{"id":82752,"date":"2026-10-07T00:00:36","date_gmt":"2026-10-07T04:00:36","guid":{"rendered":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/?p=82752"},"modified":"2026-10-06T17:49:05","modified_gmt":"2026-10-06T21:49:05","slug":"carta-de-jose-marti-y-otros-patriotas-cubanos-a-m-gomez","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/2026\/10\/07\/carta-de-jose-marti-y-otros-patriotas-cubanos-a-m-gomez\/","title":{"rendered":"Carta de Jos\u00e9 Mart\u00ed y otros patriotas cubanos a M. G\u00f3mez"},"content":{"rendered":"<p>New York, 16 de Diciembre de 1887<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>General M\u00e1ximo G\u00f3mez:<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Distinguido compatriota:<\/p>\n<p>Con la fe de la honradez y la fuerza del patriotismo nos dirigimos a Vd. por encargo de los cubanos de New York excitados y acompa\u00f1ados por los de Cayo Hueso y Filadelfia, para tomar su parecer, y exponerle el de los cubanos de esta Ciudad, sobre el modo m\u00e1s r\u00e1pido y certero de organizar por fin, dentro y fuera de Cuba, con la cordialidad digna de las grandes causas, la guerra que ya mira el pa\u00eds con menos miedo, y en que parece estar hoy su esperanza \u00fanica. El valor, el prestigio, la intenci\u00f3n pura, el martirio ejemplar de los revolucionarios del extranjero son in\u00fatiles, mientras no trabajen todos unidos, con la majestad y sensatez que la magnitud del problema les impone, en una obra juiciosa y heroica a la vez, que atraiga y satisfaga al pa\u00eds acostumbrado ya a examinar sus hombres y ejercitar su pensamiento. Cuba no es ya el pueblo ni\u00f1o e ignorante que se ech\u00f3 a los campos en la revoluci\u00f3n de Yara, sagrada madre nuestra; sino un pa\u00eds donde lo que qued\u00f3 de aquella generaci\u00f3n, con todas sus experiencias y pasiones, se ha mezclado con la masa culta que trajo el conocimiento activo de la pol\u00edtica de los pa\u00edses del destierro, y con la generaci\u00f3n nueva, tan dispuesta a pelear por la patria, pagando as\u00ed su deuda a los que por ellos murieron, como a resistirse a pelear por una soluci\u00f3n oscura y temible, en cuya preparaci\u00f3n y fin no vean un plan grandioso, digno de su sacrificio.<\/p>\n<p>La hora parece llegada. Los enemigos de la revoluci\u00f3n se dividen y desordenan. El pa\u00eds est\u00e1 a punto de perder su \u00faltimo pretexto para demorar la soluci\u00f3n que defendemos. Se est\u00e1n reuniendo de todas partes a la vez, y de un modo natural y espont\u00e1neo, los elementos de la guerra en la Isla, con cuya actitud y voluntad hemos de contar, y a los que tenemos a un tiempo el derecho de aconsejar y el deber de o\u00edr, puesto que ellos nos permiten realizar nuestros ideales, y nosotros sin ellos somos impotentes para realizarlos. Debemos, pues, organizar la guerra que se aproxima, en acuerdo con el esp\u00edritu del pa\u00eds, puesto que sin \u00e9l no podemos hacer la guerra. Es un crimen valerse de la aspiraci\u00f3n gloriosa de un pueblo para adelantar intereses o satisfacer odios personales. Es una obligaci\u00f3n \u2014por cuyo cumplimiento honrar\u00e1n ma\u00f1ana los nombres de nuestros hijos e ir\u00e1n los pueblos a retemplar su fe a nuestras tumbas\u2014 disponer con desinter\u00e9s, que bien mirado es el modo mejor de servir el inter\u00e9s, los elementos para el triunfo de la guerra inevitable. La revoluci\u00f3n surje, y nosotros podemos organizarla con nuestra honradez y prudencia, o ahogarla en sangre in\u00fatil con nuestra torpeza y ambiciones.