{"id":81839,"date":"2026-08-23T00:00:05","date_gmt":"2026-08-23T04:00:05","guid":{"rendered":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/?p=81839"},"modified":"2026-08-25T22:29:01","modified_gmt":"2026-08-26T02:29:01","slug":"en-cuanto-a-la-literatura-de-terror-dominicana","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/2026\/08\/23\/en-cuanto-a-la-literatura-de-terror-dominicana\/","title":{"rendered":"En cuanto a la literatura de terror dominicana\u2026"},"content":{"rendered":"<p>Por\u00a0<strong>An\u00edbal Hern\u00e1ndez Medina<\/strong><\/p>\n<p>La narrativa de miedo, la que busca aterrar al lector, de forma realista o especulativa, \u00a0a trav\u00e9s de la victimizaci\u00f3n de los personajes, sea en los grados m\u00e1s intensos como el horror, la repulsi\u00f3n, el asco o en sus aspectos sutiles como el suspenso <em>in crescendo<\/em> o la incomodidad perturbadora, nace, en el caso dominicano, casi con la misma rep\u00fablica.<\/p>\n<div id=\"attachment_81842\" style=\"width: 251px\" class=\"wp-caption alignright\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" aria-describedby=\"caption-attachment-81842\" class=\"wp-image-81842 size-medium\" src=\"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-content\/uploads\/2026\/08\/Francisco_Javier_Angulo_Guridi-241x300.jpg\" alt=\"\" width=\"241\" height=\"300\" srcset=\"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-content\/uploads\/2026\/08\/Francisco_Javier_Angulo_Guridi-241x300.jpg 241w, https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-content\/uploads\/2026\/08\/Francisco_Javier_Angulo_Guridi-823x1024.jpg 823w, https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-content\/uploads\/2026\/08\/Francisco_Javier_Angulo_Guridi-768x955.jpg 768w, https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-content\/uploads\/2026\/08\/Francisco_Javier_Angulo_Guridi-585x728.jpg 585w, https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-content\/uploads\/2026\/08\/Francisco_Javier_Angulo_Guridi.jpg 1000w\" sizes=\"(max-width: 241px) 100vw, 241px\" \/><p id=\"caption-attachment-81842\" class=\"wp-caption-text\">Francisco Javier Angulo Guridi<\/p><\/div>\n<p>El iniciador fue Francisco Javier Angulo Guridi (1816-1884), autor de la primera novela dominicana, <em>La fantasma de Hig\u00fcey <\/em>(1857), narraci\u00f3n n\u00e1utica de piratas en las costas del Santo Domingo colonial y de elementos fant\u00e1sticos m\u00ednimos, en que lo terror\u00edfico presente se limita a referencias de terceros sobre el espectro y su leyenda. Pero, sin la ambig\u00fcedad en torno a <em>La fantasma\u2026 <\/em>para nuestro tema<em>,<\/em> Guridii es a la vez el autor del primer cuento de terror dominicano, \u00abLa ciguapa\u00bb, publicado en 1866. En la historia, el narrador se encuentra con un campesino criollo que le cuenta su desgracia, la p\u00e9rdida fatal de su amada ante un ciguapo que se ha enamorado de ella. \u00abLa ciguapa\u00bb, aunque no considerada parte del indigenismo dominicano, ve la luz al inicio de dicho movimiento, en que la novedosa literatura dominicana se avoca a la narrativa indianista en b\u00fasqueda de la reafirmaci\u00f3n de la identidad criolla en el contexto de la Restauraci\u00f3n de la Rep\u00fablica Dominicana, perdida ante los hispan\u00f3filos locales con la Anexi\u00f3n, y que empezar\u00eda a menguar con el cambio de siglo.<\/p>\n<p>De nuestro g\u00e9nero en cuesti\u00f3n, antes de finalizar el siglo XIX, a lo sumo, podr\u00edamos agregar a la noveleta <em>Nisia<\/em> (1898), de Jos\u00e9 Ram\u00f3n L\u00f3pez (1866-1922) por la inyecci\u00f3n de horror en algunos puntos de la trama. Por ejemplo, de terror animal con el pasaje de los tiburones prestos a devorar a los protagonistas. Asimismo, la amenaza mortal para los humanos que representa el ser el objeto del enamoramiento por parte de una ciguapa o ciguapo que ronda los montes (partiendo de la misma leyenda que utiliz\u00f3 Guridi) y que se encuentra en los decires de los personajes. Esto se debe a la concepci\u00f3n de que el monte es un lugar inh\u00f3spito para el simple campesino, un lugar que aloja secretos peligrosos tanto naturales como extrahumanos que acechan al desprevenido.