{"id":81317,"date":"2026-07-27T00:10:04","date_gmt":"2026-07-27T04:10:04","guid":{"rendered":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/?p=81317"},"modified":"2026-07-24T18:00:38","modified_gmt":"2026-07-24T22:00:38","slug":"perversidad-y-uniforme","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/2026\/07\/27\/perversidad-y-uniforme\/","title":{"rendered":"Perversidad y uniforme"},"content":{"rendered":"<p>PATRICIA ARACHE<br \/>\n@patriciarache<\/p>\n<p><strong>\u00a0<\/strong><\/p>\n<p><img decoding=\"async\" class=\"alignright size-thumbnail wp-image-80547\" src=\"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-content\/uploads\/2026\/06\/Patricia-Arache2-150x150.jpg\" alt=\"\" width=\"150\" height=\"150\" \/>El asesinato de Rosa Marte, educadora de 67 a\u00f1os conocida como Rosita, ocurrido el 9 de julio pasado, ha dejado una huella profunda en la conciencia nacional.<\/p>\n<p>La confesi\u00f3n de su nuera, Mariely Figuereo, sargento de la Fuerza A\u00e9rea, quien la enga\u00f1\u00f3 con la noticia de un supuesto accidente para llevarla a la muerte, no solo constituye un crimen atroz, sino tambi\u00e9n una expresi\u00f3n de la perversidad que puede anidar en personas perturbadas, sin alma y hostiles.<\/p>\n<p>Este caso, que estremeci\u00f3 a la Rep\u00fablica Dominicana, encuentra un inquietante paralelo en la literatura de Edgar Allan Poe.<\/p>\n<p>En \u201cEl gato negro\u201d, el narrador describe c\u00f3mo la perversidad lo impulsa a cometer actos crueles contra su mascota y, finalmente, contra su esposa.<\/p>\n<p>El autor estadounidense (1809-1849) escribe: \u201cNo hay pasi\u00f3n que tan poco se acomode con la naturaleza del hombre como la perversidad. Y, sin embargo, \u00bfqui\u00e9n no ha cometido alguna vez una acci\u00f3n vil o est\u00fapida, por la sola raz\u00f3n de que sab\u00eda que no deb\u00eda hacerla?\u201d.<\/p>\n<p>En Poe, la violencia surge sin motivo aparente, como un desaf\u00edo a la moral y a la raz\u00f3n. En el caso de Rosita, la violencia se manifiesta en el enga\u00f1o y la traici\u00f3n de una nuera hacia su suegra, utilizando como arma mortal la confianza familiar, aunque a juzgar por las informaciones, manten\u00edan una relaci\u00f3n muy distante. Ambos relatos, el literario y el real, muestran que la perversidad puede infiltrarse en cualquier espacio como un taladro que perfora todo lo que toca.<\/p>\n<p>El hecho de que la agresora sea miembro de las Fuerzas Armadas introduce un elemento m\u00e1s perturbador, en el que la institucionalidad se ve interpelada porque la violencia no se limita al \u00e1mbito privado, sino que, lamentablemente, involucra a quienes deben representar autoridad y disciplina.<\/p>\n<p>Este crimen plantea preguntas urgentes: \u00bfQu\u00e9 protocolos existen para detectar conductas violentas en los cuerpos castrenses? \u00bfC\u00f3mo garantizar que quienes portan uniforme no se conviertan en agentes del mal o de la inseguridad dentro de sus propios hogares? \u00bfQu\u00e9 pasa por la cabeza de un ser que act\u00faa en forma tan vil, como lo ha hecho la confesa autora de este crimen?<\/p>\n<p>Hay muchas preguntas, muchas m\u00e1s que las propias respuestas y, aunque las tuvi\u00e9ramos, a\u00fan, as\u00ed no habr\u00eda forma de explicar lo acontecido y esperar que una persona en su sano juicio y con un comportamiento humanizado y socializado pueda entenderlo. \u00a1No hay forma!<\/p>\n<p>Este deleznable caso exige revisar los mecanismos de control, evaluaci\u00f3n psicol\u00f3gica y formaci\u00f3n \u00e9tica en las Fuerzas Armadas y en cualquier instancia, cuyos miembros est\u00e9n vinculados con la pr\u00e1ctica de la protecci\u00f3n y la seguridad a sus semejantes.<\/p>\n<p>La tragedia de Rosita, quien fue sacada de su hogar en la provincia Duarte por la nuera que la llev\u00f3 a la provincia Azua, donde la mat\u00f3, debe convertirse en un punto de inflexi\u00f3n que impida que la violencia se normalice o que la sociedad se acostumbre a verla como un espect\u00e1culo medi\u00e1tico.<\/p>\n<p>La convivencia pac\u00edfica requiere compromiso colectivo. Ning\u00fan conflicto justifica arrebatar la existencia de otro ser humano.\u00a0 La empat\u00eda y el di\u00e1logo son herramientas para resolver tensiones antes de que devengan en violencia.<\/p>\n<p>El relato de Poe y el caso de Rosita hacen recordar que la violencia no siempre tiene una explicaci\u00f3n racional. La perversidad humana puede manifestarse como un impulso oscuro que desaf\u00eda la l\u00f3gica.<\/p>\n<p>Pero la sociedad no puede resignarse a esa fatalidad. Hay que reforzar los valores de respeto y solidaridad, para evitar correr el riesgo de convertir los espacios que habitamos en terreno f\u00e9rtil para la anarqu\u00eda y la deshumanizaci\u00f3n.<\/p>\n<p>El asesinato de Rosa Marte no debe quedar reducido a un expediente judicial ni a un titular pasajero. Debe convertirse en un llamado urgente a revisar nuestras instituciones, comenzando por la familia, a prestar atenci\u00f3n a la salud emocional, a fortalecer los mecanismos de prevenci\u00f3n y a cultivar una cultura de paz. \u00a1Es urgente!<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>PATRICIA ARACHE @patriciarache \u00a0 El asesinato de Rosa Marte, educadora de 67 a\u00f1os conocida como&hellip;<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":80547,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[55,51,65],"tags":[],"class_list":["post-81317","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-nacionales","category-opinion","category-patricia-arache"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/81317","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=81317"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/81317\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":81318,"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/81317\/revisions\/81318"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/media\/80547"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=81317"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=81317"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=81317"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}