{"id":81472,"date":"2026-08-03T00:07:12","date_gmt":"2026-08-03T04:07:12","guid":{"rendered":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/?p=81472"},"modified":"2026-08-02T18:53:39","modified_gmt":"2026-08-02T22:53:39","slug":"conocer-el-territorio-es-construir-poder","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/2026\/08\/03\/conocer-el-territorio-es-construir-poder\/","title":{"rendered":"Conocer el territorio es construir poder\u00a0"},"content":{"rendered":"<p>Por <strong>Carmen Veloz<\/strong> y <strong>Luis Carvajal<\/strong>,<br \/>\nComisi\u00f3n Ambiental de la Universidad Aut\u00f3noma<br \/>\nde Santo Domingo \u00b7 CAUASD<\/p>\n<p><strong>CONOCER EL TERRITORIO ES CONSTRUIR PODER<\/strong><br \/>\nUn mapa guardado en una oficina no protege a nadie. Una alerta que no se entiende tampoco. Una ley sin vigilancia ciudadana puede quedarse en papel. La prevenci\u00f3n se vuelve real cuando el conocimiento llega a la gente, se contrasta con la experiencia del lugar y sirve para decidir.<br \/>\nEste \u00faltimo art\u00edculo no comienza con un hurac\u00e1n, un terremoto, una sequ\u00eda o una epidemia. Comienza con una capacidad: <strong>la de una sociedad que conoce el territorio, reconoce las desigualdades que producen el riesgo y se organiza para proteger la vida<\/strong>.<br \/>\n<strong>El riesgo atraviesa a toda la sociedad, pero no se distribuye por igual<\/strong>. Podemos compartir la misma isla, el mismo aguacero o la misma crisis; pero no compartimos necesariamente la misma exposici\u00f3n, los mismos recursos para protegernos ni el mismo poder para recuperarnos.<br \/>\n<strong>Reducir el riesgo no consiste solamente en vigilar fen\u00f3menos: exige corregir desigualdades, proteger los ecosistemas y garantizar que todas las personas tengan medios reales para ponerse a salvo y participar en las decisiones<\/strong>.<\/p>\n<p><strong>TODOS ESTAMOS EN EL TERRITORIO; NO TODOS OCUPAMOS EL MISMO LUGAR<\/strong><br \/>\nNadie vive completamente fuera del riesgo. Una persona puede residir lejos de una ca\u00f1ada y, sin embargo, depender de un acueducto, una carretera, una subestaci\u00f3n el\u00e9ctrica, un hospital o un mercado ubicados en lugares expuestos. Una sequ\u00eda en el campo llega a la ciudad por el precio de la comida. Un puente interrumpido retrasa medicamentos. Una guerra distante entra por el combustible y el colmado. Un incendio industrial afecta a quienes viven cerca y tambi\u00e9n a quienes respiran el humo o pierden su empleo.<br \/>\nPero estar relacionado con un riesgo no significa enfrentarlo en igualdad de condiciones. <strong>Exposici\u00f3n<\/strong> es encontrarse, vivir, trabajar o depender de algo situado donde una amenaza puede causar da\u00f1o. <strong>Vu<\/strong><b>lnerabilidad<\/b> son las condiciones f\u00edsicas, sociales, econ\u00f3micas y ambientales que aumentan ese da\u00f1o. <strong>Capacidad<\/strong>\u00a0es el conjunto de conocimientos, recursos, instituciones y redes que permiten anticipar, resistir, responder y recuperarse.<br \/>\nPor eso dos familias que viven en una misma zona inundable pueden tener riesgos muy distintos. Una dispone de vivienda firme, veh\u00edculo, ahorros, seguro, informaci\u00f3n y un lugar donde alojarse. La otra depende del ingreso del d\u00eda, vive alquilada, cuida a varias personas y no puede abandonar sus pertenencias sin perderlo todo. La amenaza es la misma; <strong>la posibilidad de protegerse y comenzar de nuevo no lo es<\/strong>.