{"id":80664,"date":"2026-06-19T20:32:36","date_gmt":"2026-06-20T00:32:36","guid":{"rendered":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/?p=80664"},"modified":"2026-06-19T20:32:36","modified_gmt":"2026-06-20T00:32:36","slug":"paris-o-la-esperanza-de-ser-refugio","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/2026\/06\/19\/paris-o-la-esperanza-de-ser-refugio\/","title":{"rendered":"Par\u00eds o la esperanza de ser refugio"},"content":{"rendered":"<p><em>Par\u00eds ha sido un refugio hist\u00f3rico de gente de todo el mundo y sigue enfrentando grandes desaf\u00edos sobre c\u00f3mo manejar y aprender de su diversidad. \u00a0<\/em><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Por ESTHER HERN\u00c1NDEZ MEDINA<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p style=\"text-align: right;\"><em>Es una ciudad fant\u00e1stica, Par\u00eds, una ciudad hermosa, <\/em><em>y me hizo mucho bien<br \/>\n<\/em>\u00a0James Baldwin<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Recuerdo mi primera visita a Par\u00eds muy vagamente como recordamos muchos sue\u00f1os cuando nos acabamos de levantar. S\u00e9 por lo que me cuentan mi pap\u00e1 y mi mam\u00e1 que ten\u00eda solo dos a\u00f1os y que fue durante los a\u00f1os \u201970 cuando fuimos desde Europa del Este a visitar a Sully, Bruni y sus hijas, la familia que desde entonces ha sido mi segundo hogar, no importa el rinc\u00f3n del mundo donde nos encontremos. Cuando pienso en ese primer encuentro con Par\u00eds, me llegan im\u00e1genes de ver la Torre Eiffel a lo lejos mientras sal\u00edamos las dos familias a pasear. Tambi\u00e9n recuerdo que fueron d\u00edas llenos de alegr\u00eda y donde di mis primeros pininos en la aventura de d\u00e9cadas que puede ser la amistad. (Gracias otra vez, tribu Saneaux por ese regalo sin igual).<\/p>\n<p>Volv\u00ed muchos a\u00f1os despu\u00e9s, ya como adulta, en un viaje de trabajo a finales del 2018. Y junto con una colega andariega como yo, mi querida amiga Jessy, conoc\u00ed varios de los famosos atractivos de la ciudad. Hicimos nuestra mega fila y subimos a darnos la vista impresionante desde la Torre Eiffel. Caminamos por los Campos El\u00edseos. Nos tomamos fotos frente a la pir\u00e1mide del Louvre. Subimos las escaleras interminables del Arco del Triunfo. Admiramos y a la vez nos escandalizamos con la belleza y la ostentaci\u00f3n de Versalles. Fuimos a Invalides donde est\u00e1 enterrado Napole\u00f3n. Cenamos (y yo hasta bail\u00e9) con colegas en un barco en el Sena. Y nos quedamos en silencio conmovidas y maravilladas por la belleza y la paz de la Catedral de Notre Dame solo meses antes del fat\u00eddico incendio.<\/p>\n<p>Hace unos d\u00edas volv\u00ed otra vez a Par\u00eds para la conferencia anual de la <a href=\"https:\/\/lasaweb.org\/en\/about\/\">Asociaci\u00f3n de Estudios Latinoamericanos<\/a> (LASA) que les mencion\u00e9 en mi columna anterior. Pero en esta ocasi\u00f3n explor\u00e9 menos el Par\u00eds de los \u00edconos y m\u00e1s el Par\u00eds del d\u00eda a d\u00eda. Tal vez porque ahora quise pasar m\u00e1s tiempo con las amistades que solo puedo ver en la conferencia o porque ya no ten\u00eda la presi\u00f3n de ver todo lo que \u201chay que ver\u201d, disfrut\u00e9 Par\u00eds m\u00e1s a mi ritmo. Igual hice par de cosas tur\u00edsticas como cuando fui con mis amigas a otro paseo en bote en el Sena frente a la Torre Eiffel o cuando le tomaba fotos al Monumento de la Rep\u00fablica cada vez que le pas\u00e1bamos cerca. Tambi\u00e9n confieso que me qued\u00e9 con ganas de ir al cementerio de Montparnasse para rendir mis respetos a Julio Cort\u00e1zar y a Simone de Beauvoir.<\/p>\n<p>Pero en este viaje me fij\u00e9 m\u00e1s en la gente y en el ritmo de Par\u00eds como soci\u00f3loga urbana y <em>fl\u00e2neuse<\/em> que soy. O sea, como exploradora apasionada y empedernida que soy de las ciudades justamente en la ciudad en la que surgi\u00f3 ese concepto del <em>fl\u00e2neur<\/em> o explorador de lo urbano del que nos hablaban el poeta Charles Baudelaire y el fil\u00f3sofo Walter Benjamin. Cuando me sent\u00e9 con mis amigas Sharina, Ileana y Cristina a comer a la orilla del canal cerca de la casa, me imaginaba el Par\u00eds que ha sido refugio de tantas y tantos inmigrantes y visitantes. El ritual delicioso de sentarse en una mesita en la acera del restaurante me hizo fantasear con que quiz\u00e1s tambi\u00e9n pudo haber pasado por ah\u00ed mi \u00eddolo James Baldwin, el escritor afroamericano que se refugi\u00f3 en Par\u00eds para escapar del racismo y la violencia de su pa\u00eds contra la gente con la piel oscura y la forma de amar como las de \u00e9l.