{"id":83115,"date":"2026-10-24T00:10:41","date_gmt":"2026-10-24T04:10:41","guid":{"rendered":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/?p=83115"},"modified":"2026-10-23T22:47:11","modified_gmt":"2026-10-24T02:47:11","slug":"posicion-29-entre-la-indignacion-ciudadana-el-deber-juridico-y-la-esencia-del-estado","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/2026\/10\/24\/posicion-29-entre-la-indignacion-ciudadana-el-deber-juridico-y-la-esencia-del-estado\/","title":{"rendered":"\u00abPosici\u00f3n 29\u00bb: Entre la indignaci\u00f3n ciudadana, el deber jur\u00eddico y la esencia del Estado"},"content":{"rendered":"<p>Por \u00a0ING. ERICK SARANTE<br \/>\nChief Security &amp; Resilience Officer (CSRO) | Especialista en Seguridad e Inteligencia de Riesgos | Experto en Geopol\u00edtica | MBA | Doble M\u00e1ster en Defensa y Seguridad Nacional | Asesor Estrat\u00e9gico | Comunicador | Escritor | Poeta<\/p>\n<p><strong>INTRODUCCI\u00d3N<\/strong><\/p>\n<p><img decoding=\"async\" class=\"alignright size-thumbnail wp-image-82113\" src=\"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-content\/uploads\/2026\/09\/Erick-Sarante-150x150.jpg\" alt=\"\" width=\"150\" height=\"150\" srcset=\"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-content\/uploads\/2026\/09\/Erick-Sarante-150x150.jpg 150w, https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-content\/uploads\/2026\/09\/Erick-Sarante-300x300.jpg 300w, https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-content\/uploads\/2026\/09\/Erick-Sarante-768x768.jpg 768w, https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-content\/uploads\/2026\/09\/Erick-Sarante-585x585.jpg 585w, https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-content\/uploads\/2026\/09\/Erick-Sarante.jpg 800w\" sizes=\"(max-width: 150px) 100vw, 150px\" \/>En las \u00faltimas semanas, una frase se ha metido de lleno en las calles, las conversaciones digitales y los titulares de los peri\u00f3dicos dominicanos: la \u00abPosici\u00f3n 29\u00bb. Detr\u00e1s de este t\u00e9rmino (documentado por medios de comunicaci\u00f3n y denunciado por profesionales del derecho) hay una realidad dolorosa que se asoma en m\u00e1s de cincuenta fallecimientos ocurridos durante operativos policiales en apenas mes y medio. M\u00e1s all\u00e1 de las cifras bajo investigaci\u00f3n, el fen\u00f3meno ha abierto una herida honda en nuestra conciencia nacional.<\/p>\n<p>Este debate no trata simplemente de hechos aislados; pone sobre la mesa el choque diario entre la leg\u00edtima rabia de una ciudadan\u00eda cansada de la inseguridad, el deber ineludible de hacer cumplir la ley y la pregunta fundamental de qu\u00e9 significa verdaderamente ser un Estado en la Rep\u00fablica Dominicana.<\/p>\n<p><strong>LA INDIGNACI\u00d3N CIUDADANA: EL GRITO QUE NO PUEDE IGNORARSE<\/strong><\/p>\n<p>Cualquiera que camine por nuestros barrios o preste atenci\u00f3n al sentir popular percibe un cansancio acumulado. La gente ve c\u00f3mo la delincuencia golpea la cotidianidad y siente que la justicia camina a paso de tortuga (o que a veces ni camina). Hay una frustraci\u00f3n latente frente a din\u00e1micas donde parece que ciertos actores legales estorban en lugar de buscar la verdad.