Home EIRNS Ven los aranceles de Trump como un saqueo global

Ven los aranceles de Trump como un saqueo global

by Redacción

(Instituto Schiller).– Estados Unidos impuso un amplio “acuerdo comercial” con la Unión Europea (UE) el 27 de julio, que incluye la imposición de aranceles del 15% a todas las exportaciones de la UE a Estados Unidos, un “acuerdo” que devastará aún más las otrora fuertes economías físicas de Alemania, Francia, Italia y otras naciones. 

    Aunque las cifras cambian de un día para otro, Estados Unidos ya ha impuesto o amenazado con imponer aranceles del 15% a la UE, del 25% a la India, del 50% a China, del 50% a Brasil, del 19% a Indonesia, del 30% a Sudáfrica, de entre 25 y 30 % a los productos mexicanos y canadienses no cubiertos por el T-MEC; y, por supuesto, las sanciones totales a Rusia, entre otros.

    Un buen punto de partida para comprender lo que realmente hay detrás de la guerra arancelaria contra el mundo, sería señalar que el supuesto artífice de esa política comercial, el secretario de Comercio Howard Lutnick, es también uno de los principales promotores del frenesí por las criptomonedas y las monedas estables que se ha apoderado de Washington y del mundo. 

   El banco de inversión de Lutnick en Wall Street, Cantor Fitzgerald, es el gestor de inversiones de Tether, la mayor moneda estable del mercado. Y “Lutnick parece haber ‘vendido’ al candidato Donald Trump en 2024, el argumento de que las criptomonedas ‘impulsarán la demanda de certificados del Tesoro en todo el mundo’ y ‘garantizarán el dominio del dólar de forma indefinida’”, como informó Paul Gallagher en EIR.

   Así que lo que estamos viendo es mucho peor que simplemente una política de empobrecer al vecino para enriquecerse. Más bien, los aranceles de Trump son un elemento esencial de la política de saqueo global de la City de Londres y Wall Street para tratar, una vez más, de sostener su burbuja financiera especulativa de 2 mil billones de dólares, imposible de pagar, con el botín de todo el mundo, combinado con una nueva avalancha de dinero falso bajo la rúbrica de las criptomonedas y las monedas estables.

     ¿Funcionará todo esto? Es muy poco probable. Consideremos la respuesta del Presidente de Brasil Lula da Silva a la amenaza de aranceles del 50%, que entrarán en vigor este viernes 1º de agosto. El 30 de julio declaró al New York Times que “Brasil negociará como país soberano… Si Estados Unidos no quiere comprar algo nuestro, vamos a buscar alguien que lo haga. Tenemos una relación comercial extraordinaria con China… No tengo preferencias. Me interesa vender a quien quiera comprarme, a quien pague más”.

Otros países que, como Brasil, forman parte del BRICS, están recibiendo el mismo trato de Washington y de Londres. Y, con altibajos, todos han comenzado a desviar sus patrones comerciales globales de Estados Unidos hacia otros países de la Mayoría Global. La India, por ejemplo, compraba menos del 1% de sus importaciones de petróleo a Rusia antes de la guerra de Ucrania; en junio de 2025, superó el 43%. La India depende en gran medida de las importaciones de crudo para satisfacer sus necesidades internas; alrededor del 87% procede de importaciones.

Si Wall Street consigue consolidar este rumbo de colisión con el mundo como política en Washington, podemos esperar más guerras y más genocidio para mantener el viejo sistema en bancarrota. Si se consigue romper ese bloqueo y se construyen nuevas alianzas entre naciones —incluido a Estados Unidos— en nombre de una nueva arquitectura de seguridad y desarrollo, la humanidad aún podría demostrar su aptitud moral para sobrevivir.

El horror que se está desenvolviendo en Gaza, donde continúa el genocidio intencional por medio del hambre de todo un pueblo, proyecta la sombra más oscura sobre todos estos acontecimientos. “Estamos presenciando la catástrofe moral de toda la humanidad”, dijo Helga Zepp-LaRouche a los espectadores de su videoconferencia semanal en Internet el 30 de julio. “Es el espejo de la condición moral del mundo” que la humanidad haya tolerado esta atrocidad durante los últimos dos años, mientras que la mayoría de sus líderes políticos se han entregado a la “repugnante hipocresía” de lamentarse sin hacer nada, negándose a actuar para detener al gobierno de Netanyahu y a sus controladores británicos y estadounidenses.

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