<\/p>\n<p>El simp\u00e1tico mesero que nos atendi\u00f3 nos cont\u00f3 que en el restaurante ha estado gente famosa como Scarlett Johansson, Brad Pitt, Natalie Portman, Gwyneth Paltrow o como el boxeador de origen puertorrique\u00f1o Miguel Cotto. Sin embargo, nos enfatiz\u00f3 con una sonrisa p\u00edcara que, por supuesto, \u201ca los parisinos no nos importan esas cosas\u201d. Y es que Par\u00eds ha recibido en diferentes \u00e9pocas a intelectuales, artistas y gente de ciencia como Baldwin, Oscar Wilde, Ernest Hemingway, Marie Curie, Josephine Baker y Julio Cort\u00e1zar. En los \u00faltimos a\u00f1os tambi\u00e9n se habla de que hay un \u00e9xodo de celebridades que han dejado Los \u00c1ngeles por Par\u00eds y otras ciudades francesas creando un supuesto \u201cFrollywood\u201d o Hollywood en Francia. Lo cierto es que, adem\u00e1s de las figuras p\u00fablicas de otros pa\u00edses que han vivido en Par\u00eds, la ciudad ha sido el hogar de generaciones y generaciones de migrantes especialmente de los pa\u00edses y territorios de la francofon\u00eda. Es decir, de los m\u00e1s de 400 millones de personas alrededor del mundo que comparten no solo el franc\u00e9s como idioma sino referentes culturales comunes impuestos por el pasado colonial franc\u00e9s de manera similar a como ocurre en nuestros pa\u00edses hispanohablantes y Espa\u00f1a.<\/p>\n<p>Aunque s\u00e9 que ese pasado incluye mucho dolor, me deleitaba viendo uno de los resultados no previstos por los colonizadores franceses cada vez que entraba en el metro: el hermoso mosaico de gente de todas las edades, de todos los colores y de tantas culturas y comunidades diferentes que habita Par\u00eds. Lo mismo me pasaba al caminar cerca del hotel de la conferencia en el distrito (\u201carrondissement\u201d) 14 o en el distrito 10 donde nos quedamos; un \u00e1rea considerada como de transici\u00f3n entre los distritos con menos poblaci\u00f3n inmigrante del centro y del sur de la ciudad y los que tienen mayor presencia de inmigrantes en la parte norte. De hecho, las estad\u00edsticas nos dicen que 1 de cada 5 personas en Par\u00eds naci\u00f3 fuera de Francia y los mayores flujos migratorios vienen del Norte de \u00c1frica (Argelia, Marruecos y T\u00fanez) y del \u00c1frica Subsahariana (Mali, Costa de Marfil, Senegal y otros pa\u00edses). Pero tambi\u00e9n contin\u00faa llegando gente desde Espa\u00f1a, Portugal y Europa del Este y la inmigraci\u00f3n desde Asia ha crecido en los \u00faltimos a\u00f1os como pudimos ver en el mont\u00f3n de restaurantes chinos, vietnamitas e hind\u00faes que pasamos.<\/p>\n<p>Mi amiga Sharina y yo vivimos estas diferencias en vivo y directo el \u00faltimo d\u00eda de la conferencia. Las vimos en la diversidad y la cantidad impresionante de personas que se hab\u00edan instalado en todos los caf\u00e9s y restaurantes de la ciudad para ver el juego final de la Liga de Campeones entre dos equipos titanes del f\u00fatbol, el Par\u00eds Saint-German y el Arsenal de Inglaterra. Las comprobamos durante la cena de agradecimiento que LASA organiza para las y los coordinadores de los grupos de trabajo (<a href=\"https:\/\/acento.com.do\/opinion\/sarah-aponte-y-silvio-torres-saillant-referentes-de-la-diaspora-dominicana-9690662.html\">Sharina y yo coordinamos el de Hait\u00ed-Rep\u00fablica Dominicana<\/a>) cuando sal\u00edamos a ver c\u00f3mo estaba el partido que estaba siendo transmitido afuera del restaurante y a ver a la gente emocionada apoyando a sus jugadores.<\/p>\n<p>Vimos estas diferencias especialmente cuando caminamos por m\u00e1s de una hora desde esa zona en el centro a donde nos est\u00e1bamos quedando. Decidimos caminar porque ya la ciudad estaba en jaque con las celebraciones por la victoria del Par\u00eds Saint-German, los taxis estaban llenos y nos recomendaron evitar el metro. Los hombres j\u00f3venes hijos de inmigrantes que hab\u00edamos visto siendo minor\u00eda en la terraza del restaurante o pasando a toda velocidad en bicicleta o en carro se convirtieron en una mayor\u00eda danzante y alegre en las zonas que cruzamos a medida que nos acerc\u00e1bamos al norte de la ciudad. Yo, como siempre que veo manifestaciones colectivas de felicidad, me contagi\u00e9 tambi\u00e9n y me puse a tomar fotos y videos.