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Desafección convierte políticos y partidos en compraventa de clientelismo   

by Redacción

Por NELSON DEL POZO GUZMÁN

La desafección es la falta de afecto, apego o adhesión hacia una persona, institución, causa o idea. El diccionario de la lengua española de la RAE la define formalmente como la «condición de desafecto» o «mala voluntad». En el plano político y social, describe el rechazo, desinterés o desconfianza generalizada de los ciudadanos hacia los políticos, los partidos o las instituciones democráticas.

Más del 55% de los dominicanos ya no simpatiza con ninguna organización política tradicional según la Encuesta ACD Media. Este dramático divorcio social se ve respaldado por la firma Gallup-Diario Libre, confirmando el desplome de las lealtades partidarias rígidas. Ante la flagrante ausencia de un vínculo ideológico auténtico, el sistema democrático degenera en una transacción de mercado. Las cúpulas pretenden sustituir la legitimidad programática mediante una burda e indigna compraventa de clientelismo masivo.

La desconfianza ciudadana supera el 40% de rechazo abierto hacia las tres principales fuerzas electorales del país. El PRM, el PLD y la Fuerza del Pueblo registran mayor desprecio que simpatía real entre los votantes dominicanos. Las siglas tradicionales operan como corporaciones vacías que solo movilizan sus costosas estructuras mediante el permanente intercambio de favores. ¡Es completamente inaceptable que la democracia nacional se reduzca a un vulgar mercado donde el ciudadano es mercancía y las instituciones fundamentales como la justicia sean convertidas en no ha lugar!

¡Es posible cambiar! ¡Sí,  se puede mejorar! Esta alarmante fatiga y desafección del electorado no significa sumisión, ni apatía y mucho menos de que no hay nada que hacer, sino una transformación histórica real. Las cúpulas bloquean el reconocimiento de candidaturas independientes porque temen perder el control monopólico del financiamiento público electoral. ¡Es el momento definitivo para que la ciudadanía organizada rescate con firmeza las instituciones públicas secuestradas! La dignidad del pueblo dominicano debe sepultar para siempre el desgastado y corruptor negocio de la partidocracia.

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