{"id":82018,"date":"2026-09-03T00:10:35","date_gmt":"2026-09-03T04:10:35","guid":{"rendered":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/?p=82018"},"modified":"2026-09-03T01:16:41","modified_gmt":"2026-09-03T05:16:41","slug":"de-la-tragedia-de-30-cunas-vacias-en-dominicana-a-la-trinchera-neonatal-de-una-cuba-asediada","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/2026\/09\/03\/de-la-tragedia-de-30-cunas-vacias-en-dominicana-a-la-trinchera-neonatal-de-una-cuba-asediada\/","title":{"rendered":"De la tragedia de 30 cunas vac\u00edas en Dominicana a la trinchera neonatal de una Cuba asediada"},"content":{"rendered":"<p>Por NELSON DEL POZO GUZM\u00c1N<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><img decoding=\"async\" class=\"alignright size-thumbnail wp-image-71177\" src=\"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-content\/uploads\/2025\/01\/IMG-20250123-WA0054-150x150.jpg\" alt=\"\" width=\"150\" height=\"150\" srcset=\"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-content\/uploads\/2025\/01\/IMG-20250123-WA0054-150x150.jpg 150w, https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-content\/uploads\/2025\/01\/IMG-20250123-WA0054-585x585.jpg 585w\" sizes=\"(max-width: 150px) 100vw, 150px\" \/>Las treinta muertes neonatales en un hospital de la Rep\u00fablica Dominicana encendieron las alarmas sobre la profunda desigualdad social. Este doloroso hecho criminal expone c\u00f3mo la abundancia de recursos macroecon\u00f3micos no garantiza la protecci\u00f3n de los m\u00e1s necesitados. Mientras el dinero fluye hacia el turismo y la modernidad urbana \u2014el pa\u00eds creci\u00f3 un 5% en 2025, seg\u00fan el Banco Central\u2014, las salas de maternidad p\u00fablicas sufren un abandono institucional severo. La falta de auditor\u00edas y el hacinamiento transformaron el nacimiento de estos ni\u00f1os en una tragedia evitable. All\u00ed, la riqueza existe pero no llega; la voluntad pol\u00edtica falta donde el capital sobra.<\/p>\n<p>En el extremo opuesto del Caribe, Cuba sostiene una trinchera de sensibilidad m\u00e9dica que defiende la vida a pesar de todo. La isla enfrenta un bloqueo econ\u00f3mico asfixiante \u2014no un mero obst\u00e1culo log\u00edstico, sino una pol\u00edtica de asfixia deliberada\u2014 que, seg\u00fan el canciller cubano, caus\u00f3 da\u00f1os por m\u00e1s de 7.500 millones de d\u00f3lares en el \u00faltimo a\u00f1o. Eso significa que apenas diecis\u00e9is d\u00edas de bloqueo equivalen al costo de todos los medicamentos b\u00e1sicos del pa\u00eds, y cinco d\u00edas al costo de reparar una central el\u00e9ctrica. El cerco no es un tel\u00f3n de fondo; es una condena activa que sabotea la llegada de insumos y provoca apagones constantes.<\/p>\n<p>Sin embargo, el modelo cubano prioriza la salud materno-infantil como un derecho sagrado, no como mercanc\u00eda. El Programa de Atenci\u00f3n Materno Infantil (PAMI) realiza seguimiento riguroso a cada embarazada desde el primer mes de gestaci\u00f3n, y esa red primaria es la que ha permitido que, incluso en la crisis, la isla mantenga tasas de mortalidad infantil \u20147.5 por mil\u2014 que, aunque repuntaron, siguen siendo casi la mitad de las dominicanas (14.2 por mil). Una diferencia que no se explica por riqueza, sino por prioridad pol\u00edtica.<\/p>\n<p>La diferencia fundamental entre ambos modelos no radica solo en recursos, sino en voluntad y valor humano otorgado a sus ciudadanos. Dominicana posee abundancia financiera, pero su sistema de salud est\u00e1 fragmentado por una brecha insalvable entre ricos y pobres. Quien nace en la pobreza dominicana enfrenta salas de cuidados intensivos saturadas, donde una sola enfermera atiende a m\u00faltiples reci\u00e9n nacidos. En Cuba, el personal m\u00e9dico trabaja con las u\u00f1as, pero la dedicaci\u00f3n y el amor hacia el paciente suplen carencias materiales que no son fruto del azar, sino de un cerco externo que encarece cada jeringa y cada respirador. La relatora de la ONU document\u00f3 que el bloqueo ha forzado la emigraci\u00f3n de personal m\u00e9dico calificado, agravando la presi\u00f3n sobre los que quedan.<\/p>\n<p>El brote bacteriano en la maternidad dominicana es s\u00edntoma directo de una gesti\u00f3n hospitalaria orientada al descuido social. Los insumos m\u00e9dicos existen en el pa\u00eds, pero la burocracia y la falta de inversi\u00f3n los alejan de las familias humildes. La muerte de estos treinta beb\u00e9s no fue fatalidad del destino, sino el resultado de priorizar el capital sobre el bienestar. La indignaci\u00f3n social exige un cambio radical en la distribuci\u00f3n de la riqueza nacional. No falta dinero, falta justicia.