{"id":83113,"date":"2026-10-24T00:00:19","date_gmt":"2026-10-24T04:00:19","guid":{"rendered":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/?p=83113"},"modified":"2026-10-23T22:43:23","modified_gmt":"2026-10-24T02:43:23","slug":"el-mundo-al-reves","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/2026\/10\/24\/el-mundo-al-reves\/","title":{"rendered":"El mundo al rev\u00e9s"},"content":{"rendered":"<p><em>Para imaginar un futuro basado en la colaboraci\u00f3n y la solidaridad, es necesario desaprender nuestro pasado colonial y aprender sobre la resistencia hist\u00f3rica ind\u00edgena y africana en nuestra regi\u00f3n.<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Por ESTHER HERN\u00c1NDEZ MEDINA<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\">\n<p style=\"text-align: right;\"><em>Es tiempo de aprender a liberarnos del espejo euroc\u00e9ntrico donde nuestra imagen es siempre,<br \/>\nnecesariamente, distorsionada. Es tiempo, en fin, de dejar de ser lo que no somos.<\/em><br \/>\nAn\u00edbal Quijano<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><img decoding=\"async\" class=\"alignright size-thumbnail wp-image-66217\" src=\"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-content\/uploads\/2024\/04\/Esther-150x150.jpg\" alt=\"\" width=\"150\" height=\"150\" srcset=\"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-content\/uploads\/2024\/04\/Esther-150x150.jpg 150w, https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-content\/uploads\/2024\/04\/Esther-300x300.jpg 300w, https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-content\/uploads\/2024\/04\/Esther-585x585.jpg 585w, https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-content\/uploads\/2024\/04\/Esther.jpg 640w\" sizes=\"(max-width: 150px) 100vw, 150px\" \/>Todos los d\u00edas nuestras pantallas nos bombardean con cientos de noticias. Con esa avalancha de informaci\u00f3n (y desinformaci\u00f3n), es f\u00e1cil perder de vista la importancia de lo que ocurri\u00f3 el mes pasado en la Asamblea General de las Naciones Unidas. El viernes 4 de septiembre, 164 pa\u00edses (todos los presentes menos EE. UU., que vot\u00f3 en contra, y 6 pa\u00edses que se abstuvieron) aprobaron la propuesta de Togo titulada \u201cCorregir el mapa\u201d para sustituir el mapa mundial que se utiliza actualmente por uno que representa las dimensiones reales del continente africano y el resto del mundo.<\/p>\n<p>El cambio podr\u00eda parecer superficial o hasta una p\u00e9rdida de tiempo, como lo calific\u00f3 la representaci\u00f3n de EE.UU. en la ONU, especialmente cuando tomamos en cuenta que las resoluciones de la Asamblea General son importantes pero no son vinculantes. O sea, no pueden obligar a los pa\u00edses ni a las personas a hacer lo que plantean. Aun as\u00ed, la resoluci\u00f3n llevar\u00e1 a gran parte de las instituciones en el mundo a dejar de utilizar el famoso mapa Mercator creado por el cart\u00f3grafo flamenco Gerardus Mercator en 1569. Ese es el mapamundi que hemos utilizado internacionalmente desde el siglo XVI, a pesar de que ha sido criticado por a\u00f1os porque reduce las dimensiones de los lugares m\u00e1s cerca del Ecuador, como el continente africano, y aumenta las de los m\u00e1s cercanos a los polos, como Norteam\u00e9rica o Europa. Por eso el mapa Mercator muestra a Groenlandia del mismo tama\u00f1o que \u00c1frica, a pesar de que el continente africano es 14 veces mayor. S\u00ed, leyeron bien, 14 veces mayor.<\/p>\n<p>Los mapas, como todas las formas de conocimiento y de representaci\u00f3n del mundo, implican decisiones y reflejan los sesgos y las limitaciones de su \u00e9poca. Como destacaron los pa\u00edses, organizaciones y personas involucrados en la campa\u00f1a #CorrectTheMap (#Corrijanelmapa), \u00c1frica es tan grande que se podr\u00eda incluir a EE.UU., China, la India, Jap\u00f3n, M\u00e9xico y gran parte de Europa en dicho continente y sobrar\u00eda espacio. Por eso, en 2018, un grupo de cart\u00f3grafos cre\u00f3 un mapa con una distribuci\u00f3n m\u00e1s cercana a la realidad que denominaron Equal Earth (Tierra Equitativa). Y es que, como destac\u00f3 el canciller de Togo, Robert Dussey: \u201cUn mapa nunca es neutral. Moldea las percepciones e influye en c\u00f3mo se entiende el lugar de los pueblos y los continentes en el mundo\u201d.