Servicio de PRENSA LATINA
Luego de días de incertidumbre por la cercanía del poderoso huracán Beryl, Haití parece regresar a una “normalidad” marcada desde hace meses por la escalada de violencia que imponen las pandillas.
Pasada la amenaza del fenómeno meteorológico, actualmente de categoría 4 en la escala Saffir-Simpson y causante de pérdidas materiales y humanas en otros territorios del Caribe, los esfuerzos por garantizar la estabilidad en el país persisten en medio de un deterioro de la situación humanitaria.
Solo entre enero y mayo últimos, la Misión de Naciones Unidas registró tres mil 252 homicidios, frente a los dos mil 453 del período del informe anterior (agosto-diciembre de 2023), perpetrados principalmente por miembros de bandas criminales que operan en la zona metropolitana de Puerto Príncipe, la capital, y el departamento de Artibonite.
En tal escenario y con la Policía local claramente sobrepasada por los grupos delincuenciales, una fuerza de paz multinacional con el visto bueno de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) desplegó en días recientes los primeros 400 soldados procedentes de Kenya, tras meses de dilatadas negociaciones y falta de financiamiento.
Según datos oficiales, se espera que la misión liderada por ese país africano cuente con dos mil 500 oficiales desplegados en fases, con un costo anual de aproximadamente 600 millones de dólares.
Al menos siete naciones más (Bahamas, Bangladesh, Barbados, Belice, Benin, Chad y Jamaica) confirmaron formalmente a la ONU su intención de contribuir con personal a la iniciativa aprobada por el Consejo de Seguridad.
El 30 de junio pasado, el líder de la coalición de pandillas, Jimmy Chérizier (alias Barbecue), calificó de invasores a los soldados de Kenya, y aseguró que sus hombres, los cuales controlan el 80 por ciento de Puerto Príncipe, están dispuestos a hacerles frente.
Barbecue propuso la semana pasada un diálogo con el Gobierno como un supuesto primer paso para pacificar el país, una petición ante la cual el primer ministro de transición, Gary Conille, respondió que las pandillas deben primero deponer las armas y reconocer la autoridad del Estado, sin hacer referencia a cualquier tipo de trato con los bandoleros.
Ante ello, Barbecue viralizó un video en el que se mostraba dispuesto a enfrentar a las tropas foráneas, dejando evidentemente sin efecto su intención de dialogar.
En los últimos cuatro días, las pandillas asaltaron dos estaciones de Policía, las saquearon y a una de estas le prendieron fuego, una evidencia a juicio de muchos de que siguen pasando por encima de los uniformados.
Los bandidos atacaron con armas automáticas la subcomisaría de Saint-Charles, ubicada en la comuna de Carrefour, a 7,87 kilómetros de esta capital, donde robaron una docena de paneles solares y, para completar su fechoría, incendiaron el recinto.
En Greisser, a 27,3 kilómetros de Puerto Príncipe, los maleantes hicieron correr a los agentes y le arrebataron por segunda vez la comisaría tras un intenso combate.
Según reportes de prensa, la banda rodeó la unidad, la cual fue ocupada en mayo y luego recuperada por un comando especial, el cual debió escapar ahora para salvar la vida.
Como ya se ha hecho costumbre, los pandilleros incendiaron un automóvil de la institución, grabaron un video y lo colgaron en las redes sociales.
En las imágenes pueden verse celebrando su victoria y desafiando al alto mando de la Policía y a los efectivos de Kenya.
No asombra, entonces, que la seguridad constituya un asunto clave para el Consejo de Transición Electoral, instalado formalmente hace tres meses y llamado a restablecer el orden en la nación, que mantiene también entre sus prioridades la reforma constitucional y los comicios previstos para febrero de 2026.