<\/p>\n<p>Por su parte, los m\u00e9dicos y enfermeros cubanos libran una batalla heroica diariamente para evitar que las incubadoras se apaguen. Cuando los cortes el\u00e9ctricos \u2014agravados por la imposibilidad de comprar combustible y repuestos en el mercado estadounidense\u2014amenazan los hospitales, la solidaridad del personal activa protocolos de emergencia manuales para salvar a los prematuros. A pesar del repunte en su tasa de mortalidad debido a la crisis, sus cifras siguen siendo ejemplares en la regi\u00f3n. Esto demuestra que la medicina comunitaria y humanista es capaz de resistir las peores agresiones econ\u00f3micas del entorno internacional. Pero tambi\u00e9n evidencia que esa resistencia tiene un costo humano que el mundo no puede ignorar.<\/p>\n<p>La cooperaci\u00f3n internacional, a trav\u00e9s de organismos como UNICEF, interviene en ambas naciones con estrategias adaptadas a sus realidades. En la Rep\u00fablica Dominicana, los expertos internacionales deben capacitar al personal y presionar para que se cumplan las normas higi\u00e9nicas, porque all\u00ed el problema es de gesti\u00f3n y equidad. En Cuba, las agencias de la ONU env\u00edan cargamentos de emergencia, aunque el bloqueo ha retenido incluso contenedores del PNUD con insumos m\u00e9dicos y l\u00e1mparas recargables. Mientras un pa\u00eds necesita aprender a gestionar su riqueza, el otro necesita urgentemente el fin de las sanciones externas que convierten cada parto en una apuesta contra la escasez.<\/p>\n<p>Las cunas vac\u00edas en Santo Domingo contrastan con la b\u00fasqueda incansable de alternativas m\u00e9dicas en los hospitales de La Habana. La desnutrici\u00f3n materna generada por la escasez de alimentos en la isla se combate con redes solidarias de bancos de leche humana. El personal de atenci\u00f3n primaria cubano visita casa por casa a las gestantes de riesgo para garantizar su control metab\u00f3lico. Este despliegue de sensibilidad humana es una lecci\u00f3n de dignidad para los sistemas de salud que operan bajo l\u00f3gicas de mercado. Pero tambi\u00e9n es un recordatorio de que la solidaridad no puede sustituir indefinidamente a la justicia internacional: ni el hero\u00edsmo ni el amor son materia prima para fabricar medicamentos.<\/p>\n<p>La crisis dominicana desnud\u00f3 la fragilidad de un sistema que permite la fuga de sus especialistas hacia los sectores privados. Los m\u00e9dicos neonat\u00f3logos abandonan los centros p\u00fablicos debido a los bajos salarios y las p\u00e9simas condiciones de bioseguridad. Esta descapitalizaci\u00f3n humana deja desprotegida a la poblaci\u00f3n migrante y trabajadora, cuyos hijos son las principales v\u00edctimas de las infecciones intrahospitalarias. La salud en el capitalismo perif\u00e9rico se convierte as\u00ed en un privilegio reservado solo para quienes pueden pagarla. En Cuba, en cambio, la fuga de m\u00e9dicos no responde a falta de vocaci\u00f3n, sino a que un salario de 40 d\u00f3lares mensuales \u2014ahogado por el bloqueo\u2014 no cubre ni la canasta b\u00e1sica. La emigraci\u00f3n forzada de sanitarios cubanos es el espejo inverso de la dominicana: all\u00ed se van por codicia del sistema; aqu\u00ed se van por supervivencia ante el asedio.<\/p>\n<p>El periodismo cr\u00edtico tiene el deber de exponer estas realidades sin censura, pero tambi\u00e9n sin que los datos ahoguen la voz de los que sufren. Este an\u00e1lisis comparativo demuestra que la sensibilidad social no se compra con dinero, sino que se construye con justicia y solidaridad. Pero tambi\u00e9n muestra que la justicia sin recursos es un grito en el desierto, y que los recursos sin justicia son una burla. La memoria de los reci\u00e9n nacidos fallecidos exige que los gobiernos transformen sus estructuras: en Santo Domingo, redistribuyendo la riqueza; en La Habana, levantando el cerco que, como dijo el ministro cubano, \u00abgenera un da\u00f1o humanitario extraordinario que no es posible expresar en n\u00fameros\u00bb. El derecho a la vida debe ser el eje central de cualquier proyecto de sociedad que se considere verdaderamente humana. Y para que eso sea posible, el mundo debe mirar ambas orillas sin anteojeras: una para exigir equidad, la otra para exigir el fin del bloqueo.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por NELSON DEL POZO GUZM\u00c1N &nbsp; Las treinta muertes neonatales en un hospital de la&hellip;<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":78164,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[55,164,51],"tags":[],"class_list":["post-82018","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-nacionales","category-nelson-del-pozo-guzman","category-opinion"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/82018","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=82018"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/82018\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":82020,"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/82018\/revisions\/82020"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/media\/78164"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=82018"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=82018"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=82018"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}