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¿Tienen que ser repugnantes las elecciones?

by Redacción

14 de agosto de 2024 (EIRNS). — Anoche se declaró un incendio en una torre de refrigeración de la central nuclear rusa de Zaporiyia (CNZ)  Fue atacada por aviones no tripulados ucranianos, esta vez causando más daños que cualquiera de los muchos ataques contra la planta en los últimos dos años y medio. Lo que no se ha valorado adecuadamente es que Rusia se ha privado de la energía de la central durante la mayor parte del tiempo que ha estado allí, ya que los bombardeos ucranianos no permiten la gestión segura de los reactores nucleares activos. Los seis reactores llevan bastante tiempo en estado «frío». 

Ayer el Presidente Zelenski de Ucrania declaró que «los ocupantes rusos provocaron un incendio» en la CNZ. «Estamos esperando la reacción del mundo, estamos esperando la reacción del OIEA [Organismo Internacional de Energía Atómica]. Rusia debería ser responsable de esto. Sólo el control ucraniano de la central de Zaporiyia puede garantizar la vuelta a la normalidad y la seguridad total». 

Zelenski ha agitado esta camisa ensangrentada en momentos críticos durante los últimos dos años y medio. Se supone que el mundo debe reaccionar uniéndose a una guerra a gran escala contra Rusia. Por un lado, es la prueba de Kiev para saber si realmente van a sacrificarse solos en el altar de un enfrentamiento geopolítico, si el propio Zelenski es un pelel al que hay que usar y hacer un lado. No importa que su argumento desnudo sea que la CNZ seguirá siendo atacada por Kiev hasta que sea entregada a Kiev. Es precisamente la lógica de un mafioso de pacotilla, que vende protección; ¿de quién? Del mafioso, por supuesto. 

Nunca antes dos potencias termonucleares se habían enfrentado en una guerra a gran escala. 

El secretario de Defensa de EU, Lloyd Austin, dejó claro ayer que Estados Unidos está agregando ya un segundo grupo de ataque de portaaviones, el USS Abraham Lincoln, con sus cazas F-35C, en el teatro de Israel-Irán. También ordenó el submarino de misiles guiados USS Georgia, con hasta 154 misiles de crucero Tomahawk, a la región. Según el comunicado del Pentágono, Austin dijo al ministro de Defensa israelí, Yoav Gallant, que esto forma parte del «compromiso de Estados Unidos de tomar todas las medidas posibles para defender a Israel”. Señaló «el fortalecimiento de la postura y las capacidades de las fuerzas militares estadounidenses en todo Oriente Medio a la luz de la escalada de las tensiones regionales”. El mismo día, en un acontecimiento posiblemente relacionado, Gallant dijo a los reclutas de combate: «Tenemos importantes capacidades. Espero que lo tengan en cuenta y no provoquen una guerra en frentes adicionales». ¿Hay alguna razón para que la banda de Netanyahu piense que Estados Unidos no lanzará ojivas nucleares? 

El asesinato el 31 de julio de Ismail Haniyeh, el líder de Hamás y vocero principal en las negociaciones de paz, hecho de forma bastante flagrante mientras Haniyeh estaba como invitado en Teherán en la toma de posesión del recién elegido Presidente de Irán, fue inequívocamente diseñado para invitar a una escalada hacia una guerra a gran escala, pero parece que algunos en Israel están molestos porque Irán todavía no ha contraatacado. El último crimen de guerra de Israel este domingo 11, fue el bombardeo de una mezquita en un complejo escolar en la ciudad de Gaza, matando a más de 90 personas, entre ellas mujeres y niños. (Emitieron una curiosa defensa, consistente en afirmar que, por cada cuatro civiles, mataron a un miembro del ejército de Hamás). Sea lo que sea, la simple realidad es que esta última acción no es una represalia por algo que Hamás o Irán hayan hecho, sino por lo que Irán aún no ha hecho. Como tal, está estrechamente relacionada con la peculiar lógica de Zelenski. 

Recordemos que nunca antes dos potencias termonucleares se habían enfrentado en una guerra a gran escala. 

Si la Casa Blanca quiere realmente una paz negociada en la zona, ¿qué le impide imponer la ley a Netanyahu? Se nos dice: «Oh, estamos en periodo electoral. No puedes hacerte enemigo de los multimillonarios del cabildo sionista del AIPAC» (o, en el caso de Donald Trump, de la banda de Miriam Adelson, la israelí-estadounidense heredera del casino Las Vegas Sands). «Primero tenemos que ganar unas elecciones». 

Uno puede pretender jugar el juego para llegar al cargo, y luego hacer lo que se debe hacer, ¡pero qué fantasía tan corrupta! ¿Cómo ha funcionado eso durante la vida? ¿Contemplaron los próceres estadounidenses un proceso electoral como un proceso degradante, garantizado para hacer a la gente peor de lo que era antes? 

Consideraban que un proceso electoral debía servir para reforzar el control de la población sobre los principios. Si se hubieran perdido más elecciones en Estados Unidos en los últimos 60 años por principios, las posibilidades de tener el poder presidencial del lado del templo de la libertad y faro de la esperanza para el mundo, habrían aumentado enormemente. 

Dos candidatos independientes estadounidenses, Diane Sare y José Vega, que se presentan en Nueva York para el Senado y la Cámara de Representantes respectivamente, son la solución a esa práctica degradante. Primero, aprende a luchar por principios, y luego disfruta del proceso electoral bien hecho. 

¿Tienen que ser repugnantes las elecciones? Sólo si quieres la guerra termonuclear.

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