<br \/>\nEl IPCC encontr\u00f3 que, entre 2010 y 2020, la mortalidad causada por inundaciones, sequ\u00edas y tormentas fue quince veces mayor en regiones altamente vulnerables que en regiones de vulnerabilidad muy baja. No significa que el fen\u00f3meno \u201celija\u201d a los pobres; significa que <strong>la desigualdad, la calidad de la vivienda, el acceso a servicios, la degradaci\u00f3n ambiental y la capacidad de decidir influyen profundamente en qui\u00e9n sufre m\u00e1s<\/strong>.<\/p>\n<p><strong>LAS DESIGUALDADES DIBUJAN OTRO MAPA<\/strong><br \/>\nEl mapa del riesgo no se limita a colores sobre una hoja. Tambi\u00e9n est\u00e1 escrito en la vida cotidiana. Para leerlo con justicia hay que mirar, por lo menos, estas diferencias:<\/p>\n<ul>\n<li><strong>El lugar y el ambiente<\/strong>. No es igual vivir en una llanura de inundaci\u00f3n, una ladera cortada, una costa baja, un suelo que amplifica el movimiento s\u00edsmico o junto a una instalaci\u00f3n peligrosa. Tampoco es igual contar con bosque, humedal, manglar y suelo sano que habitar un territorio deforestado, impermeabilizado o contaminado.<\/li>\n<li><strong>La vivienda y los servicios<\/strong>. El tipo de construcci\u00f3n, el hacinamiento, el drenaje, el agua potable, el saneamiento, la electricidad, el acceso de los bomberos y la resistencia de escuelas, hospitales, carreteras y puentes cambian el tama\u00f1o del da\u00f1o.<\/li>\n<li><strong>El ingreso, el trabajo y la propiedad<\/strong>. Quien vive de la venta del d\u00eda, cultiva una peque\u00f1a parcela, pesca, trabaja al aire libre o carece de ahorros, pierde m\u00e1s r\u00e1pido su sustento. La tenencia insegura de la vivienda o de la tierra puede impedir mejoras, acceso a cr\u00e9dito o una recuperaci\u00f3n justa.<\/li>\n<li><strong>La edad, la salud, la discapacidad y las tareas de cuidado<\/strong>. Ni\u00f1os, personas mayores, embarazadas, personas enfermas o con discapacidad pueden necesitar avisos, medicamentos, transporte o asistencia espec\u00edficos. El riesgo aumenta cuando el plan no considera esas necesidades, no por la existencia de esas personas.<\/li>\n<li><strong>El g\u00e9nero y otras formas de exclusi\u00f3n<\/strong>. Las desigualdades previas pueden concentrar en las mujeres las tareas de cuidado, limitar el acceso a recursos o aumentar la exposici\u00f3n a la violencia durante el desplazamiento y la permanencia en albergues. La discriminaci\u00f3n, la falta de documentos, la barrera del lenguaje o el temor a acercarse a una instituci\u00f3n tambi\u00e9n dejan gente fuera.<\/li>\n<li><strong>La informaci\u00f3n y la comunicaci\u00f3n<\/strong>. Una alerta escrita no alcanza a quien no puede verla o leerla. Un mensaje digital no sirve donde no hay se\u00f1al, electricidad o equipo. Un rumor puede hacer perder el tiempo decisivo; el silencio de una autoridad o una empresa puede ocultar una amenaza.<\/li>\n<li><strong>El poder para participar y decidir<\/strong>. Una comunidad consultada desde el inicio puede advertir errores y proponer alternativas. Una poblaci\u00f3n informada cuando todo est\u00e1 aprobado solo recibe las consecuencias de decisiones ajenas.<\/li>\n<\/ul>\n<p><strong>Nadie es vulnerable por naturaleza ni una comunidad puede reducirse a la etiqueta de \u201cvulnerable\u201d<\/strong>. Existen condiciones que producen vulnerabilidad, pero tambi\u00e9n conocimientos, redes de solidaridad, formas de trabajo, memoria ambiental y capacidades que deben reconocerse y fortalecerse.