{"id":83228,"date":"2026-10-29T00:10:12","date_gmt":"2026-10-29T04:10:12","guid":{"rendered":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/?p=83228"},"modified":"2026-10-28T17:39:47","modified_gmt":"2026-10-28T21:39:47","slug":"radiografia-de-la-opacidad-entre-partido-y-estado","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/2026\/10\/29\/radiografia-de-la-opacidad-entre-partido-y-estado\/","title":{"rendered":"Radiograf\u00eda de la opacidad entre partido y Estado"},"content":{"rendered":"<p><img decoding=\"async\" class=\"alignright size-thumbnail wp-image-77129\" src=\"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-content\/uploads\/2026\/01\/IMG-20260102-WA0044-150x150.jpg\" alt=\"\" width=\"150\" height=\"150\" srcset=\"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-content\/uploads\/2026\/01\/IMG-20260102-WA0044-150x150.jpg 150w, https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-content\/uploads\/2026\/01\/IMG-20260102-WA0044-585x585.jpg 585w\" sizes=\"(max-width: 150px) 100vw, 150px\" \/>Por LUIS SALAZAR<\/p>\n<p>Recientemente circul\u00f3 una carta [1], fechada el 13 de octubre, del dirigente perreme\u00edsta Guido G\u00f3mez Mazara, dirigida a la c\u00fapula de su partido, en la cual denuncia pr\u00e1cticas y estilos pol\u00edticos que se est\u00e1n implementando en el Estado, en medio del proceso para definir la candidatura presidencial de cara a 2028.<\/p>\n<p>No se trata de un exabrupto de un vocinglero irresponsable, sino de un funcionario p\u00fablico en funciones y alto dirigente de una larga trayectoria, quien conoce al dedillo el tema que aborda en su carta.<\/p>\n<p>Lo oportuno de la mencionada comunicaci\u00f3n es que, m\u00e1s que una simple solicitud, es una radiograf\u00eda de las fronteras difusas entre pol\u00edtica partidaria y Estado que caracterizan al sistema pol\u00edtico dominicano. En ese sentido, esta es una pr\u00e1ctica com\u00fan de todos los que han ocupado la direcci\u00f3n del Estado desde la fundaci\u00f3n de la Rep\u00fablica, salvo honrosas y escas\u00edsimas excepciones.<\/p>\n<p>\u201c<em>Desarrollar aspiraciones de cualquier naturaleza en el marco de horarios destinados al buen desempe\u00f1o gubernamental&#8230;, confundir la gesti\u00f3n con un bot\u00edn personal&#8230;<\/em>\u201d. Esto nos permite preguntar si quienes asumen funciones p\u00fablicas actualmente pueden distinguir entre el papel que deben desempe\u00f1ar como funcionarios p\u00fablicos y el que asumen como dirigentes partidarios. La falta de una separaci\u00f3n clara entre ambos roles no es una simple confusi\u00f3n; es una <em>cultura pol\u00edtica<\/em> establecida que modela una pr\u00e1ctica igualmente instituida.<\/p>\n<p>\u201c<em>Convertir simpat\u00edas leg\u00edtimas por las aspiraciones de 2028 en criterios de exclusividad y privilegio para quienes las comparten, dando a las instituciones destinadas a servirles a todos un car\u00e1cter excluyente y de adhesi\u00f3n cuasi obligada&#8230;<\/em>\u201d. Aqu\u00ed ya no se trata de la falta de distinci\u00f3n entre lo p\u00fablico y lo privado, ni de la confusi\u00f3n en relaci\u00f3n con lo atinente a la funci\u00f3n p\u00fablica y al rol partidario, sino que se va m\u00e1s all\u00e1. Se trata de colocar la funci\u00f3n p\u00fablica al servicio de intereses pol\u00edtico-partidarios particulares. Lo cual implica una grav\u00edsima distorsi\u00f3n del papel que debe desempe\u00f1ar cualquier instituci\u00f3n del Estado para resolver problemas que afectan a la ciudadan\u00eda, no los exclusivos de un funcionario\/a-candidato\/a o de un grupo en particular.<\/p>\n<p>La vieja pr\u00e1ctica de usar las funciones p\u00fablicas para ganar respaldo pol\u00edtico, acumular recursos y construir y difundir narrativas interesadas nos recuerda que la pol\u00edtica de hoy se caracteriza por el abandono del debate de ideas, de propuestas, de proyectos y de visiones de largo plazo, en favor del <em>amarre<\/em> y de la b\u00fasqueda de apoyos a trav\u00e9s de las d\u00e1divas y el clientelismo.<\/p>\n<p>En la carta se critica a \u201c<em>quienes anteponen la agenda partidaria propia al inter\u00e9s nacional<\/em>\u201d, lo cual deber\u00eda abrir la reflexi\u00f3n acerca de la tendencia a convertir el ejercicio del Gobierno en un escenario permanente de competencia por la sucesi\u00f3n, incluso cuando las prioridades p\u00fablicas deber\u00edan ocupar el centro de la actividad pol\u00edtica. Para nadie es un secreto que el pa\u00eds est\u00e1 inmerso en graves problemas y amenazas en el orden econ\u00f3mico y social, derivados de la compleja situaci\u00f3n mundial y de la propia forma en que est\u00e1 estructurada la sociedad dominicana: bienestar para unos pocos, miseria y calamidades para las mayor\u00edas. Razones de m\u00e1s para que quienes asumen el papel de funcionarios p\u00fablicos se enfoquen en lo verdaderamente importante.