<\/p>\n<p>Esta rabia no surge de la nada: nace del miedo real y de la violencia que cada vez toca puertas m\u00e1s cercanas. Ese anhelo de justicia es completamente leg\u00edtimo y merece ser escuchado con respeto, jam\u00e1s descalificado. Sin embargo, el combate a la delincuencia no puede convertirse en una v\u00eda libre para eliminar personas al margen de un juicio o sin esclarecer los hechos.<\/p>\n<p><strong>EL DOLOR QUE CAMBIA LA PERSPECTIVA: JUSTICIA SIN RENUNCIAR A LA LEY<\/strong><\/p>\n<p>Para quienes han despedido a un ser querido de forma tr\u00e1gica, la visi\u00f3n cambia por completo: la justicia nunca ser\u00e1 solo castigar; es, ante todo, dar respuestas claras. Como se ha dicho tantas veces, la violencia no se apaga con m\u00e1s violencia. Nadie deber\u00eda ser juzgado sumariamente ni perder la vida sin una investigaci\u00f3n independiente y seria.<\/p>\n<p>Aqu\u00ed es donde la llamada \u00abPosici\u00f3n 29\u00bb nos golpea de frente. Cuando una vida se apaga en medio de un operativo del orden, la labor del Estado no concluye con el parte oficial de los agentes. Es ah\u00ed, precisamente, donde debe arrancar una investigaci\u00f3n transparente y totalmente aut\u00f3noma. No se trata de proteger a criminales, sino de garantizar que no exista impunidad (ni para el que delinque, ni para el que se aparta de la ley escud\u00e1ndose en un uniforme). Las familias que lloran a los suyos merecen la verdad entera, no versiones oficiales a medias.<\/p>\n<p><strong>EL DEBER PROFESIONAL: LA DEFENSA QUE NOS PROTEGE A TODOS<\/strong><\/p>\n<p>A menudo se olvida un principio b\u00e1sico que nos salva de la barbarie: el Estado somos todos (incluidos los ciudadanos en condici\u00f3n de \u00abadministrados\u00bb). El derecho a la defensa no es un artificio para favorecer delincuentes; es una garant\u00eda constitucional sagrada que marca la gran l\u00ednea divisoria entre una sociedad civilizada y la ley de la selva.<\/p>\n<p>Cuando decenas de abogados levantan su voz y presentan querellas para esclarecer los casos de la \u00abPosici\u00f3n 29\u00bb, no est\u00e1n avalando el delito. Est\u00e1n defendiendo un principio vital: que nadie quede en el limbo de la impunidad sin una investigaci\u00f3n rigurosa. Como bien han advertido gremios profesionales y organizaciones de derechos humanos, debilitar el derecho de defensa de uno es, en el fondo, debilitar las defensas de todos nosotros.<\/p>\n<p><strong>CONCLUSI\u00d3N Y HOJA DE RUTA: PASOS COMO NACI\u00d3N, GOBIERNO Y ESTADO<\/strong><\/p>\n<p>Esta crisis nos deja en una encrucijada clara. No podemos elegir entre seguridad y legalidad, ni entre v\u00edctimas y debido proceso. La tarea es construir un pa\u00eds donde la justicia sea pareja. Para superar este bache, el compromiso debe asumirse en tres frentes concretos:<\/p>\n<p><strong>Como Naci\u00f3n (la sociedad civil y la ciudadan\u00eda)<\/strong><\/p>\n<ul>\n<li><strong>Aprender a escuchar sin polarizar:<\/strong> Fomentar espacios de di\u00e1logo real donde converjan familias afectadas, l\u00edderes comunitarios y expertos legales, entendiendo que la indignaci\u00f3n es v\u00e1lida, pero el ataque personal nos debilita como sociedad.<\/li>\n<li><strong>Educar en derechos:<\/strong> Comprender de una vez por todas que las garant\u00edas constitucionales no son privilegios de unos cuantos, sino el escudo protector de los m\u00e1s vulnerables.<\/li>\n<li><strong>Exigir con firmeza:<\/strong> No conformarse con explicaciones ambiguas ni informes de caj\u00f3n; la ciudadan\u00eda debe mantenerse vigilante y demandar transparencia total.