{"id":83193,"date":"2026-10-28T00:02:22","date_gmt":"2026-10-28T04:02:22","guid":{"rendered":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/?p=83193"},"modified":"2026-10-27T17:19:12","modified_gmt":"2026-10-27T21:19:12","slug":"seguridad-ciudadana-mas-alla-de-la-mano-dura","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/2026\/10\/28\/seguridad-ciudadana-mas-alla-de-la-mano-dura\/","title":{"rendered":"Seguridad ciudadana: M\u00e1s all\u00e1 de la mano dura"},"content":{"rendered":"<p>Por ERASMO LARA PE\u00d1A<\/p>\n<p><img decoding=\"async\" class=\"alignright size-thumbnail wp-image-83194\" src=\"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-content\/uploads\/2026\/10\/Erasmo-Lara-150x150.png\" alt=\"\" width=\"150\" height=\"150\" srcset=\"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-content\/uploads\/2026\/10\/Erasmo-Lara-150x150.png 150w, https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-content\/uploads\/2026\/10\/Erasmo-Lara-585x585.png 585w\" sizes=\"(max-width: 150px) 100vw, 150px\" \/>La seguridad ciudadana constituye una de las funciones esenciales del Estado. Sin ella, la vida cotidiana se deteriora, disminuye la confianza en las instituciones, se limitan las libertades individuales y se afecta el desarrollo econ\u00f3mico y social. Ninguna sociedad puede prosperar en un ambiente de miedo e incertidumbre.<\/p>\n<p>Durante m\u00e1s de treinta a\u00f1os, numerosos pa\u00edses de la regi\u00f3n han implementado pol\u00edticas conocidas bajo diferentes nombres: \u00abmano dura\u00bb, \u00abtolerancia cero\u00bb, \u00abguerra contra las drogas\u00bb, militarizaci\u00f3n de la seguridad o estados de excepci\u00f3n. Algunas de estas medidas han producido resultados inmediatos y visibles. Otras han generado una percepci\u00f3n de mayor control estatal. Sin embargo, ninguna ha logrado por s\u00ed sola resolver de manera permanente los problemas estructurales de violencia, criminalidad y exclusi\u00f3n social que afectan a nuestras sociedades.<\/p>\n<p>La estrategia de mano dura no viene necesariamente desde los estamentos policiales, sino desde los estamentos pol\u00edticos que la ven como un elemento de control de la delincuencia y la disidencia social, m\u00e1s econ\u00f3mica con respecto al uso de procesos legales\/penales, como instrumento de profilaxis social, como un mecanismo para reducir los riesgos de gobernanza (de su poder) y una panacea para la r\u00e1pida reducci\u00f3n de la violencia. Sin embargo, no ven los costos sociales y humanos de la misma, y en sentido general, su inoperancia.<\/p>\n<p>La experiencia latinoamericana de las \u00faltimas d\u00e9cadas nos obliga a formular una pregunta inc\u00f3moda: \u00bfpuede una sociedad construir seguridad duradera \u00fanicamente mediante la represi\u00f3n, el endurecimiento de las penas y el aumento del uso de la fuerza?<\/p>\n<p>La respuesta parece ser negativa.<\/p>\n<p>Esta pol\u00edtica en si desprestigia el sistema de justicia; produce p\u00e9rdida de vidas inocentes; aumenta la desconfianza en la polic\u00eda; causa aumento de la impunidad oficial; pone decisiones de vida o muerte en agentes individuales de los aparatos de seguridad; y, abre campo al <em>sicariato<\/em>, al linchamiento, a que el ciudadano tome la ley en sus propias manos, al aumento del uso y porte de armas ilegales, y permite acciones de abuso contra la poblaci\u00f3n en general.<\/p>\n<p>La aplicaci\u00f3n de tal pol\u00edtica en nuestro pa\u00eds en los \u00faltimos 30 a\u00f1os no ha producido una real reducci\u00f3n de la delincuencia, sino que, por el contrario, ha aumentado. Si la aplicaci\u00f3n de mano dura fuera una soluci\u00f3n estructural, nuestro pa\u00eds habr\u00eda dejado atr\u00e1s hace mucho tiempo sus problemas de delincuencia.<\/p>\n<p>Cuando una sociedad normaliza la violencia como mecanismo principal de control social, termina generando nuevas formas de violencia. Los delincuentes aumentan sus niveles de agresividad; los ciudadanos se arman o apoyan respuestas cada vez m\u00e1s severas; los agentes policiales enfrentan riesgos mayores; y el resultado final es que tanto ciudadanos como polic\u00edas terminan siendo v\u00edctimas de la misma espiral. Adem\u00e1s, aumenta la violencia social y empeora el fr\u00e1gil balance institucional de la polic\u00eda. Insto al lector a ir a las fuentes oficiales para obtener informaci\u00f3n sobre ciudadanos muertos en el pa\u00eds desde el a\u00f1o 2020 por oficiales de seguridad policial, as\u00ed como el n\u00famero de agentes policiales tambi\u00e9n muertos en ese mismo periodo.