<br \/>\nTampoco puede culparse a una familia por vivir en un lugar peligroso sin preguntar por qu\u00e9 lleg\u00f3 all\u00ed. El precio de la tierra, la falta de vivienda asequible, los desalojos, el abandono rural, la ausencia de transporte y decisiones p\u00fablicas o privadas pueden empujar a la gente hacia ca\u00f1adas, laderas, bordes industriales y otras zonas de mayor exposici\u00f3n. *Reducir el riesgo exige corregir las causas que obligan a escoger entre un techo inseguro y ning\u00fan techo.*<\/p>\n<p><strong>EL RIESGO VIAJA POR LAS CONEXIONES DEL TERRITORIO<\/strong><br \/>\nLos siete art\u00edculos anteriores recorrieron el agua, las monta\u00f1as, los huracanes, los terremotos, la sequ\u00eda, los alimentos, la salud, los incendios, la tecnolog\u00eda, las especies invasoras y las crisis internacionales. En todos apareci\u00f3 la misma ense\u00f1anza: *el territorio no es una suma de solares; es una red viva de relaciones*.<br \/>\nLa monta\u00f1a se conecta con el r\u00edo; el r\u00edo con la presa, el acueducto, el conuco, la ciudad, el humedal y el mar. El viento conecta un incendio con barrios distantes. Una carretera enlaza alimentos, hospitales y empleos. La energ\u00eda mantiene el bombeo del agua y la cadena de fr\u00edo de los medicamentos. Cuando se corta una de esas relaciones, el da\u00f1o puede pasar de un sistema a otro.<br \/>\nLa ecolog\u00eda permite ver estas conexiones y los l\u00edmites que hacen funcionar al territorio. La planificaci\u00f3n convierte ese conocimiento en decisiones sobre d\u00f3nde construir, qu\u00e9 proteger, qu\u00e9 restaurar y qu\u00e9 actividad no cabe en determinado lugar. La organizaci\u00f3n social vigila que esas decisiones se cumplan y que ninguna comunidad sea convertida en zona de sacrificio.<br \/>\n<strong>Un proyecto puede parecer seguro dentro de su verja y ser peligroso para la cuenca, el acu\u00edfero, la costa o la poblaci\u00f3n situada aguas abajo o a favor del viento. <\/strong>Por eso no basta estudiar cada obra por separado. Hay que evaluar impactos acumulados, conexiones ecol\u00f3gicas, alternativas y compatibilidad territorial mediante planificaci\u00f3n y evaluaci\u00f3n ambiental estrat\u00e9gica.<\/p>\n<p><strong>DE REACCIONAR AL DA\u00d1O A GOBERNAR EL RIESGO<\/strong><br \/>\nLa discusi\u00f3n internacional ha recorrido un largo camino. La Estrategia de Yokohama de 1994 puso la prevenci\u00f3n y la preparaci\u00f3n en el centro. El Marco de Acci\u00f3n de Hyogo 2005-2015 fortaleci\u00f3 la idea de resiliencia. El Marco de Sendai 2015-2030 orden\u00f3 el trabajo alrededor de cuatro prioridades: comprender el riesgo; fortalecer su gobernanza; invertir en reducci\u00f3n del riesgo y resiliencia; y prepararse para responder y *reconstruir mejor*.<br \/>\nEse \u00faltimo verbo importa. Reconstruir no debe significar levantar en el mismo lugar la misma vivienda fr\u00e1gil, reponer un drenaje insuficiente o devolver una comunidad a la misma exposici\u00f3n. *Recuperarse es corregir lo que produjo el da\u00f1o y evitar que la ayuda reconstruya la vulnerabilidad.*<br \/>\nEl Informe de Evaluaci\u00f3n Global 2025 de UNDRR estim\u00f3 que las p\u00e9rdidas directas por desastres superan los 200 mil millones de d\u00f3lares al a\u00f1o y que el costo total rebasa los 2.3 billones cuando se agregan efectos indirectos, cadenas interrumpidas y p\u00e9rdidas de los ecosistemas. No todo puede medirse en dinero, pero la cifra recuerda que la prevenci\u00f3n no es un gasto secundario: es una inversi\u00f3n en vida, estabilidad econ\u00f3mica y justicia.