<\/li>\n<\/ul>\n<p><strong>Como Gobierno (instituciones y gesti\u00f3n p\u00fablica)<\/strong><\/p>\n<ul>\n<li><strong>Independencia en las pesquisas:<\/strong> Asegurar que los expedientes vinculados a estas muertes sean investigados por \u00f3rganos con autonom\u00eda real (alejados de las cadenas de mando involucradas), publicando nombres, hechos y consecuencias claras.<\/li>\n<li><strong>Revisi\u00f3n profunda de protocolos:<\/strong> Actualizar y transparentar los manuales de uso de la fuerza, incorporando capacitaci\u00f3n rigurosa y constante en derechos humanos para cada agente.<\/li>\n<li><strong>Soporte integral a v\u00edctimas<\/strong>: Instituir mecanismos \u00e1giles de asistencia psicol\u00f3gica y protecci\u00f3n para los familiares, asumiendo la responsabilidad institucional ante el dolor evitable.<\/li>\n<li><strong>Fortalecimiento judicial:<\/strong> Dotar de recursos suficientes al Ministerio P\u00fablico y a los tribunales para agilizar los procesos (la mora judicial es el combustible que alimenta la desconfianza y la tentaci\u00f3n de la justicia por mano propia).<\/li>\n<\/ul>\n<p><strong>Como Estado (nuestra esencia institucional)<\/strong><\/p>\n<ul>\n<li><strong>Respeto absoluto a la Constituci\u00f3n:<\/strong> Dejar claro que ninguna pr\u00e1ctica institucional (por muy normalizada que parezca en la cotidianidad) puede colocarse por encima del ordenamiento jur\u00eddico.<\/li>\n<li><strong>Garant\u00edas de independencia: Blindar<\/strong> al Poder Judicial y al Ministerio P\u00fablico frente a presiones pol\u00edticas o coyunturales.<\/li>\n<li><strong>Rendici\u00f3n de cuentas real: <\/strong>Quienes manejan el poder p\u00fablico deben responder por sus actos sin excepciones. La impunidad corroe los cimientos democr\u00e1ticos (si hay excesos, se corrigen; si hay delitos, se castigan).<\/li>\n<\/ul>\n<p><strong>Palabras finales<\/strong><\/p>\n<p>La paz y la seguridad que anhelamos no se consiguen salt\u00e1ndose las reglas del juego, sino aplicando la ley con firmeza, equilibrio y transparencia. La justicia verdadera no hace distingos: le da respuestas a la v\u00edctima, somete al acusado al juicio que le corresponde y nos protege a todos al garantizar que nadie (absolutamente nadie) est\u00e1 por encima de la Constituci\u00f3n. El Estado lo construimos todos, y nos toca exigirlo a la altura de lo que este pa\u00eds merece: un lugar donde la vida, la verdad y la ley sean sagradas.<\/p>\n<p><strong><em>(Texto desarrollado con los aportes y la perspectiva de la XIV promoci\u00f3n de Geopol\u00edtica de la UNADE).<\/em><\/strong><\/p>\n<p><strong><em>Sobre el autor<\/em><\/strong><\/p>\n<p>Ing. Erick Sarante es especialista en inteligencia de seguridad, geopol\u00edtica y gesti\u00f3n estrat\u00e9gica de riesgos. Cuenta con m\u00e1s de quince a\u00f1os de experiencia profesional en el sistema de Naciones Unidas, donde desempe\u00f1\u00f3 funciones vinculadas a la seguridad de operaciones, an\u00e1lisis de amenazas, gesti\u00f3n de riesgos y protecci\u00f3n del personal. Actualmente se desempe\u00f1a como Chief Security &amp; Resilience Officer (CSRO), adem\u00e1s de ejercer como asesor estrat\u00e9gico, maestro y comunicador.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por \u00a0ING. 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