(Instituto Schiller).- Hace sesenta y tres años, el 10 de junio de 1963, el presidente John F. Kennedy pronunció el discurso de graduación en la American University, que allanó el camino para el Tratado de Prohibición Parcial de los Ensayos Nucleares, firmado ocho semanas después; para el establecimiento de la línea telefónica directa entre Estados Unidos y la URSS que le siguió y a un cambio de rumbo en la postura estratégica de su gobierno, lejos de la dinámica que había permitido que se desarrollara la crisis de los misiles en Cuba en octubre del año anterior.
El discurso planteaba una pregunta: «¿A qué tipo de paz me refiero y qué tipo de paz buscamos? No a una Pax Americana impuesta al mundo por las armas de guerra estadounidenses. No la paz de los sepulcros ni la seguridad del esclavo. Me refiero a la paz genuina, el tipo de paz que hace que la vida en la Tierra valga la pena, la que permite crecer a los hombres y a las naciones, tener esperanza y construir una vida mejor para sus hijos; no solo paz para los estadounidenses, sino paz para todos los hombres y mujeres; no solo paz en nuestro tiempo, sino paz para siempre».
Los problemas del mundo, subrayó Kennedy, no son problemas del destino cósmico, sino del designio humano. ”Nuestros problemas son obra del hombre; por lo tanto, pueden ser resueltos por el hombre…Ningún problema del destino humano está fuera del alcance de los seres humanos. La razón y el espíritu del hombre a menudo han resuelto lo aparentemente irresoluble, y creemos que pueden volver a hacerlo… La paz no tiene por qué ser impracticable, y la guerra no tiene por qué ser inevitable”.
Hoy se nos pide que pongamos a prueba, a través de nuestras acciones, si esa proposición sigue siendo válida. El panorama en el que se pone a prueba es desolador. Ayer por la tarde, el Comando Central de EU anunció tres rondas de ataques de «autodefensa» contra instalaciones de defensa aérea, control terrestre y radares iraníes cerca del estrecho de Ormuz, en respuesta al derribo de un helicóptero Apache del Ejército de EU (el Pentágono mismo no puede confirmar si fue un acto deliberado de Irán o si pudo haber sido una colisión accidental con un dron Shahed iraní).
El alegato de «autodefensa», como informamos, es en sí mismo una ficción: el bloqueo naval estadounidense de los puertos iraníes es, por definición, un acto de guerra, y las contramedidas iraníes contra su aplicación son, por definición, actos de autodefensa. Irán respondió con ataques contra el cuartel general de la 5ª Flota de EU en Baréin y contra la base aérea de Muwaffaq Salti en Jordania. Al otro lado de la frontera libanesa, drones israelíes emiten grabaciones de niños llorando para atraer a los civiles fuera de sus hogares, utilizando una táctica que las Fuerzas de Defensa de Israel han practicado en Gaza. El ministro de Seguridad Nacional de Israel, Itamar Ben-Gvir, propone detener a las esposas e hijos de los presuntos miembros de Hezbolá y encerrarlos en prisiones israelíes conocidas por la tortura sistemática y los abusos sexuales. Ucrania y Rusia intercambiaron ataques. La «Coalición de los Dispuestos», Starmer, Macron, Merz y Zelenski, se reunió en Londres el domingo para reafirmar que todo esto va a continuar.
Nada de esto es lo que Kennedy propuso en 1963. Faltan solo unas semanas para el 250º aniversario de la firma de la Declaración de Independencia. Ayer fue publicado el llamado de La Organización LaRouche, «Estados Unidos a los 250 años: ¿Acudiremos ahora, como hicimos una vez, en socorro de nuestro país?» Este señala la provocación inmediata: un combate de lucha libre de la UFC programado para el jardín de la Casa Blanca el Día de la Bandera, el domingo 14 de junio, que es presentado como una celebración oficial de la fundación de la república. La Organización LaRouche contrasta el combate de lucha libre con el Congreso Continental de junio y julio de 1776, «la deliberación más intensa sobre los principios del autogobierno que haya tenido lugar en la historia desde, al menos, la época de Atenas, dos mil años antes».