<\/p>\n<p><strong>LA LEY ABRE ESPACIOS QUE LA SOCIEDAD DEBE OCUPAR<\/strong><br \/>\nLa Rep\u00fablica Dominicana no parte de cero. La Ley 147-02 cre\u00f3 el Sistema Nacional de Prevenci\u00f3n, Mitigaci\u00f3n y Respuesta ante Desastres, reglamentado mediante el Decreto 874-09. La Ley 64-00 reconoce la participaci\u00f3n y el acceso a informaci\u00f3n ambiental. La Ley 368-22 vincula el ordenamiento territorial, el uso del suelo, los asentamientos humanos, el ambiente, la gesti\u00f3n del riesgo y la participaci\u00f3n ciudadana; su reglamento fue aprobado por el Decreto 396-25.<br \/>\nEstas normas no protegen por s\u00ed solas. Necesitan planes municipales y regionales, presupuestos, personal t\u00e9cnico, fiscalizaci\u00f3n, informaci\u00f3n p\u00fablica y participaci\u00f3n antes de que las decisiones est\u00e9n cerradas. El Sistema Nacional de Informaci\u00f3n Territorial debe permitir que instituciones y ciudadan\u00eda crucen datos sobre amenazas, cuencas, pendientes, suelos agr\u00edcolas, \u00e1reas protegidas, infraestructura, poblaci\u00f3n, servicios, permisos y usos del suelo.<br \/>\n<strong>El territorio no puede administrarse como un secreto t\u00e9cnico.<\/strong>\u00a0Los mapas deben indicar fuente, fecha, escala y l\u00edmites; los estudios y permisos de inter\u00e9s p\u00fablico deben poder conocerse; y la comunidad debe tener oportunidad real de comprender, preguntar, objetar y proponer.<br \/>\nUn mapa que localiza instituciones de socorro ofrece informaci\u00f3n valiosa, pero no responde todas las preguntas. Un s\u00edmbolo no dice cu\u00e1ntas personas trabajan all\u00ed, qu\u00e9 equipos funcionan, cu\u00e1nto combustible hay, si el puente de acceso resistir\u00e1 ni cu\u00e1nto tarda la ayuda en llegar a un paraje apartado.<br \/>\nLa comunidad completa la lectura al reconocer rutas alternativas, obst\u00e1culos, tiempos reales, sectores sin cobertura y personas que necesitar\u00edan apoyo. La instituci\u00f3n, a su vez, debe verificar esa informaci\u00f3n y convertirla en recursos, protocolos y decisiones. *El mapa sirve cuando deja de ser una ilustraci\u00f3n y se convierte en una responsabilidad compartida.*<\/p>\n<p><strong>UNA ALERTA SOLO EXISTE CUANDO LA GENTE PUEDE ACTUAR<\/strong><br \/>\nEn diciembre de 2025, el COE present\u00f3 resultados del Sistema Nacional de Alerta Temprana Multiamenaza. El Atlas de Riesgo y Vulnerabilidad ante Emergencias integr\u00f3 m\u00e1s de 70 capas oficiales; el Georregistro reuni\u00f3 1,326 eventos y 314 impactos registrados desde 1925; adem\u00e1s, se avanz\u00f3 en alertas geolocalizadas y en coordinaci\u00f3n institucional.<br \/>\nSon avances importantes. Sin embargo, la tecnolog\u00eda es solo una parte. Los sistemas de alerta centrados en las personas necesitan cuatro componentes conectados: *conocer el riesgo; observar y pronosticar; comunicar una advertencia comprensible; y tener capacidad para actuar*. Si falla uno, la cadena queda incompleta.<br \/>\nLa informaci\u00f3n tambi\u00e9n puede convertirse en amenaza cuando se oculta, se falsifica, se transmite sin contexto o se convierte en rumor. Por eso cada territorio debe organizar su manejo:<\/p>\n<ul>\n<li><strong>Antes<\/strong>: reconocer fuentes oficiales y mensajeros comunitarios confiables; acordar rutas, apoyos y canales alternativos; identificar qui\u00e9n no recibir\u00e1 un mensaje com\u00fan; practicar qu\u00e9 hacer y conservar los avisos con lugar, fecha y hora.