<\/p>\n<div id=\"attachment_81841\" style=\"width: 310px\" class=\"wp-caption alignleft\"><img decoding=\"async\" aria-describedby=\"caption-attachment-81841\" class=\"wp-image-81841 size-medium\" src=\"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-content\/uploads\/2026\/08\/Fiallo-300x274.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"274\" srcset=\"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-content\/uploads\/2026\/08\/Fiallo-300x274.jpg 300w, https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-content\/uploads\/2026\/08\/Fiallo-1024x934.jpg 1024w, https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-content\/uploads\/2026\/08\/Fiallo-768x700.jpg 768w, https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-content\/uploads\/2026\/08\/Fiallo-1170x1067.jpg 1170w, https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-content\/uploads\/2026\/08\/Fiallo-585x533.jpg 585w, https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-content\/uploads\/2026\/08\/Fiallo.jpg 1200w\" sizes=\"(max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><p id=\"caption-attachment-81841\" class=\"wp-caption-text\">Fabio Fiallo<\/p><\/div>\n<p>Con el inicio del nuevo centenario, aumenta la producci\u00f3n fant\u00e1stica nacional, desarroll\u00e1ndose en dos corrientes principales. La primera, altamente influida por el modelo europeo, al que se entiende que se debe emular por los incipientes americanos por ser la cuna de la alta cultura occidental y, por ende, gu\u00eda indiscutible. Por lo que tenemos cuentos fant\u00e1sticos dominicanos con hadas, ninfas, dioses griegos, duendes, etc. Lo que hoy considerar\u00edamos dentro del subg\u00e9nero del <em>fantasy: <\/em>la fantas\u00eda, sobre todo \u00e9pica, inspirada en las tradiciones orales de la Europa occidental. \u00a0En esta tendencia, su principal exponente es Fabio Fiallo (1866\u20131942), autor de las colecciones <em>Cuentos fr\u00e1giles <\/em>(1908) y <em>Las manzanas de Mefisto<\/em> (1934). De \u00e9l, destacamos su \u00abErnesto de Anquises\u00bb, cuento de terror <em>a la Guy de Maupassant<\/em>, un relato m\u00f3rbido de amor y locura del \u00abp\u00e1lido Luzbel\u00bb y su obsesi\u00f3n con Natalia de N.<\/p>\n<p>La segunda corriente es el criollismo especulativo, continuaci\u00f3n de Guridi y L\u00f3pez, pero de mayor rango. En cuanto a su vertiente de terror, tenemos a S\u00f3crates Nolasco (1884-1980), primero por su recopilaci\u00f3n, <em>Cuentos cimarrones <\/em>(1958), en que presenta diferentes relatos de los <em>cuentacuentos<\/em> del campo dominicano, los narradores orales que entreten\u00edan a la poblaci\u00f3n rural con sus historias. Varias de estas, repiten el motivo de los seres sobrenaturales de los que el campesino dominicano debe cuidarse. Adem\u00e1s, escribe \u00abEl diablo ronda los guayacanes\u00bb\u00a0 (1967), cuento de terror rural referente a los pactos con el diablo que los m\u00e1s atrevidos osan hacer. Tambi\u00e9n contemos en esta tendencia a \u00abEl difunto estaba vivo\u00bb (1947), de Juan Bosch (1909-2001), de tono m\u00e1s humor\u00edstico. Por igual, el mismo Bosch se decanta, y promueve, por la ruptura con el campo como motivo principal de la cuent\u00edstica dominicana, como vemos en su \u00abLa mancha indeleble\u00bb (1962) en que alguien debe entregar su cabeza al partido, utilizando el autor a la pol\u00edtica como la entidad que aterroriza al protagonista, o en su \u00ab\u00daltimos monstruos\u00bb (1941), primer relato de ciencia dominicana, en que en una Tierra extra\u00f1a y catacl\u00edsmica dominada por creaturas tit\u00e1nicas es el escenario de los posibles \u00faltimos humanos.