<\/p>\n<p>Urgen los tiempos. El principio de nuestra campa\u00f1a ha sido acogido con notable favor en Cuba y en las emigraciones. No parece que la situaci\u00f3n de Cuba d\u00e9 ya m\u00e1s espera que aquella a que nosotros mismos la invitemos, para que sea m\u00e1s completa la conspiraci\u00f3n de los esp\u00edritus, m\u00e1s ordenado el movimiento militar, y m\u00e1s capaces de ayudarlo desde afuera las emigraciones. Todo a la vez: la opini\u00f3n sobre todo,los trabajos de organizaci\u00f3n y extensi\u00f3n en la Isla, los trabajos de uni\u00f3n, esp\u00edritu republicano y ayuda constante de la guerra en el extranjero.<\/p>\n<p>Estas ideas comenzaban ya a tomar forma en la emigraci\u00f3n de N. York, y tuvieron su expresi\u00f3n primera en la reuni\u00f3n p\u00fablica del 10 de Octubre. Sus ecos, y sobre todo sus ecos en Cuba, coincidieron con las excitaciones de los cubanos de Cayo Hueso, y con la reuni\u00f3n convocada por un cubano de N. York para conocer del plan de un jefe dispuesto a invadir la Isla. De esta reuni\u00f3n, compuesta de los cubanos cuyos nombres figuran al pie de esta carta, surgi\u00f3 el acuerdo de recomenzar las labores revolucionarias, con una pol\u00edtica vasta, cordial y fija, la \u00fanica que puede reanimar la confianza lastimada del pa\u00eds. Y sin provocar por ahora reuniones p\u00fablicas que revelasen a nuestros adversarios el estado de principio de nuestras labores, cuando nos suponen con mucha m\u00e1s actividad y fuerza moral; -sin asumir ante Vd. m\u00e1s autoridad que la de su patriotismo, la del nuestro, la de los hombres que nos comisionan para esta campa\u00f1a, y la adhesi\u00f3n voluntaria de los Clubs revolucionarios de Cayo Hueso y los cubanos de Cayo Hueso, \u00fanicos con los que hasta hoy nos ha alcanzado el tiempo para comunicarnos, -esta reuni\u00f3n de cubanos en que acaso por primera vez se vieron reunidos con una tendencia clara y decidida los que antes trabajaban en grupos dispersos y a veces hostiles, determin\u00f3 nombrar de su seno una comisi\u00f3n ejecutiva, inspeccionada y aconsejada por todos los miembros de la reuni\u00f3n, para iniciar en\u00e9rgicamente los trabajos preparatorios de organizaci\u00f3n revolucionaria, con arreglo a las cuatro resoluciones de la junta primera que inclinan la de la necesidad de aguardar a la preparaci\u00f3n racional de la guerra para llevar la invasi\u00f3n armada, -y estas cinco bases que han de inspirar nuestras palabras y actos:<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<ol>\n<li>Acreditar en el pa\u00eds, disipando temores y procediendo en virtud de un fin democr\u00e1tico conocido, la soluci\u00f3n revolucionaria.<\/li>\n<li>Proceder sin demora a organizar, con la uni\u00f3n de los jefes afuera, y trabajos de extensi\u00f3n, y no de una mera opini\u00f3n, adentro, la parte militar de la revoluci\u00f3n.<\/li>\n<li>Unir con esp\u00edritu democr\u00e1tico y en relaciones de igualdad todas las emigraciones.<\/li>\n<li>Impedir que las simpat\u00edas revolucionarias en Cuba se tuerzan y esclavicen por ning\u00fan inter\u00e9s de grupo, para la preponderancia de una clase social, o la autoridad desmedida de una agrupaci\u00f3n militar o civil, ni de una comarca determinada, ni de una raza sobre otra.<\/li>\n<li>Impedir que con la propaganda de las ideas anexionistas se debilite la fuerza que vaya adquiriendo la soluci\u00f3n revolucionaria.<\/li>\n<\/ol>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Pero esta Comisi\u00f3n Ejecutiva, y esta reuni\u00f3n de cubanos de New York no se erige por s\u00ed como \u00e1rbitro de un poder que s\u00f3lo puede venir, en el desorden del destierro, de la autoridad y eficacia de los actos realizados, y de la confirmaci\u00f3n p\u00fablica de ellos. Lo que los cubanos de N. York ven es que hay un deber dif\u00edcil e imperioso que cumplir. Lo que ven es que la guerra no puede hacerse sin que el pa\u00eds tenga fe en ella, y en los que la han de iniciar o figurar en ella principalmente. Lo que ven es que el pa\u00eds se decide a la guerra, y es necesario desvanecer los temores que la