(Prensa Latina) El asedio al Palacio Nacional por parte de una coalición de pandillas que impone desde hace semanas el caos en Haití obligó a la selección de otro lugar para la instalación del Consejo Presidencial de Transición (CPT), un ente llamado a reordenar la vida en el inestable país caribeño.
De acuerdo con medios de prensa, la ceremonia de establecimiento de esa estructura acontecerá mañana jueves, si las condiciones de seguridad lo permiten, en la Villa d’Accueil, ubicada en las afueras de Puerto Príncipe, la capital, a la cual controlan los maleantes en un 80 por ciento.
Sumergido en una espiral de violencia que de momento parece no tener final, muchos actores políticos dentro y fuera de la empobrecida nación colocan sus esperanzas en el CPT, encargado de organizar la celebración de comicios y la formación de un nuevo gobierno.
Hace poco más de una semana, el Consejo de Ministros publicó el decreto de nombramiento a los miembros del órgano, luego de que las organizaciones que los respaldan denunciaran que la administración del primer ministro Ariel Henry obstaculizaba su juramentación.
Henry, quien permanece en Puerto Rico luego de intentar ingresar infructuosamente a su país, se comprometió el 11 de marzo a dimitir una vez se conformara el CPT; sin embargo, el gobierno afirmó después que presentaría su renuncia tras el nombramiento de su sucesor.
Los miembros del Consejo son Smith Augustin (partido EDE/RED y Compromis Historique), Louis Gerald Gilles (Acuerdo del 21 de diciembre), Fritz Alphonse Jean (Acuerdo de Montana), Edgard Leblanc Fils (Acuerdo del 30 de enero), Laurent Saint-Cyr (sector empresarial privado), Emmanuel Vertilaire (Parti Pitit Dessalines) y Leslie Voltaire (Fanmi Lavalas).
Como observadores figuran Regine Abraham (organización REN) y Frisnel Joseph, quien representa a la sociedad civil.
Ayer la Coordinación de Seguridad Presidencial limitó el acceso al Palacio Nacional, blanco en dos ocasiones de los ataques de las bandas criminales, cuyos asaltos a otras instalaciones, como terminales aéreas y portuarias, bancos y viviendas, han sumido a la nación en una crisis en todos los ámbitos.
La coalición de pandillas se trazó como objetivo el Palacio con el argumento de que el CPT fue creado en Jamaica bajo el patrocinio de la Comunidad del Caribe y la atenta mirada del gobierno de Estados Unidos, de modo que varios sectores quedaron –según opinan- fuera de ese órgano.
Mientras, a la situación de inseguridad, los desplazamientos forzosos, la crisis en el acceso a medicamentos y alimentos y los obstáculos a la asistencia humanitaria, se sumó este miércoles otro acto de saqueo y vandalismo contra instituciones educativas, esta vez hacia la Facultad de Medicina y Farmacia.
La víspera, la Conferencia de Pastores Haitianos rechazó cualquier propuesta de negociaciones políticas con las pandillas, las cuales “no tienen ningún motivo ideológico”, consideró el asesor especial de la entidad, Ernst Pierre, al recomendar el uso de medios más fuertes para obligar a los bandidos a deponer las armas.
En medio del contexto de violencia, la Policía Nacional de Haití desconoce el paradero de los autores de un atentado con explosivos contra el vicepresidente de la Conferencia de Obispos, Pierre André Dumas.
Ninguna banda se atribuyó ese hecho dirigido al prelado -un crítico de las acciones de las bandas criminales, en especial, el delito de secuestro, al cual cataloga como práctica inhumana y despreciable-, quien fue herido de gravedad.
Dumas también señala a la clase política de Haití y llama constantemente a dejar atrás el individualismo para superar la crisis económica, política y social que agobia a la nación.
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