<\/p>\n<div id=\"attachment_81844\" style=\"width: 280px\" class=\"wp-caption alignright\"><img decoding=\"async\" aria-describedby=\"caption-attachment-81844\" class=\"wp-image-81844 size-full\" src=\"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-content\/uploads\/2026\/08\/Virgilio-Diaz-Grullon.jpg\" alt=\"\" width=\"270\" height=\"250\" \/><p id=\"caption-attachment-81844\" class=\"wp-caption-text\">Virgilio D\u00edaz Grull\u00f3n<\/p><\/div>\n<p>Con la ca\u00edda del trujillato y los vertiginosos cambios pol\u00edticos posteriores, emerge la generaci\u00f3n del sesenta en que el cuento dominicano toma lo urbano como su ambiente primordial, lo que nos da algunos escasos cuentos <em>citadinos<\/em> del g\u00e9nero como \u00abEl gato\u00bb (1966), de Armando Alm\u00e1nzar (1935-2017), primer premio <i>ex aequo<\/i>\u00a0en el concurso de cuentos \u00abLa M\u00e1scara\u00bb. \u00a0Tambi\u00e9n el cuento de Miguel Alfonseca (1942-1994), \u00abDelicatessen\u00bb (1967),\u00a0 con puntuales ingredientes de <em>body horror. <\/em>Por igual, entre las narraciones fant\u00e1sticas de Virgilio D\u00edaz Grull\u00f3n (1924-2001), el autor que m\u00e1s cultivo el g\u00e9nero de los de su generaci\u00f3n, encontramos el terror en los cuentos \u00abUn aprendiz de brujo\u00bb, \u00abEl cuento sin t\u00edtulo\u00bb y \u00abLa invasi\u00f3n\u00bb o en los microrrelatos como \u00abViaje al microcosmos\u00bb, \u00abLa verdadera pesadilla\u00bb y \u00abLa mutaci\u00f3n\u00bb, todos ellos publicados en su libro especulativo <em>M\u00e1s all\u00e1 del espejo<\/em> (1975).<\/p>\n<p>En los ochenta se publica la primera novela de ciencia ficci\u00f3n dominicana, <em>Inti Huam\u00e1n o Eva again <\/em>(1983), de Efra\u00edn Castillo (1940), una distop\u00eda de sobrepoblaci\u00f3n que reacciona a los alarmismos malthusianos de la primera parte de la guerra fr\u00eda. <em>Inti Huam\u00e1n<\/em>\u2026, nuevamente, no es una narraci\u00f3n propiamente del g\u00e9nero, pero s\u00ed con elementos de terror corporal contenidos en la nueva humanidad deforme que emerge de Inti, la nueva Eva de Castillo. En la misma d\u00e9cada, Pedro Peix publica \u00abEl fantasma de la calle El Conde\u00bb (1988), Premio Nacional de Cuento 1987, que incluye cuentos de aparecidos enclavados en el casco hist\u00f3rico de la ciudad de Santo Domingo.<\/p>\n<p>Con el segundo cambio de siglo dominicano, la literatura criolla participa en el auge internacional de la narrativa no realista. La ciencia ficci\u00f3n, la fantas\u00eda, tanto infantil como adulta, y el terror, incluyendo su faceta realista, aumentan exponencialmente en Rep\u00fablica Dominicana, sustentada mayormente en la revoluci\u00f3n digital, que abarata costos de publicaci\u00f3n, lectura y formaci\u00f3n. Asimismo,\u00a0 una mayor conectividad les abre la posibilidad de ingresar a nuevos y m\u00e1s exigentes mercados y enlazarse con redes de soporte internacional dentro y fuera del \u00e1rea fant\u00e1stica.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft wp-image-81845 \" src=\"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-content\/uploads\/2026\/08\/51-aFQmCZPL._SX331_BO1204203200_-200x300.jpg\" alt=\"\" width=\"218\" height=\"327\" srcset=\"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-content\/uploads\/2026\/08\/51-aFQmCZPL._SX331_BO1204203200_-200x300.jpg 200w, https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-content\/uploads\/2026\/08\/51-aFQmCZPL._SX331_BO1204203200_.jpg 333w\" sizes=\"(max-width: 218px) 100vw, 218px\" \/>El primer gran t\u00edtulo de este peque\u00f1o boom de terror dominicano es la novela de ciencia ficci\u00f3n oscura <em>Bac\u00e1, <\/em>de Manuel Garc\u00eda-Cartagena, publicada en 2007. La primera del g\u00e9nero en t\u00e9rminos dominicanos. Aunque transgen\u00e9rica tambi\u00e9n, combina una trama de intriga pol\u00edtica que se desarrolla en el a\u00f1o 2044, el componente de terror sobrenatural domina en una de las facetas en que se desdobla el personaje. Brujas, hombres-perros-demonios, pactos con el diablo auxilian al protagonista, Vican, que se ve envuelto en un \u00a0esc\u00e1ndalo de corrupci\u00f3n entre bur\u00f3cratas y transnacionales capitalistas.