(EIRNS) — En la cumbre financiera de Hong Kong el 4 de noviembre, los directores generales de dos de las principales empresas de inversión dieron la voz de alarma sobre una inminente crisis financiera. “Es probable que haya una caída del 10 al 20% en los mercados de valores en algún momento de los próximos 12 a 24 meses”, dijo el director ejecutivo de Goldman Sachs, David Solomon, según la reseña del New York Post. Solomon trató de darle un giro positivo al asunto, diciendo que “las cosas avanzan y luego retroceden para que la gente pueda reevaluar… No es algo que cambie tu creencia fundamental y estructural sobre cómo quieres asignar el capital”.
También desde Hong Kong, el director ejecutivo de Morgan Stanley, Ted Pick, expresó la misma opinión. “También debemos acoger con satisfacción la posibilidad de que se produzcan caídas, del 10 al 15%, que no estén provocadas por algún tipo de efecto macroeconómico”, dijo. Estas suaves advertencias bastaron para provocar una pequeña caída de las acciones el martes, empezando por las principales empresas de inteligencia artificial y tecnología, un sector que muchos consideran “sobrevalorado” dada la inversión de billones de dólares realizada en los últimos tiempos.
Estas advertencias sobre “correcciones” a corto plazo ignoran la crisis más de fondo que se está gestando en el sistema financiero en su conjunto. El 31 de octubre, la Reserva Federal inyectó más de $50.000 millones de dólares en préstamos a un día para mantener la liquidez de los préstamos bancarios, la mayor operación de este tipo desde 2019. Esto ha continuado en los cinco días transcurridos desde entonces, hasta llegar a un total de $125.000 millones de dólares en menos de una semana. Dados los años de estancamiento de las tasas de productividad y el aumento vertiginoso de los valores bursátiles y financieros, hay algo mucho más importante en juego, y una verdadera solución exige urgentemente las Cuatro Leyes de LaRouche.

