Instituto Schiller. Esta semana, el Departamento de Estado de EE. UU. impuso sanciones a las empresas mineras cubanas y a su Ministerio de Construcción. Bruselas modificó su política hacia los refugiados para impedir que los ucranianos escapen del servicio militar obligatorio. Quince gobiernos occidentales respondieron a las licitaciones de Israel para los asentamientos de la zona E1, aconsejando a las empresas constructoras que tuvieran en cuenta su reputación.. Washington anunció un “Día D económico” contra Irán con escasos resultados. Y 170 haitianos fueron deportados al único aeródromo del país capaz de recibir su avión.
Sancionar, imponer, deportar. Cada instrumento de esa lista es un acto de sustracción. Esto se reconoce ahora en el número de septiembre/octubre de Foreign Affairs, publicado por el Consejo de Relaciones Exteriores de Nueva York, que abre su artículo principal con las palabras: “El Oriente Medio estadounidense ha llegado a su fin” (The American Middle East is finished) y reconoce que “según casi todos los indicadores económicos, políticos y de desarrollo, el Oriente Medio bajo el dominio estadounidense ha obtenido resultados mucho peores que cualquier otra región”. Su autor recomienda luego el intercambio de información de inteligencia y la condicionalidad en materia de derechos humanos, no el desarrollo.
El portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores de Irán explicó el resultado. Las sanciones secundarias, escribió Esmaeil Baqaei, reducen la soberanía de todos los Estados del mundo “a algo provisional, condicional y revocable al antojo de otra potencia”, lo que acaba en “un fatal retorno al colonialismo clásico a gran escala”.
Lyndon LaRouche dedicó toda su vida a analizar por qué ocurre esto. La riqueza no es dinero y nunca lo ha sido. “La humanidad está gobernada por la fuerza de las ideas, por la interacción de esas ideas contrapuestas que, actuando a través de las mentes de los hombres, controlan así la conducta física de la sociedad”, escribió en 1994. “La raza humana solo está compuesta por individuos que comparten esa chispa de razón creativa que define a todas las personas como creadas a imagen del Creador”, agrega.
También proporcionó el criterio de medición: “El aumento de la densidad de población potencial de la humanidad es la vara de medir”; este potencial se puede aproximar mediante “los incrementos en las facultades productivas físico-económicas del trabajo, per cápita, por hogar y por kilómetro cuadrado”, lo cual incluye de manera implícita “la educación, la asistencia médica, la investigación científica y los servicios de ingeniería para la producción, la distribución física y la infraestructura económica básica”.
Evalúa las acciones en función de ese criterio y fíjate quién está actuando en favor del crecimiento. Dieciséis jefes de Estado africanos se reunieron el 17 de agosto en Durban, Sudáfrica, y decidieron refinar y fabricar su propio cobalto, cobre y litio en lugar de exportar el mineral en bruto. El Primer ministro de Iraq está construyendo nuevas rutas de exportación y buscando acuerdos con Irán para el uso del estrecho de Ormuz. Un senador ruso propuso una línea ferroviaria desde Yakutia hasta el estrecho de Bering a la escala de la Línea Principal Baikal-Amur y lo califica como el inicio de un nuevo capítulo de cooperación con Estados Unidos.
Y el próximo lunes por la mañana, China tiene la primera ventana de lanzamiento para enviar la Chang’e-7 al polo sur lunar, llevando una sonda diseñada para adentrarse en cráteres donde la luz solar no ha llegado en miles de millones de años, ampliando así los límites de la capacidad humana en el proceso.
Hace setenta y un años, en Bandung, Indonesia, veintinueve naciones que no poseían armas nucleares ni esperaban tenerlas declararon que “tenían el deber para con la humanidad y la civilización” de exigir su abolición. Un deber reivindicado por países que, en su mayoría, acababan de dejar de ser posesión de otros.
El viernes, el Presidente Lula llamó por teléfono a Donald Trump y le propuso que se convoque una sesión extraordinaria del Consejo de Seguridad de la ONU para buscar soluciones diplomáticas a las guerras, una propuesta que ya había hecho a Xi Jinping y a Vladimir Putin. “Los grandes líderes – le dijo a Trump – no son los que inician guerras, sino los que ponen fin a los conflictos”.
El martes, el ministro de Asuntos Exteriores del Vaticano se reunirá con el canciller ruso Serguéi Lavrov en Moscú, días después de que una carta abierta pidiera al Papa León XIV —quien ya ha instado a revivir el Espíritu de Helsinki— que convoque a los jefes de Estado de las tres principales potencias nucleares. Difunde ese llamado y recoge firmas a favor del mismo en todo el mundo, incluyendo, de manera enfática, África, Asia e Iberoamérica.