guerra le inspira, e impedir que el gobierno de Espa\u00f1a, como desea, haga estallar la lucha prematuramente para sofocarla con mayor facilidad. Lo que ven es que la guerra se acerca, y que los militares ilustres que la pueden dirigir no se han puesto a\u00fan al habla ni se distribuyen el trabajo. Lo que ven es que cada d\u00eda aumenta la necesidad de realizar estos objetos esenciales. Unir, con un plan digno de la atenci\u00f3n y respeto de los cubanos, el esp\u00edritu del pa\u00eds y el de las emigraciones:<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<ul>\n<li>Dar ocasi\u00f3n a los jefes militares de desvanecer en la Isla, con sus declaraciones de desinter\u00e9s, civismo y subordinaci\u00f3n al bien patrio, los reparos, ingustos sin duda, que algunos de ellos inspiran, por supon\u00e9rseles equivocadamente faltos de esas condiciones, aun a los mismos dispuestos en Cuba a trabajar por la independencia de la patria.<\/li>\n<li>-Reunir en un trabajo com\u00fan, preciso y ordenado a los jefes del extranjero entre s\u00ed, y a \u00e9stos en junto con los de la Isla, a cada uno con sus amigos, a cada jefe de influjo con su comarca,-todo con aquel mutuo respeto y grandeza que originan placeres m\u00e1s vivos y autoridad m\u00e1s alta y durable que los proyectos privados e incompletos, sin m\u00e1s fin que la alarma y la impotencia, que a patriotas menos probados que Vd. pudiera aconsejar la ambici\u00f3n desordenada.<\/li>\n<li>Con este esp\u00edritu y concordia levantar ante el pa\u00eds, de una vez y en uni\u00f3n solemne, con sus militares republicanos y su cuerpo de recursos, todas las emigraciones.<\/li>\n<\/ul>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>\u00bfNo ve Vd., como nosotros, la fuerza y eficacia de esta conducta? \u00bfNo la cree Vd. indispensable para que el pa\u00eds se decida a seguirnos? \u00bfCree Vd. que con menos nobleza, con menos sagacidad, con menos sentido pr\u00e1ctico, con trabajos aislados, rivales y de simple persona, puedan obtenerse en el pa\u00eds la confianza y entusiasmo, y la organizaci\u00f3n y recursos naturales despu\u00e9s de ellos, que podemos obtener con esa exhibici\u00f3n imponente de fuerza moral, y fuerza de guerra para el bien p\u00fablico? \u00bfNo querr\u00e1 Vd. con sus declaraciones, con su disposici\u00f3n a ponerse al habla con sus compa\u00f1eros de armas, con su autorizaci\u00f3n para ofrecer en su nombre al pa\u00eds esas declaraciones de republicanismo y de respeto,-contribuir realzando as\u00ed y asegurando los lauros que su valor le conquist\u00f3 en la guerra, a organizar por fin de un modo glorioso y grato a Cuba la guerra nueva que nuestros enemigos desean provocar y frustrar ahora, confiando en que nuestra torpeza, nuestras rivalidades, nuestra falta de patriotismo, les ayudar\u00e1n a matarla en flor y a desorganizarla? Vd. es, como nosotros, y como cada cubano responsable de la cat\u00e1strofe que la falta de preparaci\u00f3n ordenada, entusiasta y un\u00e1nime pudiera traer sobre el pa\u00eds a quien las provocaciones de adentro o la impaciencia mal aconsejada de afuera lanzasen a una guerra que desea el enemigo, para empe\u00f1arla como le conviene, contra adversarios divididos, y escogiendo la hora. La historia nos ofrece un puesto envidiable. Nos limitamos a se\u00f1alarlo.<\/p>\n<p>Los cubanos reunidos en N. York, y la Comisi\u00f3n Ejecutiva que trabaja provisionalmente conforme a sus acuerdos, s\u00f3lo desean, en privado y sin alarde de autoridad, disponer los esp\u00edritus de las emigraciones de modo que por la declaraci\u00f3n autorizada de los jefes, y la fuerza unida e independiente de cada emigraci\u00f3n por s\u00ed, puedan en un d\u00eda dado decir al pa\u00eds sin mentira cu\u00e1l es el esp\u00edritu generoso y la fuerza real de los que desde afuera intentamos servirlo;-dar cuenta de lo hecho en una reuni\u00f3n de que no habr\u00e1 que avergonzarse, y tendr\u00e1 considerable resonancia e influjo en Cuba, a la emigraci\u00f3n de N. York, -y dejar, por lo que hace a N. York, en las manos de la emigraci\u00f3n, que es la \u00fanica que la posee, la autorizaci\u00f3n necesaria para continuar estos trabajos, hoy meramente privados y preparatorios.