<\/p>\n<p>La semana en que sali\u00f3 la noticia, conversaba con mis estudiantes sobre el concepto de la colonialidad del poder del soci\u00f3logo peruano An\u00edbal Quijano; uno de los conceptos con los que inicio mis clases cada semestre y les puse la resoluci\u00f3n de la ONU como ejemplo. La colonialidad se refiere al hecho de que, aunque el colonialismo ha desaparecido en gran parte del mundo (recordemos que nuestra hermana Puerto Rico y otras naciones siguen siendo colonias), el legado del colonialismo contin\u00faa marcando la forma en que el mundo est\u00e1 organizado y la manera en que lo vemos y lo entendemos. Por eso es que tantas personas alrededor del mundo sabemos m\u00e1s sobre Europa o Estados Unidos que sobre continentes y pa\u00edses con menores niveles de ingresos en \u00c1frica, Asia o Am\u00e9rica Latina. El continente africano es el caso m\u00e1s extremo porque, a pesar de su tama\u00f1o (repito, \u00a114 veces el tama\u00f1o de Groenlandia!), a la mayor\u00eda de la gente le resulta dif\u00edcil ubicar sus pa\u00edses y ciudades, mientras que mencionamos con naturalidad y sabemos ubicar en el mapa ciudades como Par\u00eds, Nueva York, Madrid o Roma, aunque nunca hayamos estado en ellas.<\/p>\n<p>Esa es una de las razones por las que, como dec\u00eda el mismo Quijano, nos creemos la idea que los conquistadores europeos sembraron en todos los lugares que lograron dominar, de que la civilizaci\u00f3n europea, sus conceptos y su forma de ver el mundo son y siempre han sido superiores. Como explicaba la experta en violencia y activista feminista <a href=\"https:\/\/elnacional.com.do\/opinion\/colonialidad_583213.html\">Susi Pola en su columna<\/a>: \u201cLa historia del colonialismo se renueva, reciclaje resistente que nos muestra hoy, m\u00e1s que nunca, c\u00f3mo el capitalismo moderno moldea nuestra mente y nuestra identidad manteniendo la creencia de las regiones subordinadas, como la nuestra, clasific\u00e1ndonos como \u2018inferiores\u2019, \u2018ignorantes\u2019 y hasta \u2018peligrosas\u2019\u201d.<\/p>\n<p>Por eso es que no aprendemos en la escuela que el sistema de acueductos de Tenochtitl\u00e1n hab\u00eda resuelto el problema de c\u00f3mo distribuir agua potable para todo el mundo m\u00e1s de 300 a\u00f1os antes de que lo lograran en Londres. Por eso, tambi\u00e9n, conocemos a Cleopatra como la seductora sin escr\u00fapulos que nos vendieron los cronistas de la Antigua Roma y no como la gobernante brillante, eficaz y adorada por su gente que hablaba 10 idiomas. Tampoco aprendemos sobre la exquisita civilizaci\u00f3n isl\u00e1mica que super\u00f3 en muchos \u00e1mbitos a la civilizaci\u00f3n europea de la Edad Media y que, ir\u00f3nicamente, fue la que conserv\u00f3 los grandes avances de la Grecia y la Roma antiguas mientras Europa los negaba. Tambi\u00e9n por esa raz\u00f3n es que todav\u00eda vemos como inferiores a los pueblos originarios alrededor del mundo (en Norteam\u00e9rica, en Suram\u00e9rica, en Tailandia, en la India, etc.) que tienen perspectivas mucho m\u00e1s abiertas e inclusivas sobre el g\u00e9nero y sobre la sexualidad en vez de la visi\u00f3n impuesta por los colonizadores europeos.<\/p>\n<p>Como explicaba Quijano, y como siguen estudiando las y los integrantes de la escuela o giro decolonial (que, por cierto, incluye a dos destacadas intelectuales dominicanas, Ochy Curiel y Yuderkys Espinosa), el dominio europeo sobre las condiciones materiales y sobre las ideas tambi\u00e9n es la raz\u00f3n por la que la raza surgi\u00f3 como categor\u00eda durante la conquista violenta de nuestro continente. La esclavitud hab\u00eda existido por milenios como un sistema inhumano de explotaci\u00f3n, pero cualquier pueblo pod\u00eda ser esclavizado por haber perdido la guerra ante otro. Pero no es hasta la conquista de Am\u00e9rica por parte de Europa que la esclavitud se utiliza para explotar y deshumanizar a grupos humanos espec\u00edficos (los ind\u00edgenas y luego los africanos) con base en un nuevo sistema de clasificaci\u00f3n de la gente.<\/p>\n<p>Este dominio de las ideas es lo que explica que incluso en lugares, como nuestra regi\u00f3n, donde murieron millones de personas a causa de los colonizadores europeos, seguimos viendo sus obras como lo m\u00e1s importante de nuestra historia y casi no conocemos la resistencia ind\u00edgena y africana constante que tambi\u00e9n dio lugar y sigue sirviendo de base a nuestras sociedades. Contrario a lo que se nos ense\u00f1a en el sistema educativo formal, el legado de esa resistencia ind\u00edgena y africana est\u00e1 presente en casi todos los aspectos de nuestra vida cotidiana, yendo mucho m\u00e1s all\u00e1 de la m\u00fasica y el arte. La obra \u201cAm\u00e9rica Invertida\u201d, que muestra el mapa de Am\u00e9rica del Sur al rev\u00e9s, del artista uruguayo Joaqu\u00edn Torres Garc\u00eda, representa esa resistencia y nos invita a reimaginar el mundo a partir de ella, en vez de seguir viendo el Norte global como el referente ideal.