(Instituto Schiller).– El mundo se encuentra en una crisis sin precedentes: guerras y guerras civiles asolan en varios frentes; Ucrania, Israel y Palestina, Sudán, Myanmar, Yemen, la República Democrática del Congo, con brotes de violencia en muchas otras zonas en crisis. Al menos dos de estos conflictos, en Ucrania y en el sudoeste de Asia, tienen el potencial de escalar hasta convertirse en una guerra mundial que destruiría la civilización. La guerra arancelaria y comercial iniciada por el Presidente Trump podría llevar al colapso del sistema financiero mundial ya muy frágil. El mundo entero está trastornado.
Estamos en medio de un cambio de época no menos dramático que la transición de la Edad Media a la era moderna, cuando se produjo una redefinición fundamental de la imagen del hombre y de las nociones del Estado y del universo. De manera similar, hoy, está cambiando la idea del orden que debe prevalecer entre las naciones. La diferencia crucial es que, mientras que las naciones del Sur Global son cada vez más conscientes de las dimensiones de esta turbulencia, la casta política dominante de Occidente continúa aferrándose a ideas obsoletas sobre su posición privilegiada en el mundo.
La idea del dominio de una nación, como surgió después de la Segunda Guerra Mundial, o incluso la idea de un mundo unipolar, que defendieron algunos tras el final de la Guerra Fría, ha dado paso a un mundo multipolar, pero que aún no se apoya en ninguna estructura ni estabilidad.
El ascenso económico de China y el surgimiento de los Estados del BRICS están haciendo posible que las naciones del Sur Global tomen en sus manos su propio desarrollo económico, dejando atrás 500 años de colonialismo, así como su forma moderna que encarnan las condicionalidades del FMI, a fin de alcanzar un nivel de vida digno en un futuro previsible. Todos los que se preocupan por un futuro positivo para la humanidad deberían acoger con satisfacción este acontecimiento.
En lugar de eso, una parte de Europa apuesta por una militarización masiva del continente y por la continuación de la confrontación geopolítica. Los Estados miembros de la Unión Europea se muestran reacios a admitir el fracaso en Ucrania, según el Primer ministro de Hungría, Orbán. Todo Occidente desató una «guerra sustituta» en contra de Rusia y la perdió, dijo Orbán, y perder una guerra es algo muy serio, que tendrá un impacto enorme en todo el Occidente.
Como resultado de negar esta realidad, Europa quiere continuar la guerra, mientras que el Presidente Trump intenta normalizar una vez más las relaciones con Rusia.
En una situación estratégica tan compleja, en la que surgen cada vez más crisis, hay que encontrar una salida en un nivel superior al que surgieron las crisis: encontrarla en el nivel de la razón. La humanidad es la única especie conocida en el Universo que está dotada de razón creativa. Y esta razón ordena que definamos una solución que tome en cuenta los intereses de la humanidad en su conjunto. Debemos y, por lo tanto, podemos crear una nueva arquitectura de seguridad y desarrollo que satisfaga plenamente los intereses de todas las naciones del planeta. Si Occidente hubiese respondido a las exigencias legítimas de Rusia respecto a las garantías de seguridad jurídicamente vinculantes, la guerra en Ucrania nunca hubiera sucedido. Nosotros en Europa siempre vamos a ser vecinos de Rusia y es completamente necesario normalizar de inmediato nuestras relaciones con este país.
La mayor parte de la humanidad ya está avanzando en esta dirección. Los miembros del BRICS y los Estados asociados ya representan el 53% de la población mundial, y están caminando en el proceso de la creación de una nueva forma de cooperación sustentada en la Carta de la ONU y en los Cinco Principios de Cooperación Pacífica, lo cual no está basado en la confrontación geopolítica sino en la amistad y la cooperación para el beneficio mutuo.
Para nosotros la salida en Europa es de hecho verdaderamente simple. La sacudida de Trump debería tener el efecto de liberarnos, por fin, de nuestra existencia de vasallos y, sobre todo, debemos rechazar el dictamen oligárquico de que «el hombre es el lobo del hombre», así como la filosofía de todos los imperios en la que subyace esta convicción. Por el contrario, debemos introducir un nuevo capítulo de paz en la historia de la humanidad. Tan pronto como manifestemos nuestra intención por cooperar con el BRICS y la Mayoría Global, la mayor parte de la población del mundo nos recibirá con los brazos abiertos. Todo esto será mucho más fácil si retornamos a la cultura clásica de Europa y revivimos el gran concepto de humanidad en el que se basa esta cultura, que ve al hombre como inherentemente bueno y capaz de una perfección ilimitada. Solo tenemos que revivir nuestra cultura clásica, y entonces nuestros grandes poetas y compositores como Dante, Rabelais, Shakespeare, Schiller, Heine, Pushkin, Petöfi, Bach, Haydn, Mozart, Beethoven, Schubert, Verdi, Tchaikovsky, Dvořák, por nombrar solo algunos, formarán la base de un diálogo de culturas con las naciones de la Mayoría Global.
Hay que rechazar de una vez por todas la concepción bestial de la ideología de la Ilustración inglesa, de Thomas Hobbes, quien afirmaba que el hombre es el lobo del hombre, de la misma manera en que se deben rechazar todas las formas de imperialismo y de colonialismo de lo cual él era ideólogo. Debemos escribir un nuevo capítulo en la historia de la humanidad que refleje la dignidad y el potencial creativo del individuo humano.
Para debatir y deliberar sobre esta perspectiva y promover el diálogo con el Sur Global, los días sábado 12 y domingo 13 de julio del 2025 se llevará a cabo en Berlín, Alemania, una conferencia internacional a la que estás cordialmente invitado.
Participarán ponentes de alto nivel de Europa y de las naciones del Sur Global, que participarán en un intenso diálogo y debate.
Los temas principales serán:
- Los retos estratégicos y el nuevo orden emergente
- El programa LaRouche para reconstruir la economía mundial y superar la pobreza
- La belleza de la diversidad cultural
- La revolución industrial 4.0: el espacio, la fusión, y la inteligencia artificial
- La pertinencia de las ideas de LaRouche y el papel de la juventud en la configuración de los próximos 50 años del planeta.
La Conferencia se llevará a cabo en el área metropolitana de la ciudad de Berlín, Alemania, y será transmitida con interpretación al español y otros idiomas por Zoom y YouTube.