<\/p>\n<p>Con j\u00fabilo, porque el aplauso del pa\u00eds y el de la emigraci\u00f3n nos dan ya derecho a \u00e9l, cumplimos al dirigirnos a Vd. uno de los deberes que los cubanos reunidos aqu\u00ed nos han impuesto. El pa\u00eds va desordenadamente a la guerra, y la guerra corre gran peligro si la dejamos estallar desordenada.<\/p>\n<p>El pa\u00eds no tiene ya, como debiera tener estando la lucha ya tan cerca, un plan que lo una y un programa pol\u00edtico que lo tranquilice. La decisi\u00f3n del pa\u00eds por la guerra ser\u00e1 mucho mayor de lo que es hoy, y los trabajos revolucionarios mucho m\u00e1s f\u00e1ciles, cuando los enemigos de la revoluci\u00f3n no puedan oponerle, como le oponen hoy por falta de declaraciones expresas en contra, el argumento de que la guerra no ser\u00e1 m\u00e1s que el campo de los odios de jefes ambiciosos y rivales. Los jefes necesitan, para que la guerra sea posible, para su mismo cr\u00e9dito y autoridad, demostrar por su uni\u00f3n en el extranjero y su sumisi\u00f3n al bien p\u00fablico, que en vez de ser el azote de la patria son su esperanza.<\/p>\n<p>A lo m\u00e1s noble de su coraz\u00f3n llamamos, pues, y a lo m\u00e1s claro de su juicio, para poder sin enga\u00f1o decir al pa\u00eds:-\u00abQue Vd., como nosotros, cree que la guerra de un pueblo por su independencia, fruto de un siglo de trabajo patri\u00f3tico y de la cooperaci\u00f3n de todos sus hijos, no puede ser la empresa privada ni la propiedad personal de uno que debe a la obra de todo el pa\u00eds la parte que el hero\u00edsmo le dio en la gloria com\u00fan:-Que Vd., como nosotros, entiende que la guerra en Cuba debe organizarse y llevarse a cabo en vista del estudio y conocimiento de su problema actual y sus necesidades, y para el bien y paz de Cuba, no para el medro de los que por haber ganado honor en su servicio pretendiesen valerse de \u00e9l para explotarla en su provecho, o servir sus pasiones, o extraviarla:-Que Vd., como nosotros, llevar\u00eda a la guerra, con la energ\u00eda que la guerra requiere, la indulgencia pol\u00edtica y la sabia generosidad que de antemano deben ser conocidas, y cre\u00eddas, en un pa\u00eds formado de elementos tan diversos, tan dispuestos al odio, tan temibles si nos ponen juntos de frente, tan \u00fatiles si por nuestra grandeza y cordialidad nos son neutrales:-Que Vd., como nosotros, no ayudar\u00eda la guerra con el fin impuro de dar la victoria a un partido vengativo y arrogante, sino para poner en posesi\u00f3n de su libertad a todo el pueblo cubano.\u00bb Bien sabemos que todo eso debe estar en el esp\u00edritu de Vd.; pero los pueblos no se cansan de ser tranquilizados. El coraz\u00f3n nos anuncia lo que Vd. ha de contestarnos. \u00a1Qu\u00e9 gran d\u00eda aquel en que, revelando al pa\u00eds en una aparici\u00f3n suprema toda la virtud de sus servidores, presentemos de nuevo a Cuba, siempre ilustres por su republicanismo, aquellos a quienes nuestros enemigos, y muchos de nuestros amigos, presentan como el obst\u00e1culo al triunfo de la guerra y el establecimiento de una rep\u00fablica durable!