<\/p>\n<p>En el caso dominicano, <a href=\"https:\/\/acento.com.do\/opinion\/legado-del-cimarronaje-solidaridad-y-cooperacion-9748920.html\">como nos recordaba la antrop\u00f3loga Tahira Vargas<\/a>, las pr\u00e1cticas comunitarias y de solidaridad que utiliza la gran mayor\u00eda de nuestra poblaci\u00f3n provienen del cimarronaje. O sea, de las sociedades libres que construyeron las personas de origen africano que lograban escapar de la esclavitud, con frecuencia con el apoyo de las comunidades ind\u00edgenas que hab\u00edan sobrevivido a la conquista. Vargas destaca que \u201clos manieles y palenques pueden considerarse los primeros espacios de autogesti\u00f3n comunitaria en el territorio dominicano\u201d. Tambi\u00e9n enfatiza que las sociedades cimarronas fueron un fen\u00f3meno constante y nada marginal durante los siglos que dur\u00f3 la esclavitud, como planteaba el investigador Carlos Esteban Deive. Pr\u00e1cticas como el famoso \u201csan\u201d de ahorro colectivo, las sociedades de ayuda mutua para cubrir los gastos funerarios y las redes de apoyo entre mujeres para turnarse cuidando a los ni\u00f1os y ni\u00f1as y a las personas mayores y enfermas tambi\u00e9n provienen de las sociedades cimarronas.<\/p>\n<p>El 12 de octubre, que acabamos de conmemorar, nos recuerda que todav\u00eda continuamos privilegiando el legado europeo en el sistema educativo, en nuestra promoci\u00f3n tur\u00edstica y en la manera en que nos vemos como sociedad. En todos estos espacios, se enfatiza que somos una mezcla de culturas. Pero se minimiza la violencia con la que los conquistadores espa\u00f1oles sometieron a los pueblos ind\u00edgenas y africanos y borraron sus historias de resistencia. Como mencionaba la misma Tahira <a href=\"https:\/\/acento.com.do\/opinion\/dia-de-la-raza-o-de-la-resistencia-9768536.html\">en otro de sus art\u00edculos<\/a>, un ejemplo de ese silenciamiento es el de Anacaona quien \u201caparece en cr\u00f3nicas coloniales, relatos de frailes, documentos administrativos espa\u00f1oles, y en la historiograf\u00eda moderna, como una de las l\u00edderesas ta\u00ednas m\u00e1s importantes de la regi\u00f3n, una\u00a0guerrera, poetisa, l\u00edder estrat\u00e9gica y pol\u00edtica que reuni\u00f3 a caciques locales bajo su autoridad y fortaleci\u00f3 la unidad ta\u00edna en el enfrentamiento a la colonizaci\u00f3n\u201d. Precisamente por su enorme poder pol\u00edtico y simb\u00f3lico, Nicol\u00e1s de Ovando no la mand\u00f3 a asesinar junto con los otros caciques en la matanza de Jaragua, sino que la ejecutaron p\u00fablicamente en lo que es hoy el Parque Col\u00f3n.<\/p>\n<p>Sin embargo, el parque no solo no lleva el nombre de Anacaona sino que, en una distorsi\u00f3n nefasta de la historia, se la representa en actitud sumisa a los pies de Col\u00f3n. Por eso, desde hace a\u00f1os, varios grupos feministas decoloniales y antirracistas han propuesto que se quite la estatua de Col\u00f3n (como, por cierto, hicieron muchas ciudades en el mundo en el 2020) y se cambie el nombre del parque para honrar a la l\u00edder extraordinaria que fue Anacaona. Por eso tambi\u00e9n es tan importante integrar esta perspectiva cr\u00edtica en nuestro sistema educativo. Como planteaba Tahira, cuando los pueblos no conocen su propia identidad, llegan a ver como normal la explotaci\u00f3n, la exclusi\u00f3n y la desigualdad. Cuando no conocemos y honramos a las Anacaonas y a los Lemba, y c\u00f3mo, sin saberlo, seguimos utilizando sus pr\u00e1cticas de colaboraci\u00f3n y solidaridad en el d\u00eda a d\u00eda, no podemos imaginar un futuro diferente en el que esas pr\u00e1cticas sean la norma.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Para imaginar un futuro basado en la colaboraci\u00f3n y la solidaridad, es necesario desaprender nuestro&hellip;<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":66217,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[70,52,51],"tags":[],"class_list":["post-83113","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-esther-hernandez-medina","category-internacionales","category-opinion"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/83113","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=83113"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/83113\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":83114,"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/83113\/revisions\/83114"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/media\/66217"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=83113"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=83113"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=83113"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}