<\/p>\n<p>En la segunda d\u00e9cada del nuevo milenio, se le suman r\u00e1pidamente varios t\u00edtulos m\u00e1s, produci\u00e9ndose nuevos hitos para el g\u00e9nero. Vicente Arturo Pichardo publica el primer libro de microrrelatos de terror, <em>Brev\u00edsimos cuentos de espantos <\/em>(2017), mientras Greg P\u00e9rez es el autor del primer libro dominicano de cuentos del g\u00e9nero con <em>Estaci\u00f3n 47<\/em> (2017). A eso sum\u00e9mosle la primera novela (corta) de terror <em>puro<\/em> en <em>Horror en la casa Alberti <\/em>(2019)<em>, <\/em>de Liberato Tav\u00e1rez, que tambi\u00e9n firma la colecci\u00f3n de cuentos, <em>V\u00f3rtice<\/em>, publicada el a\u00f1o anterior. Otro hito es la novela vamp\u00edrica <em>La estirpe del polvo,<\/em> de Jon\u00e1s S\u00e1nchez, que gana el Premio Nacional de Novela Joven Tulio Manuel Cestero 2021.<\/p>\n<p>Otras distinciones de la cr\u00edtica al terror nacional son el primer lugar en el Premio Funglode de Cuento Juan Bosch 2011 para Nan Chevalier con su \u00abMu\u00f1eco de trapo\u00bb. <span class=\"fontstyle0\">\u00abLa ciudad de los cuervos\u00bb, de Daniel Polanco Olivo, gana la distinci\u00f3n mayor en el <\/span><span class=\"fontstyle0\">Primer Concurso de Cuentos Juan Bosch del Taller Literario de Narradores de Santo Domingo y <\/span>el primer galard\u00f3n para Morgan Vicconius Zariah (Jimmy D\u00edaz) en el concurso internacional Onomatopeyas de Historias Pulp (2018), Espa\u00f1a, con \u00abVoces del pantano\u00bb.<\/p>\n<p>Vicconius Zariah, P\u00e9rez, S\u00e1nchez y Liberato son parte de una camada de escritores dedicados casi exclusivamente al terror, altamente influidos por la cultura pop anglosajona. Lovecraft, Stephen King, Clive Baker, adem\u00e1s de la cultura rock, los videojuegos, el cine, el <em>streaming<\/em> y la animaci\u00f3n, marcan sus tramas y estilos. Bajo este influjo, han ido diversificando la producci\u00f3n nacional, escribiendo en subg\u00e9neros no antes tocados localmente. Horror c\u00f3smico, zombis, gore, <em>splatterpunk,<\/em> entre varios m\u00e1s.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright wp-image-81846 size-medium\" src=\"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-content\/uploads\/2026\/08\/41sEPAA9PvL._SY445_SX342_FMwebp_-194x300.webp\" alt=\"\" width=\"194\" height=\"300\" srcset=\"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-content\/uploads\/2026\/08\/41sEPAA9PvL._SY445_SX342_FMwebp_-194x300.webp 194w, https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-content\/uploads\/2026\/08\/41sEPAA9PvL._SY445_SX342_FMwebp_.webp 288w\" sizes=\"(max-width: 194px) 100vw, 194px\" \/>Otros t\u00edtulos contempor\u00e1neos de este nicho ser\u00edan la novela <em>weird<\/em>, <em>Viaje al centro de los mitos <\/em>(2023) de Odilius Vlak; las novelas de <em>horrormance<\/em> <em>Vendaje Rojo, <\/em>de Katherine Garc\u00eda, y <em>Un tercio de bestia<\/em> (2026), de Berenice Navarro, y las colecciones de cuentos <em>Dominican splendours<\/em> (2022), de Vladimir Vel\u00e1zquez, <em>El pacto<\/em> (2025), de Greg P\u00e9rez y <em>El miedo tiene sus voces<\/em> (2026), de F\u00e9lix Villalona.