<\/li>\n<li><strong>Durante<\/strong>: comprobar la fuente antes de reenviar; distinguir lo confirmado de lo provisional; decir qu\u00e9 ocurre, d\u00f3nde, qui\u00e9nes est\u00e1n expuestos y qu\u00e9 acci\u00f3n corresponde; usar radio, tel\u00e9fono, WhatsApp, iglesias, escuelas, juntas de vecinos y comunicaci\u00f3n directa seg\u00fan la realidad del lugar.<\/li>\n<li><strong>Despu\u00e9s<\/strong>: informar cu\u00e1ndo es seguro regresar; registrar personas, da\u00f1os y necesidades; corregir p\u00fablicamente los datos equivocados; evaluar a qui\u00e9n no lleg\u00f3 la alerta, qu\u00e9 ruta fall\u00f3 y qu\u00e9 responsabilidad debe investigarse.<\/li>\n<\/ul>\n<p><strong>Recibir una alerta sin transporte, albergue seguro, permiso laboral, apoyo para evacuar o confianza en la autoridad no garantiza una respuest<\/strong>a. La verdadera alerta termina cuando la persona comprende el peligro y puede ejecutar una acci\u00f3n protectora.<\/p>\n<div id=\"attachment_81473\" style=\"width: 1610px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" aria-describedby=\"caption-attachment-81473\" class=\"wp-image-81473 size-full\" src=\"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-content\/uploads\/2026\/08\/IMG-20260801-WA0041.jpg\" alt=\"\" width=\"1600\" height=\"792\" srcset=\"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-content\/uploads\/2026\/08\/IMG-20260801-WA0041.jpg 1600w, https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-content\/uploads\/2026\/08\/IMG-20260801-WA0041-300x149.jpg 300w, https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-content\/uploads\/2026\/08\/IMG-20260801-WA0041-1024x507.jpg 1024w, https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-content\/uploads\/2026\/08\/IMG-20260801-WA0041-768x380.jpg 768w, https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-content\/uploads\/2026\/08\/IMG-20260801-WA0041-1536x760.jpg 1536w, https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-content\/uploads\/2026\/08\/IMG-20260801-WA0041-1170x579.jpg 1170w, https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-content\/uploads\/2026\/08\/IMG-20260801-WA0041-585x290.jpg 585w\" sizes=\"(max-width: 1600px) 100vw, 1600px\" \/><p id=\"caption-attachment-81473\" class=\"wp-caption-text\">Reuni\u00f3n con una junta de vecinos de Sabana de la Mar, en una comunidad afectada por el hurac\u00e1n Fiona.<\/p><\/div>\n<p><strong>SEIS PASOS PARA CONOCER, DECIDIR Y ACTUAR<\/strong><br \/>\nEste cierre propone una ruta sencilla que puede utilizar un barrio, una secci\u00f3n rural, una escuela, un ayuntamiento, una instituci\u00f3n p\u00fablica o un equipo universitario. No sustituye los estudios especializados; ayuda a formular las preguntas correctas y a convertir informaci\u00f3n dispersa en acci\u00f3n.<\/p>\n<ol>\n<li><strong>Definir el territorio y sus conexiones<\/strong>. Marcar barrio, paraje, cuenca, costa, caminos y comunidades vecinas. El l\u00edmite administrativo no detiene el agua, el humo, el fuego, una enfermedad ni la falta de abastecimiento.<\/li>\n<li><strong>Recuperar la memoria y observar el presente<\/strong>. Registrar inundaciones, sequ\u00edas, temblores, derrumbes, incendios, epidemias, accidentes, escasez y cambios ambientales. Preguntar d\u00f3nde ocurri\u00f3, a qui\u00e9nes afect\u00f3, cu\u00e1nto dur\u00f3 y qu\u00e9 cambi\u00f3 despu\u00e9s.<\/li>\n<li><strong>Distinguir amenaza, exposici\u00f3n, vulnerabilidad y capacidad<\/strong>. Localizar personas, viviendas, cultivos, servicios y ecosistemas expuestos; reconocer barreras y tambi\u00e9n recursos, conocimientos, organizaciones y lugares seguros.