{"id":82394,"date":"2026-09-19T00:03:17","date_gmt":"2026-09-19T04:03:17","guid":{"rendered":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/?p=82394"},"modified":"2026-09-18T21:06:51","modified_gmt":"2026-09-19T01:06:51","slug":"catalejo-medios-informar-o-domesticar","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/2026\/09\/19\/catalejo-medios-informar-o-domesticar\/","title":{"rendered":"CATALEJO | Medios: \u00bfinformar o domesticar?"},"content":{"rendered":"<header class=\"entry-header-outer\">\n<div class=\"entry-header\"><\/div>\n<\/header>\n<div>\n<p>Por ANULFO MATEO P\u00c9REZ<\/p>\n<p><img decoding=\"async\" class=\"alignright size-thumbnail wp-image-81137\" src=\"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-content\/uploads\/2026\/07\/Anulfo-Virgilio-Mateo-Perez-buena-foto-e1784081486598-150x150.jpg\" alt=\"\" width=\"150\" height=\"150\" \/>Los medios de comunicaci\u00f3n dejaron hace tiempo de ser simples ventanas para mirar la realidad. Tambi\u00e9n pueden convertirse en espejos deformantes que muestran aquello que conviene a determinados intereses. Quien controla la informaci\u00f3n dispone de una poderosa herramienta para influir sobre la conciencia social. Y una sociedad desinformada puede ser f\u00e1cilmente conducida hacia donde otros decidan.La salud mental tampoco escapa a esa maquinaria. La exposici\u00f3n permanente a violencia, tragedias, guerras, esc\u00e1ndalos y conflictos genera miedo, ansiedad e irritabilidad. El ciudadano recibe diariamente una avalancha de est\u00edmulos que muchas veces no puede procesar. La informaci\u00f3n, cuando carece de l\u00edmites, puede terminar intoxicando tanto como la desinformaci\u00f3n.Pero existe algo todav\u00eda m\u00e1s peligroso: la distracci\u00f3n deliberada. Mientras la poblaci\u00f3n discute una pol\u00e9mica fabricada, pueden pasar inadvertidas decisiones econ\u00f3micas, pol\u00edticas o sociales de enorme trascendencia. El espect\u00e1culo ocupa entonces el lugar del an\u00e1lisis. Pan y circo, en versi\u00f3n digital y con conexi\u00f3n de alta velocidad.La pol\u00edtica sabe aprovechar esta debilidad. Un esc\u00e1ndalo puede desplazar una denuncia de corrupci\u00f3n; una pelea entre dirigentes puede ocultar una crisis social; una declaraci\u00f3n estridente puede sepultar una discusi\u00f3n sobre pobreza, educaci\u00f3n o salud. No siempre es necesario prohibir una verdad inc\u00f3moda. A veces basta con inundar el espacio p\u00fablico de asuntos irrelevantes.<\/p>\n<p>La ideolog\u00eda tambi\u00e9n est\u00e1 presente, aunque algunos medios pretendan ser propietarios exclusivos de la objetividad. Elegir qu\u00e9 noticia abre un peri\u00f3dico, cu\u00e1l aparece en primera plana y cu\u00e1l desaparece en una esquina tambi\u00e9n es una decisi\u00f3n pol\u00edtica. La manipulaci\u00f3n puede consistir tanto en mentir como en ocultar, minimizar o repetir hasta el cansancio una determinada interpretaci\u00f3n.La deformaci\u00f3n cultural constituye otra consecuencia preocupante. Cuando los medios convierten el consumo, la ostentaci\u00f3n, la fama y el dinero en sin\u00f3nimos de \u00e9xito, contribuyen a empobrecer las aspiraciones colectivas. La cultura deja de ser conocimiento, identidad y creaci\u00f3n para convertirse en mercanc\u00eda. Y un pueblo que desprecia su propia cultura termina comprando hasta la forma de pensar.<\/p>\n<p>Internet modific\u00f3 radicalmente ese escenario. Nunca hab\u00eda existido semejante posibilidad de acceder a libros, investigaciones, universidades, archivos y conocimientos producidos en cualquier parte del mundo. Pero esa democratizaci\u00f3n tambi\u00e9n abri\u00f3 las puertas a rumores, teor\u00edas absurdas y falsedades virales. La velocidad de una mentira suele ser mayor que la de una verdad que necesita ser comprobada.<\/p>\n<section>\n<article>\n<div id=\"div-gpt-ad-1779372095097-0\" data-google-query-id=\"CNP1w4Du65YDFV9FnQYdX6cjrQ\">\n<p>Por eso, utilizar Internet para el desarrollo intelectual exige disciplina. Leer no basta: hay que comparar, investigar, verificar y preguntarse qui\u00e9n habla y con qu\u00e9 prop\u00f3sito. El ciudadano debe convertirse en sujeto activo del conocimiento y no en consumidor obediente de titulares. Pensar cr\u00edticamente es una forma de libertad y, quiz\u00e1, una de las m\u00e1s importantes.La inteligencia artificial agrega una herramienta de enorme potencial. Puede ayudar a investigar, resumir documentos, comparar ideas, explicar materias complejas, traducir textos y facilitar procesos educativos. Para estudiantes, periodistas, investigadores y profesionales puede convertirse en un formidable instrumento de trabajo. Pero ninguna m\u00e1quina debe recibir el encargo de pensar completamente por nosotros.Tambi\u00e9n hay peligros. La IA puede reproducir errores, sesgos y falsedades con una apariencia de autoridad que enga\u00f1e al desprevenido. Im\u00e1genes, voces y videos artificiales pueden fabricar realidades inexistentes. De ah\u00ed que la nueva alfabetizaci\u00f3n no deba limitarse a saber utilizar tecnolog\u00edas: hay que aprender a verificar aquello que esas tecnolog\u00edas producen.El desaf\u00edo consiste en recuperar el dominio sobre nuestra propia atenci\u00f3n. Informarse no significa permanecer conectado las veinticuatro horas; tampoco significa convertir cada pol\u00e9mica en una batalla personal. Leer buenos libros, estudiar, contrastar opiniones y reservar momentos para el silencio son ejercicios de higiene intelectual. Una mente permanentemente bombardeada dif\u00edcilmente podr\u00e1 producir pensamiento independiente.Los medios pueden informar, educar y contribuir al progreso democr\u00e1tico, pero tambi\u00e9n pueden manipular, distraer y domesticar. Internet puede abrir una biblioteca universal o convertirse en un vertedero de estupideces; la IA puede multiplicar nuestras capacidades o atrofiarlas si renunciamos a pensar. La tecnolog\u00eda no decide por nosotros. Pero quien controle nuestra atenci\u00f3n tendr\u00e1 una oportunidad de decidir qu\u00e9 pensamos. Y ah\u00ed comienza el verdadero peligro.<\/p>\n<\/div>\n<\/article>\n<\/section>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por ANULFO MATEO P\u00c9REZ Los medios de comunicaci\u00f3n dejaron hace tiempo de ser simples ventanas&hellip;<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":81137,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[54,51],"tags":[],"class_list":["post-82394","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-anulfo-mateo","category-opinion"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/82394","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=82394"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/82394\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":82396,"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/82394\/revisions\/82396"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/media\/81137"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=82394"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=82394"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=82394"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}