<\/p>\n<p>Diversos estudios sobre seguridad ciudadana y reforma policial en Am\u00e9rica Latina han analizado precisamente c\u00f3mo la desconfianza, el miedo y las respuestas exclusivamente coercitivas del Estado pueden alimentar ciclos de confrontaci\u00f3n dif\u00edciles de romper.<\/p>\n<p>Esta estrategia no funciona.\u00a0 La raz\u00f3n es sencilla: la delincuencia no surge en el vac\u00edo.<\/p>\n<p>Detr\u00e1s de muchos de los fen\u00f3menos de violencia encontramos instituciones d\u00e9biles, sistemas judiciales lentos e ineficaces, corrupci\u00f3n p\u00fablica y privada, desigualdades sociales persistentes, escasas oportunidades para amplios sectores de la juventud y una creciente p\u00e9rdida de confianza en las instituciones llamadas a proteger al ciudadano.<\/p>\n<p>Esto no significa que la acci\u00f3n policial carezca de importancia. Todo lo contrario. Una sociedad democr\u00e1tica necesita una polic\u00eda profesional, eficiente, bien equipada y capaz de enfrentar el delito dentro del marco de la ley. Los ciudadanos tienen derecho a exigir protecci\u00f3n efectiva frente a quienes amenazan su seguridad.<\/p>\n<p>Pero la funci\u00f3n de la polic\u00eda no puede reducirse \u00fanicamente a la represi\u00f3n. La prevenci\u00f3n del delito, la protecci\u00f3n de los derechos ciudadanos, la construcci\u00f3n de confianza con la comunidad y la contribuci\u00f3n a la convivencia pac\u00edfica forman tambi\u00e9n parte de su misi\u00f3n.<\/p>\n<p>La experiencia internacional demuestra que los pa\u00edses que han logrado avances sostenidos en materia de seguridad ciudadana han combinado la acci\u00f3n policial con pol\u00edticas de prevenci\u00f3n social, fortalecimiento institucional, educaci\u00f3n, oportunidades econ\u00f3micas para los j\u00f3venes, recuperaci\u00f3n de espacios p\u00fablicos y participaci\u00f3n comunitaria.<\/p>\n<p>Un elemento particularmente preocupante cuando se debate este tema es que muchas veces se presenta una falsa disyuntiva entre seguridad y democracia, entre orden y derechos humanos. Como si para combatir el crimen fuera necesario debilitar las garant\u00edas ciudadanas o reducir los controles institucionales.<\/p>\n<p>La historia demuestra precisamente lo contrario.<\/p>\n<p>Las instituciones policiales \u00a0m\u00e1s eficaces suelen ser aquellas que act\u00faan dentro de reglas claras, con mecanismos de supervisi\u00f3n, transparencia y rendici\u00f3n de cuentas. La legitimidad constituye uno de los activos m\u00e1s importantes de cualquier instituci\u00f3n encargada de la seguridad p\u00fablica.<\/p>\n<p>Cuando la ciudadan\u00eda conf\u00eda en sus instituciones, coopera con ellas. Cuando las percibe como arbitrarias o abusivas, la distancia entre Estado y sociedad se profundiza.<\/p>\n<p>La verdadera discusi\u00f3n no deber\u00eda centrarse en si el Estado debe ser fuerte frente al delito. Por supuesto que debe serlo. La cuesti\u00f3n es c\u00f3mo ejercer esa fortaleza.<\/p>\n<p>Un Estado fuerte no es aquel que utiliza la fuerza sin l\u00edmites. Es aquel que posee instituciones capaces de hacer cumplir la ley, proteger los derechos de los ciudadanos y garantizar la convivencia democr\u00e1tica.<\/p>\n<p>La construcci\u00f3n de una sociedad segura exige algo m\u00e1s dif\u00edcil, pero tambi\u00e9n m\u00e1s duradero: instituciones s\u00f3lidas, ciudadan\u00eda responsable y una visi\u00f3n de largo plazo.<\/p>\n<p>Ese sigue siendo uno de nuestros \u00a0grandes desaf\u00edos.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por ERASMO LARA PE\u00d1A La seguridad ciudadana constituye una de las funciones esenciales del Estado.&hellip;<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":83194,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[209,55,51],"tags":[],"class_list":["post-83193","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-erasmo-lara-pena","category-nacionales","category-opinion"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/83193","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=83193"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/83193\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":83195,"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/83193\/revisions\/83195"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/media\/83194"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=83193"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=83193"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=83193"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}