<\/p>\n<p>Pero el terror a partir de la tradici\u00f3n oral nunca ha desaparecido, se siguen publicando t\u00edtulos como los libros de relatos <em>La noche en la que apareci\u00f3 el Bac\u00e1 <\/em>(2018)<em> y La Ciguapa de Los Haitises y otros relatos, <\/em>de Miguel Liranzo (2019) y las compilaciones <em>Cuentos de miedo para ni\u00f1os buenos <\/em>(2017), de Bienvenida Polanco, y la<em> Antolog\u00eda de escritoras de cuentos m\u00e1gicorreligiosos<\/em> (2025), editada por Luesmil Castor Paniagua, Jos\u00e9 M. Cruz, Alejandro Santana y Sauris Ram\u00edrez. Aunque quiz\u00e1 no todos los cuentos tienen el miedo <em>duro<\/em> como objetivo primordial, podr\u00edamos catalogarlos en una especie de realismo m\u00e1gico oscuro por la creaci\u00f3n de atm\u00f3sferas g\u00f3ticas rurales para la escenificaci\u00f3n de los personajes y sus periplos.<\/p>\n<p>En el caso de <em>Cuentos de miedo\u2026, <\/em>de Polanco, es parte de la corriente infantil que por igual produce terror para ni\u00f1os y ni\u00f1as como los libros <em>El cuco <\/em>(2012), de Elizabeth Balaguer, o <em>Tanama y Soraya<\/em> (2025), de An\u00edbal Hern\u00e1ndez Medina.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n, antes de finalizar, cabe mencionar una vertiente aleg\u00f3rica que utiliza la literatura de miedo, o elementos de esta, como met\u00e1fora para abordar el tema tratado por los autores y autoras sin comprometerse a asumir los objetivos del g\u00e9nero. Como ejemplo, ponemos la novela <em>Entrevistando a Lucifer<\/em> (2019), de Migsael Tatis Sosa, o la m\u00e1s reciente <em>Asmodeo <\/em>(2024), de la multipremiada Rita Indiana.<\/p>\n<p>En conclusi\u00f3n, el desarrollo de la literatura de terror en suelo quisqueyano ha ido a la par con el de la misma naci\u00f3n. Fue pionera en su b\u00fasqueda de identidad inicial a trav\u00e9s del indianismo y el criollismo dominicano; evidencia las influencias de sus metr\u00f3polis, primero europea, luego anglosajona; expres\u00f3 el cambio de una sociedad rural a una urbana y se diversifica en la medida en que crece el g\u00e9nero y su p\u00fablico durante la revoluci\u00f3n digital actual. A pesar de esto, no suele ser reconocida lo suficiente como parte primordial del canon literario dominicano, situaci\u00f3n que debe ir cambiando en la medida en que siga creciendo su presencia en el imaginario nacional.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<hr \/>\n<p>Esta es la m\u00e1s reciente entrada de una serie de art\u00edculos sobre la historia de la literatura fant\u00e1stica dominicana. Aqu\u00ed puedes encontrar el de ciencia ficci\u00f3n <a href=\"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/2025\/08\/12\/hablemos-sobre-la-ciencia-ficcion-dominicana-i\/\">https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/2025\/08\/12\/hablemos-sobre-la-ciencia-ficcion-dominicana-i\/<\/a> y el de CF neoindigenista <a href=\"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/2025\/05\/25\/de-ciudad-guevara-a-quislaona-breve-relacion-de-la-breve-ciencia-ficcion-neoindigenista-dominicana\/\">https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/2025\/05\/25\/de-ciudad-guevara-a-quislaona-breve-relacion-de-la-breve-ciencia-ficcion-neoindigenista-dominicana\/<\/a>.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por\u00a0An\u00edbal Hern\u00e1ndez Medina La narrativa de miedo, la que busca aterrar al lector, de forma&hellip;<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":81842,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[98,59],"tags":[],"class_list":["post-81839","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-anibal-hernandez-medina","category-revista-antillana"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/81839","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=81839"}],"version-history":[{"count":19,"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/81839\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":81914,"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/81839\/revisions\/81914"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/media\/81842"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=81839"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=81839"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=81839"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}