricciones de armas estadounidenses y occidentales dentro de Rusia, el sello de aprobación de una invasión de la OTAN. Se trata de un desafío directo y flagrante a la doctrina rusa declarada en 2020: Rusia usará armas nucleares, sólo “cuando la existencia misma del Estado esté amenazada”. El ministro ruso de Asuntos Exteriores, Serguéi Lavrov, dio ayer una conferencia de prensa en Moscú, en la que sacó a relucir las implicaciones de esta cuestión.
El viaje de los ucranianos ya está arreglado desde que salieron, por supuesto. Esta semana viajarán a Washington dos altos asesores del presidente Zelenski, Andriy Yermak y el ministro de Defensa Rustem Umerov. El 29 de agosto viajará a Bruselas el ministro de Asuntos Exteriores de Ucrania, Dmytro Kuleba. En la reunión de Asuntos Exteriores se espera la presencia de los Ministros de Asuntos Exteriores de los 27 Estados miembros de la Unión Europea, además de las naciones invitadas, entre ellas Turquía. El tema previsto es la defensa aérea, pero el Alto Representante de la UE para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad, Josep Borrell, ya está abordando la necesidad de levantar las restricciones sobre lo que Ucrania puede hacer dentro de Rusia. En un mensaje en su cuenta de X del 26 de agosto, dijo que levantar tales restricciones sobre objetivos rusos “reforzaría la autodefensa ucraniana”.
El ministro de Asuntos Exteriores Serguéi Lavrov, habló con firmeza desde Moscú. El titular de la reseña que publicó la agencia británica Reuters da en el clavo, para variar: “Russia Warns the United States of the Risks of World War Three” (Rusia advierte a Estados Unidos del riesgo de una tercera guerra mundial). Lavrov dijo que los dirigentes occidentales están “jugando con fuego, y son como niños pequeños jugando con fósforos, algo muy peligroso para los tíos y tías mayores a los que se confían armas nucleares en uno u otro país occidental”.
Nos corresponde a todos nosotros, en todo el mundo, hacer sonar la alarma. Sin embargo, estamos llamados a luchar al mismo tiempo por el derecho fundamental a hacerlo, y a proponer un rumbo de seguridad para nuestras naciones y el mundo.
En esta situación de peligro creciente, el derecho de los ciudadanos de todo el mundo a ejercer no sólo la libertad de expresión, la práctica religiosa y la libertad humana, sino también el derecho a obtener información, buscar la verdad y de pensar, es de suma importancia. Estos derechos están siendo cada vez más atacados.
En Estados Unidos se dio el lunes 26 un importante diálogo sobre estas cuestiones, en la reunión nacional semanal (en línea) organizada por los candidatos independientes de LaRouche de Nueva York, Diane Sare (Senado de Estados Unidos por el estado de Nueva York) y José Vega (15º CD del Bronx). Intervino el candidato independiente al Congreso de Estados Unidos por Ohio (7 CD), Dennis Kucinich; él fue alcalde de Cleveland, y ya fue miembro del Congreso y dos veces candidato presidencial. Participaron otros candidatos y simpatizantes de muchos estados, entre ellos Ben Wesley, candidato en Connecticut, con el respaldo del Partido de la Independencia de ese estado.
También participó Scott Ritter, ex inspector de armamento de la ONU que está haciendo campaña para que el tema central de las elecciones estadounidenses sea detener la guerra nuclear ya. Ritter está en primera línea en la defensa de los derechos y responsabilidades constitucionales en Estados Unidos. En las últimas semanas, el FBI y las autoridades federales le han confiscado el pasaporte, han allanado su domicilio y se han incautado de documentos.
En esta ocasión, Ritter declaró: “Me están investigando por supuesta conducta delictiva, ¡porque intento detener una guerra nuclear! Porque me atrevo a desafiar el evangelio de la industria nuclear, el partido de la guerra, que dice que no sólo necesitamos armas nucleares, ¡sino que debemos cambiar nuestra doctrina de empleo nuclear para facilitar el uso de esas armas nucleares! Así, la lucha para impedir una guerra nuclear es inseparable de la lucha para defender la libertad de expresión”.
La Coalición Internacional por la Paz, fundada hace 65 semanas por la dirigente del Instituto Schiller, Helga Zepp-LaRouche, es la plataforma para apoyar y difundir este espíritu de lucha y responsabilidad por la humanidad en todas partes, para detener el empuje hacia la guerra, acabar con los siglos de imperio y dar vida a un nuevo paradigma de paz y desarrollo.
Un anticipo de lo que puede ser el mundo en esa nueva era, siempre que derrotemos la amenaza de la Tercera Guerra Mundial de la OTAN, está disponible en las deliberaciones previstas para la próxima semana en dos conferencias internacionales: El Foro Económico Oriental (FEO) que se realizará cada año en Vladivostok, Rusia, del 3 al 6 de septiembre, sobre el tema: “Lejano Oriente 2030: Uniendo fuerzas para crear un nuevo potencial”. El Foro de Cooperación China-África (FOCCA) tendrá lugar en Pekín, del 4 al 6 de septiembre, sobre el tema: “Aunar esfuerzos para avanzar en la modernización y construir una comunidad China-África de alto nivel con un futuro compartido”.
Participarán representantes de la mayoría de las naciones del mundo, que representan la mayor parte de la población mundial. Los temas van desde el nuevo complejo siderúrgico integrado de Zimbabue hasta la gestión de los fletes en el Ártico, pasando por cómo crear orquestas juveniles en todas partes.
El Presidente de Rusia Vladimir Putin emitió ayer su saludo de bienvenida a la conferencia del FEO. Habló de las “nuevas oportunidades de cooperación productiva” que se están creando en el marco de estructuras multilaterales como la Unión Económica Euroasiática, la Organización de Cooperación de Shanghái y el BRICS. “Me gustaría aprovechar esta oportunidad para reiterar que Rusia está abierta al diálogo con todos los socios interesados de la región Asia-Pacífico y está decidida a interactuar vigorosamente con los demás para construir un sistema de relaciones internacionales más justo y democrático, basado en una auténtica igualdad”.

