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No dejemos que la locura se convierta en la nueva normalidad

by Redacción

(EIRNS) — “En el 250 aniversario de nuestra Declaración de Independencia”, escribe Diane Sare, candidata independiente de LaRouche a la presidencia de Estados Unidos, “la LOCURA parece haberse convertido en la nueva normalidad. Esta situación debe corregirse de inmediato o nos enfrentaremos a consecuencias inimaginables”. Ella echa un “balde de agua fría” a quienes se aferran a la creencia de que el caos es estratégico, controlado o temporal.

La clase política —los partidos, la burocracia permanente y el público que la tolera— ha normalizado un nivel de irracionalidad que antes se habría reconocido como peligroso. “La locura es locura”, subraya Sare. “Reconozcámoslo y avancemos a partir de ahí”.

El Presidente Donald Trump declaró públicamente que tiene un “marco” para un acuerdo “con respecto a Groenlandia y, de hecho, a toda la región ártica”, al que llegó supuestamente en una “reunión muy productiva” con el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, mientras que el gobierno de Dinamarca y de Groenlandia ni siquiera saben a qué se refiere. La primera ministra de Dinamarca, Mette Frederiksen, respondió que, aunque Copenhague puede negociar cuestiones políticas, “no podemos negociar nuestra soberanía”, y el primer ministro de Groenlandia, Jens-Frederik Nielsen, dijo que no tiene detalles sobre lo que se discutió, aunque subrayó que la soberanía no es negociable. Trump está anunciando reordenamientos geopolíticos como si pudieran resolverse con un apretón de manos, mientras que los gobiernos implicados insisten en que la cuestión fundamental ni siquiera está sobre el tapete.

Este es precisamente el tipo de episodio que, según advierte Sare, ya no se trata como la emergencia que es, y lo relaciona con un colapso más amplio del pensamiento serio en la política y la sociedad estadounidense. Califica a Trump de “más delirante que el fracasado rey Lear de Shakespeare”. El peligro, argumenta, no es solo lo que un presidente podría intentar, sino lo que el sistema y la población se han acostumbrado a excusar.

Sare pinta el panorama de un país que se desmorona social y económicamente (indigencia masiva, deuda personal récord, embargos, morosidad hipotecaria, etc.) y luego conecta esa inestabilidad con el ascenso en el comportamiento autoritario que el gobierno presenta como respuesta a una emergencia autodeclarada. Describe a “agentes del ICE [policía de inmigración] enmascarados y sin entrenamiento… que recorren nuestras calles acosando a personas de color, secuestrando a inmigrantes en los juzgados… e incluso disparando a ciudadanos estadounidenses desarmados”.

Ayer se informó de un memorándum interno del ICE en el que se alega que tiene un amplio poder para entrar en los hogares sin una orden judicial, con base en órdenes administrativas, una dirección que choca directamente con las protecciones de la Cuarta Enmienda y los límites establecidos desde hace tiempo entre el poder ejecutivo y la autoridad judicial. No se trata de inmigración; un país que se encoge de hombros ante la entrada en domicilios sin orden judicial por una cuestión de conveniencia administrativa no funciona como una república constitucional, sino que se está entrenando para aceptar otra cosa.

Pero la acusación más incómoda de Sare no va dirigida a Trump, ni siquiera a Washington.

Va dirigida al público.

“Tú, querido lector, eres el culpable”, escribe, acusando a los estadounidenses de optar por el silencio, o incluso por el aplauso, en lugar de rechazar la locura.

“El primer paso es dejar de lado la defensa de la locura. Simplemente déjala”, escribe. “Lo que estamos viendo de casi todos en Washington, DC, incluida la llamada ‘oposición’ del Partido Demócrata, es una locura. No hay necesidad de defenderla”.

La solución de Sare tiene un alcance global. Comienza con reorganizar por completo el sistema económico financiero mediante una reestructuración de bancarrota; restaurar la estabilidad del tipo de cambio fijo; revivir la separación bancaria de la Ley Glass-Steagall; establecer la banca nacional e iniciar un gran programa de desarrollo internacional, desde la energía nuclear y el tren de alta velocidad hasta proyectos hidráulicos, formación de la fuerza laboral calificada, e incluso desarrollar la energía de fusión y el programa espacial.

Pero la pregunta inmediata que plantea su declaración no es de carácter técnico. Es cívica: ¿Cuánto tiempo tolerarán los estadounidenses un gobierno basado en delirios?

“La locura es la locura”, concluye Sare. “Reconozcámoslo y avancemos a partir de allí”.

Una forma de avanzar es la reunión de hoy de la Coalición Internacional por la Paz, en la que participan la fundadora del Instituto Schiller, Helga Zepp-LaRouche, el Dr. Ted Postol, profesor emérito del MIT y uno de los principales expertos mundiales en armas nucleares, entre otros.

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