<\/p>\n<p>Y no ya para el p\u00fablico, sino para adelantar la preparaci\u00f3n de nuestra obra organizada, cumplimos otro de nuestros encargos al preguntarle si no cree llegada la hora, con la prudencia y miramiento mutuo que aconsejan los precedentes y la naturaleza humana, de que -por medio acaso de un cuerpo en quien no pudiera suponerse ansia de autoridad militar- se pongan al habla los jefes que en diversos lugares se ocupan en preparar el modo de prestar a Cuba sus servicios, puesto que as\u00ed como sin el esp\u00edritu del pa\u00eds toda labor revolucionaria es vana, as\u00ed ser\u00edan imponentes y de incalculables males para Cuba, los esfuerzos aislados de aquellos cuyos esfuerzos unidos, distribuyendo la autoridad como nuestro territorio y organizaci\u00f3n permiten, ser\u00e1n incontrastables.- La disposici\u00f3n ben\u00e9vola de Vd. a un plan como \u00e9ste es esencial a la eficacia de la obra revolucionaria. Y como en Cuba mira el Gobierno de Espa\u00f1a, como su salvaci\u00f3n \u00fanica, la probabilidad de interrumpir en su desarrollo espont\u00e1neo la nueva guerra, de forzarla a estallar antes de que tenga juntos sus elementos, y de estimular a invasiones aisladas a los jefes cubanos, \u00bfque nombre merecer\u00edamos los que contribuy\u00e9semos a esa temible y certera pol\u00edtica, los que por terquedad, por soberbia o por celos ayud\u00e1semos a impedir la formaci\u00f3n natural, y la explosi\u00f3n vigorosa de las fuerzas revolucionarias, que no son s\u00f3lo los valientes que pelean sino el consentimiento del pa\u00eds, y el esp\u00edritu que las hace triunfar? \u00bfCu\u00e1ndo, si la asesinamos ahora, sus propios hijos, renacer\u00e1 nuestra patria?<\/p>\n<p>Con esas observaciones deja cumplido su grato encargo respecto de Vd., la Comisi\u00f3n Ejecutiva. Los hombres pueden errar, y los patriotas de buena fe pensar de distinto modo sobre los modos de preparar y conducir la guerra; pero cuando se trata como hoy de impedir con una campa\u00f1a grandiosa y oportuna que se malogre el \u00faltimo esfuerzo que parece capaz de hacer la patria, dudar de la actitud de Vd. no ser\u00eda cumplir un encargo sino ofenderle: lo que no har\u00e1n ciertamente los que tienen fe en su sensatez y en su patriotismo. S\u00e9anos dado, \u2014ahora que podemos fundar o destruir\u2014 fundar.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Seguros de su noble respuesta, somos de Vd.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Affmos. compatriotas:<\/p>\n<p>Jos\u00e9 Mart\u00ed<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>F\u00e9lix Fuentes, Rafael de C. Palomino, Secretario Dr. J. M. P\u00e1rraga.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Cuerpo Asesor: Dr. J. J. Luis. Pedro Iraola. Francisco Sell\u00e9n. Un cubano. Un camag\u00fceyano. Eduardo Ester. Jos\u00e9 E. S\u00e1nchez. R. B. Aduy. Porfirio Ramos. Antonio Saladrigas, Abelardo Peoli. Ram\u00f3n Rubiera. Manuel Beraza. Enrique Trujillo. Coronel Emilio N\u00fa\u00f1ez. Comandante Jos\u00e9 Rodr\u00edguez V. J. J. Camino. Un cubano.<\/p>\n<hr \/>\n<p>Jos\u00e9 Mart\u00ed (Foto: John M. Kennedy, restauraci\u00f3n)<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>New York, 16 de Diciembre de 1887 &nbsp; General M\u00e1ximo G\u00f3mez: &nbsp; Distinguido compatriota: Con&hellip;<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":65493,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[76],"tags":[],"class_list":["post-82752","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-documentos-antillanos"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/82752","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=82752"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/82752\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":82753,"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/82752\/revisions\/82753"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/media\/65493"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=82752"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=82752"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=82752"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}