<\/li>\n<li><strong>Cruzar saber comunitario y conocimiento cient\u00edfico<\/strong>. La experiencia local no sustituye un estudio geol\u00f3gico, hidrol\u00f3gico, sanitario o estructural; el estudio tampoco debe despreciar lo que la gente ha observado durante a\u00f1os. Cada dato debe verificarse, documentarse y devolverse en lenguaje comprensible.<\/li>\n<li><strong>Convertir el conocimiento en decisiones<\/strong>. Acordar qu\u00e9 debe prohibirse, protegerse, corregirse o restaurarse; asignar responsables, recursos, plazos, rutas, apoyos y mecanismos de comunicaci\u00f3n. Una prioridad sin presupuesto ni seguimiento es solamente una intenci\u00f3n.<\/li>\n<li><strong>Probar, vigilar, aprender y exigir cuentas<\/strong>. Hacer simulacros, revisar equipos, actualizar el mapa despu\u00e9s de cada obra o evento, publicar avances y corregir fallas. Toda recuperaci\u00f3n debe reducir el riesgo anterior y no crear uno nuevo.<\/li>\n<\/ol>\n<p>En este proceso deben participar mujeres, hombres, j\u00f3venes, personas mayores, personas con discapacidad, cuidadores, campesinos, pescadores, comerciantes, transportistas, trabajadores, iglesias, escuelas, clubes, juntas de vecinos, empresas e instituciones. *Ning\u00fan grupo conoce por s\u00ed solo todo el territorio ni vive todas sus barreras.*<\/p>\n<p><strong>LA ESCUELA Y LA UNIVERSIDAD TIENEN QUE CAMINAR EL TERRITORIO<\/strong><br \/>\nLa educaci\u00f3n sobre riesgos no puede reducirse a memorizar definiciones. Una escuela puede investigar la historia ambiental del barrio, reconocer su ruta de evacuaci\u00f3n, medir lluvia y practicar la reunificaci\u00f3n familiar. Una organizaci\u00f3n campesina puede observar humedad del suelo, plagas, nacientes y erosi\u00f3n. Un grupo barrial puede registrar puntos de inundaci\u00f3n, incendios, fugas de gas y personas que requieren apoyo.<br \/>\nLa universidad puede acompa\u00f1ar con cartograf\u00eda, an\u00e1lisis de agua, estudios de suelo, evaluaci\u00f3n de edificios, salud comunitaria, comunicaci\u00f3n y revisi\u00f3n de pol\u00edticas. Pero ese trabajo tiene una obligaci\u00f3n \u00e9tica: *investigar con la gente, no utilizarla como fuente y marcharse con los resultados*. Los mapas, datos y conclusiones deben volver al territorio en un formato que la poblaci\u00f3n pueda discutir y usar.<br \/>\nLa percepci\u00f3n comunitaria es un punto de partida valioso, no una prueba autom\u00e1tica. Debe escucharse, registrarse y contrastarse. La medici\u00f3n cient\u00edfica tampoco es infalible ni neutral si utiliza una escala inadecuada, datos viejos o preguntas que dejan fuera las relaciones esenciales. La certeza aumenta cuando ambos conocimientos dialogan con m\u00e9todo, transparencia y respeto.<\/p>\n<p><strong>ORGANIZARSE SIN SUSTITUIR AL ESTADO<\/strong><br \/>\nLa organizaci\u00f3n comunitaria debe ser *voluntaria, informada, inclusiva y respaldada*. No puede utilizarse para trasladar a la gente la obligaci\u00f3n de financiar un puente, inspeccionar sola una industria, comprar los equipos de emergencia o resolver con trabajo gratuito un abandono institucional.<br \/>\nEl Estado conserva la responsabilidad principal de proteger derechos, ordenar el suelo, invertir, fiscalizar, informar, coordinar la respuesta y garantizar una recuperaci\u00f3n digna. Las empresas tienen que prevenir y responder por los riesgos que crean. Cuando una actividad puede causar da\u00f1os graves, la poblaci\u00f3n no debe cargar con la tarea imposible de demostrar el desastre despu\u00e9s de ocurrido.