<\/p>\n<p>Otro aspecto de no menor relevancia es el planteamiento siguiente: \u201c<em>&#8230;debemos recordar siempre las causas que nos llevaron a las victorias en 2020 y 2024, as\u00ed como los motivos que condujeron a la derrota de nuestros adversarios. Creer que las mayor\u00edas electorales son eternas o que los triunfos representan un pasaporte para la complacencia ciudadana configura un manual de equivocaciones torpemente repetido por aquellos que menosprecian el sentido de la historia, viven fascinados por el halago y desde\u00f1an toda expresi\u00f3n de conciencia cr\u00edtica.<\/em>\u201d En esta parte, es oportuno recordar que manejar el Estado, con todos sus recursos y medios, y ponerlos al servicio de un determinado partido para mantenerse en el poder tiene sus l\u00edmites, sobre todo cuando el cansancio y el desaliento de la gente se hacen evidentes porque sus problemas b\u00e1sicos no han sido medianamente resueltos. Cuando el desencanto social se convierte en una corriente mayoritaria, tiende a inutilizar el papel que juegan la narrativa oficial y sus repetidores, y los recursos invertidos en el clientelismo.<\/p>\n<p>Todas estas cuestiones nos remiten al <strong>patrimonialismo<\/strong> como una forma de concebir y ejercer el poder pol\u00edtico en la que se desdibujan las fronteras entre el Estado y los intereses particulares de quienes lo dirigen. Desde esta perspectiva, las funciones p\u00fablicas y los recursos institucionales dejan de estar orientados exclusivamente al cumplimiento de responsabilidades frente a la sociedad y pasan a utilizarse como instrumentos para construir lealtades, acumular apoyos y reproducir el poder pol\u00edtico. No se trata \u00fanicamente de la apropiaci\u00f3n de recursos p\u00fablicos, sino de una l\u00f3gica de ejercicio del poder que subordina el inter\u00e9s general a los intereses particulares de quienes controlan las instituciones y de quienes representan el poder econ\u00f3mico.<\/p>\n<p>Las relaciones entre patrimonialismo y clientelismo son obvias. En este marco, las instituciones se convierten en medios para ganar adherentes, y quienes trabajan en ellas pueden verse obligados a asumir el papel de pros\u00e9litos del funcionario\/a-candidato\/a para mantener sus empleos. Esta es una modalidad de clientelismo <em>desde arriba<\/em>, que se complementa con otra <em>desde abajo<\/em>, basada en los v\u00ednculos que se establecen con quienes no ocupan posiciones p\u00fablicas mediante los <em>favores<\/em> y las d\u00e1divas. Ambas modalidades responden a una misma l\u00f3gica: la b\u00fasqueda de apoyos pol\u00edticos a trav\u00e9s de relaciones de dependencia y de un Estado capturado por las \u00e9lites pol\u00edticas y econ\u00f3micas como su propiedad exclusiva.<\/p>\n<p>Sin lugar a dudas, esta es otra de las falencias de la democracia dominicana.<\/p>\n<hr \/>\n<p>[1] \u00abGuido G\u00f3mez Mazara pide al PRM regular las aspiraciones internas de cara a 2028\u00bb, <em>Acento.com<\/em>, 19 de octubre de 2026.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por LUIS SALAZAR Recientemente circul\u00f3 una carta [1], fechada el 13 de octubre, del dirigente&hellip;<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":77129,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[177,55,51],"tags":[],"class_list":["post-83228","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-luis-salazar","category-nacionales","category-opinion"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/83228","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=83228"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/83228\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":83230,"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/83228\/revisions\/83230"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/media\/77129"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=83228"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=83228"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=83228"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}