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El sistema económico se resquebraja por deuda, criptomonedas y falta de producción

by Redacción

3 de mayo de 2026 (EIRS).— Si nos alejamos un poco del torbellino de los acontecimientos del día, resulta evidente que el viejo orden se ha derrumbado. El sistema económico occidental de casino, se está resquebrajando por la deuda, las criptomonedas y la falta de producción. El sistema militar occidental —ya sea la OTAN global, la acción unilateral de Estados Unidos o la de la Unión Europea— queda al descubierto como una belicosidad sin sentido. El sistema político y cultural occidental se percibe como un espectáculo de horror de la clase Epstein. Emblemático es el viaje de esta semana del rey y la reina británicos a Estados Unidos, coincidiendo con el 250º aniversario de la victoria de Estados Unidos sobre el imperio británico. Ese espectáculo comenzó ayer con música, banderas y alfombra roja en la pista de la Base Aérea Andrews, seguido de una merienda en la ciudad.

La Organización LaRouche publicó una declaración para Washington, DC, y para difusión internacional: “Los británicos han vuelto para terminar la guerra de 1812 —esta vez por invitación— o, ¡LaRouche tenía razón!”. Helga Zepp-LaRouche, fundadora y dirigente del Instituto Schiller, subrayó ayer que “el colapso del viejo orden es innegable”. Esto significa que “ya no es utópico” el planteamiento de un nuevo sistema. “Debemos tener un nuevo orden”.

El peligro extremo de que este cambio de rumbo no se produzca se ve en la locura de ciertas naciones europeas que se enfrentan a Rusia, una potencia nuclear. El ministro de Defensa alemán, Boris Pistorius, emitió un comunicado el 22 de abril sobre la estrategia militar de las fuerzas armadas alemanas, en el que subraya que Rusia plantea una grave amenaza para Alemania y que, por lo tanto, es necesaria una movilización urgente para el rearme. Proclamó: “Estamos convirtiendo a la Bundeswehr [fuerzas armadas de Alemania] en el ejército convencional más fuerte de Europa”, y expuso los objetivos a corto, medio y largo plazo para alcanzar la superioridad. Las perspectivas de que la economía alemana consiga esto son ilusorias, pero la intención en sí misma es una locura.

Además, el ministro de Asuntos Exteriores alemán, Johann Wadephul, que asiste esta semana a la 11ª revisión internacional del Tratado de No Proliferación Nuclear en la sede de la ONU, declaró ayer que Alemania sigue considerando la capacidad de armas nucleares como “disuasión” ante un ataque ruso. La agencia británica Reuters lo cita: “Mientras continúen las amenazas nucleares contra nosotros y nuestros socios, necesitaremos un elemento disuasorio creíble”, afirmó antes de partir hacia Nueva York para acudir a las Naciones Unidas.

El ministro de Asuntos Exteriores de Rusia, Serguéi Lavrov, advirtió sobre estas descaradas maniobras y declaraciones europeas en su discurso del 24 de abril en Moscú ante una reunión de varias ONG. Dijo: “Se nos ha declarado abiertamente la guerra… Para justificar su política, Occidente, sobre todo la burocracia internacional de Bruselas (tanto la UE como la OTAN, que cada vez se están fusionando más), así como Berlín, París y, por supuesto, Londres, está intentando satanizar todo lo ruso y habla abiertamente de prepararse para la guerra contra nosotros en un futuro previsible. El jefe de Defensa de las Fuerzas Armadas belgas, Frederik Vansina, declaró que aún les quedan varios años por delante y que Ucrania les está ganando tiempo”.

Pero frente a la realidad, se mostraron ayer en Nueva York ciertas perspectivas favorables para que la razón y la diplomacia tomen un rumbo positivo, en un debate abierto especial de una concurrida reunión del Consejo de Seguridad de la ONU, sobre el tema “Seguridad marítima y seguridad internacional”. La sesión, de varias horas de duración, fue convocada por Baréin, actual presidente rotatorio del Consejo de Seguridad de la ONU para el mes de abril, y se aprobó la asistencia de unos 20 países como invitados, además de los 15 Estados miembros actuales del Consejo de Seguridad de la ONU. Esta asistencia refleja el interés de todo el mundo en que el estrecho de Ormuz vuelva a funcionar, para detener las repercusiones económicas que empeoran día a día, debido al bloqueo del transporte marítimo de petróleo, gas, productos químicos, alimentos y otros productos de primera necesidad procedentes de la región del Golfo Pérsico.

El director de la Organización Marítima Internacional (OMI), el panameño Arsenio Domínguez, informó a las naciones ahí reunidas sobre lo que se podría hacer. Existe un acuerdo vigente de 1998 entre Omán e Irán para el libre tránsito por el estrecho de Ormuz. Hay que volver a ponerlo en funcionamiento. Además, como medida inmediata, la OMI tiene un plan para la evacuación de los 20.000 marineros, retenidos desde hace semanas en los 2.000 buques de la región. Carecen de agua, alimentos y seguridad. Intervenir y evacuarlos se ajusta a la Convención de 1974 para la Seguridad de la Vida Humana en el Mar.

Además, se están presentando otros planes de emergencia. La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO, por sus siglas en inglés) elaboró una lista de prioridades de los países que deberían recibir fertilizantes de forma urgente lo antes posible, teniendo en cuenta sus temporadas de cultivo y condiciones. Esto espera la cooperación internacional.

Las últimas condiciones de negociación que ha fijado Irán, comunicadas a Estados Unidos a través de Pakistán, se centrarían en hacer operativo el estrecho de Ormuz, detener la guerra y dejar de lado las conversaciones sobre energía nuclear y cuestiones armamentistas hasta que eso ocurra. El ministro de Asuntos Exteriores de Irán, Abbas Araghchi, se reunió ayer con el presidente Vladímir Putin, en San Petersburgo, Rusia. Putin expresó un reconocimiento especial a Irán por su defensa del principio de soberanía. Afirmó que Irán está luchando “con valentía y heroísmo”.

Por su parte, como para no hacer mudanza a la costumbre, Estados Unidos presentó una postura intransigente en el Consejo de Seguridad de la ONU; el embajador estadounidense Mike Waltz instó a las naciones a unirse a Estados Unidos en una “Coalición por la Libertad de Navegación”. No solo se refiere a que se unan al bloqueo estadounidense del estrecho de Ormuz, tal y como declaró Washington hace dos semanas, sino a lo que se está convirtiendo en un embargo global. El 24 de abril, por ejemplo, el Departamento del Tesoro de EE. UU. sancionó a la refinería de petróleo Hengli en China, con el pretexto de presionar a Irán.

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