<br \/>\nTambi\u00e9n hay que impedir que decisiones tomadas desde fuera fragilicen a la comunidad, la desplacen sin garant\u00edas, la obliguen a ir hacia lugares m\u00e1s peligrosos o destruyan los ecosistemas y medios de vida que sostienen su capacidad de resistir. <strong>Participar no es firmar una asistencia ni escuchar una decisi\u00f3n terminada: es intervenir a tiempo y tener influencia real sobre el futuro del territorio<\/strong>.<\/p>\n<p><strong>PODER POPULAR ES CAPACIDAD ORGANIZADA PARA DEFENDER LA VIDA<\/strong><br \/>\nHay poder social cuando una comunidad conoce el camino del agua y logra que no se construya sobre la ca\u00f1ada; cuando productores conservan suelo, semillas y fuentes; cuando un barrio exige acceso para los bomberos y revisi\u00f3n de sus redes el\u00e9ctricas; cuando una escuela consigue evaluar su edificio; cuando una poblaci\u00f3n rechaza una actividad incompatible con su cuenca; cuando una alerta llega en un formato que no deja a nadie atr\u00e1s.<br \/>\nLa resiliencia no consiste en aguantar en silencio, acostumbrarse a perder o volver cuanto antes a la misma fragilidad. <strong>Resiliencia es aprender, transformar, recuperarse con derechos y reducir la posibilidad de que el da\u00f1o se repita<\/strong>.<br \/>\nLos ocho art\u00edculos han mostrado que el desastre suele comenzar mucho antes de la sirena: en la ladera cortada, el humedal rellenado, la vivienda debilitada, el cauce ocupado, la cuenca deforestada, el agua contaminada, la sustancia mal almacenada, la especie introducida, la informaci\u00f3n ocultada y la desigualdad tolerada. La prevenci\u00f3n tambi\u00e9n comienza antes: cuando esas decisiones se reconocen y se corrigen.<br \/>\nConocer el territorio es construir poder. Poder para anticipar, decidir, cuidar y exigir cuentas. Poder para controlar lo que s\u00ed depende de nosotros frente a fen\u00f3menos que no controlamos. Poder popular para que ninguna lluvia, sacudida, sequ\u00eda, incendio, epidemia o crisis encuentre a la sociedad deliberadamente desinformada, desorganizada y expuesta.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><em>Este art\u00edculo cierra la serie, pero no cierra el trabajo. El territorio cambia; por eso el conocimiento, la organizaci\u00f3n y los planes tambi\u00e9n deben mantenerse vivos.<\/em><\/p>\n<hr \/>\n<p>Foto: PNUD Rep\u00fablica Dominicana.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Carmen Veloz y Luis Carvajal, Comisi\u00f3n Ambiental de la Universidad Aut\u00f3noma de Santo Domingo&hellip;<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":81473,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[55],"tags":[],"class_list":["post-81472","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-nacionales"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/81472","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=81472"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/81472\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":81474,"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/81472\/revisions\/81474"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/media\/81473"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=81472"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=81472"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=81472"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}