<\/p>\n<p>Pero media cuadra m\u00e1s adelante mi entrenamiento de hija de comunista me hizo detenerme y me puse delante de Sharina para que hiciera lo mismo. No segu\u00ed avanzando porque vi que hab\u00eda mucha menos gente que en la calle que acab\u00e1bamos de cruzar y las pocas personas que hab\u00eda se estaban devolviendo. En ese momento fue que empezamos a sentir que nos picaban los ojos y la garganta y nos dimos cuenta de que lo que o\u00edamos no eran los fuegos artificiales que hab\u00edamos visto un momento antes sino bombas lacrim\u00f3genas lanzadas por la polic\u00eda.<\/p>\n<p>Inmediatamente nos pusimos a correr siguiendo a la gente joven que hu\u00eda en las calles paralelas al Boulevard de S\u00e9bastopol por el que hab\u00edamos estado caminando. Nos echamos agua en los ojos, nos tapamos la cara y nos re\u00edmos de la iron\u00eda que es no haber enfrentado bombas lacrim\u00f3genas tan de cerca en Santo Domingo para tener la experiencia a miles de kil\u00f3metros en Par\u00eds. Luego esperamos a que se disipara el humo y seguimos otra vez a la gente joven que ya ni se daba por enterada de lo ocurrido como si estuviera acostumbrada al acoso policial.<\/p>\n<p>Cuando pudimos, volvimos a la calle principal y reanudamos el trayecto hasta que se convirti\u00f3 en el Boulevard de Strasbourg que entra en el Distrito 10. En esa parte del camino nos sentimos como si hubi\u00e9ramos estado en Santo Domingo por la poca iluminaci\u00f3n que hab\u00eda en marcado contraste con las zonas c\u00e9ntricas que acab\u00e1bamos de pasar. Los negocios a nuestro alrededor tambi\u00e9n nos confirmaban que hab\u00edamos entrado a un \u00e1rea de inmigrantes (env\u00edo de remesas, barber\u00edas, salones, servicios de migraci\u00f3n) tal y como hemos visto tantas veces entre nuestra gente en Lavapi\u00e9s o en Washington Heights. A pesar de que ya era despu\u00e9s de la medianoche, nos sentimos m\u00e1s seguras entre nuestra gente (migrantes de diferentes pa\u00edses aunque no fueran el nuestro) despu\u00e9s de haber vivido solo un poco del acoso que viven en la ciudad.<\/p>\n<p>Las bombas lacrim\u00f3genas de esa noche, la violencia del d\u00eda siguiente por parte de tantos fan\u00e1ticos del Par\u00eds-Saint German (PSG) y la respuesta tambi\u00e9n violenta de la polic\u00eda nos recordaron que Par\u00eds tambi\u00e9n sufre los desaf\u00edos que trae la desigualdad. La historia del PSG incluye enfrentamientos terribles entre sus grupos de fans m\u00e1s violentos o \u201cultras\u201d blancos y sus fans descendientes de inmigrantes hasta que el club prohibi\u00f3 la entrada al estadio de miles de sus fans. De hecho, las acciones violentas de muchos de estos j\u00f3venes ese fin de semana reflejan la \u201cgeograf\u00eda del descontento\u201d (como se le llama en las ciencias sociales) entre quienes viven en las zonas m\u00e1s pobres y alejadas del centro de Par\u00eds a pesar de la riqueza y opulencia del pa\u00eds y de la ciudad.<\/p>\n<p>No todo es color de rosa en la Ciudad de las Luces, pero igual qued\u00e9 enamorada del mosaico colorido que vi en sus calles y en su metro. Quiz\u00e1s todav\u00eda Par\u00eds puede seguir siendo el refugio que fue para James Baldwin y ha sido para tantas y tantos m\u00e1s. Quiz\u00e1s, adem\u00e1s, puede que esconda la esperanza que representa pasar de ser mosaico a ser un tapiz tejido con todos los colores de su diversidad.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Par\u00eds ha sido un refugio hist\u00f3rico de gente de todo el mundo y sigue enfrentando&hellip;<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":66217,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[70,52,51],"tags":[],"class_list":["post-80664","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-esther-hernandez-medina","category-internacionales","category-opinion"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/80664","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=80664"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/80664\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":80665,"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/80664\/revisions\/80665"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/media\/66217"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=80664"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=80664"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=80664"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}