Se propone un «Congreso Transcontinental sobre los Derechos Inalienables del Hombre». La declaración se remonta más atrás, al discurso de John Quincy Adams del 4 de julio de 1821 en el cual advirtió que, si Estados Unidos va al extranjero en busca de monstruos que destruir «podría convertirse en el dictador del mundo. Ya no sería dueño de su propio espíritu». El discurso del 10 de junio de 1963 y el del 4 de julio de 1821 se dirigen a la misma nación sobre la misma cuestión. Es a lo que nos enfrentamos hoy.
Frente a la arquitectura de la guerra, se está construyendo una arquitectura de paz, incompleta, controvertida, pero visible. El Papa León XIV —el primer Papa estadounidense, natural de Chicago, que ha pasado la última semana hablando ante audiencias de cientos de miles de personas en Madrid sobre lo que significa «ser verdaderamente humano» — recibirá la Medalla de la Libertad del Centro Nacional de la Constitución el 3 de julio en el Independence Mall de Filadelfia, en una transmisión en directo desde el Vaticano.
El acto de la campaña presidencial independiente de Diane Sare tendrá lugar luego en Filadelfia el 5 de julio. El llamado de Helga Zepp-LaRouche a favor de una nueva arquitectura de seguridad y desarrollo sigue cosechando apoyos, y la conferencia del Instituto Schiller que convocó en Berlín el 30 de mayo («El fin de 500 años de colonialismo: por un diálogo de civilizaciones») proporcionó el marco para un camino a seguir.
Hay que dejar constancia de otros indicios de esa misma arquitectura. El lunes por la noche, en la Asia Society, la presidenta del partido Kuomintang de Taiwán, Cheng Li-wun —cuyo viaje a China continental en abril de 2026 fue el contacto de más alto nivel a través del Estrecho de Taiwán en diez años— ofreció a los veteranos escépticos respecto a China una hoja de ruta para la paz a través del Estrecho. Su mensaje a Washington fue directo: “Solo se puede hacer que Estados Unidos vuelva a ser grande (Make America Great Again) encontrando una forma de convivir con China, no entrando en guerra”.
En San Petersburgo, el 4 de junio, Putin reafirmó la oferta de Rusia de retirar el uranio enriquecido de Irán para su dilución bajo el control del OIEA, el mecanismo que hizo posible el acuerdo nuclear con Irán (JCPOA) de 2015. En Madrid este fin de semana, el Papa León XIV dijo a 600.000 jóvenes reunidos en una vigilia que fueran “la chispa de una humanidad nueva”. Hoy en Barcelona, en el centenario exacto de la muerte de Antoni Gaudí, el Papa León XIV bendijo la recién terminada Torre de Jesucristo en la basílica de la Sagrada Familia, en su 144º año de construcción. La decisión del Papa de inaugurar esta torre en esta fecha apunta a horizontes temporales más amplios que el clima político. Y Fyodor Soloviev, de la empresa de construcción Inter-Bering, declaró a EIR que la participación china y el transporte de mercancías chino podrían llevar el túnel del estrecho de Bering a una plataforma económica superior: «El efecto más interesante no radica en el beneficio para un solo país, sino en la creación de nueva infraestructura a escala global».
El arco que Kennedy describió en la American University no se inclinó hacia la paz por sí solo. Él lo impulsó. Menos de dos meses después del discurso se firmó el tratado de prohibición de pruebas nucleares. Menos de cuatro meses después de eso, fue asesinado. ¿Cómo vamos a inclinar ahora el arco de la historia?
Kennedy concluyó su discurso en la American University con estas palabras: «También haremos nuestra parte para construir un mundo de paz donde los débiles estén a salvo y los fuertes sean justos. No estamos indefensos ante esa tarea ni desesperanzados respecto a su éxito. Con confianza y sin miedo, seguimos trabajando, no hacia una estrategia de aniquilación, sino hacia una estrategia de paz».
El Congreso Continental, en junio y julio de 1776, se enfrentó a la misma pregunta a la que se enfrentan ustedes hoy: si la gente haría el trabajo que la paz requiere. El Papa León XIV se dirigirá al pueblo estadounidense con motivo del 250º aniversario desde el Vaticano el 3 de julio, y lo planteará de nuevo con su propia voz. Diane Sare, en Filadelfia el 5 de julio, la planteará de otra vez con la suya. El intervalo entre ahora y el 3 y el 5 de julio nos pertenece. Únete y acompaña a la Coalición Internacional por la Paz (CIP) este viernes 12 de junio de 2026, a las 11:00 am (hora del Este de EU).

