{"id":80448,"date":"2026-06-11T00:00:02","date_gmt":"2026-06-11T04:00:02","guid":{"rendered":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/?p=80448"},"modified":"2026-06-11T00:45:11","modified_gmt":"2026-06-11T04:45:11","slug":"republica-dominicana-infancia-vulnerada","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/2026\/06\/11\/republica-dominicana-infancia-vulnerada\/","title":{"rendered":"Rep\u00fablica Dominicana: Infancia vulnerada"},"content":{"rendered":"<div class=\"elementor-element elementor-element-4dc12ff4 elementor-widget elementor-widget-theme-post-excerpt\" data-id=\"4dc12ff4\" data-element_type=\"widget\" data-widget_type=\"theme-post-excerpt.default\">\n<div>\n<p>Por Mariela P\u00e9rez Valenzuela<br \/>\nCorresponsal jefa de Prensa Latina en Rep\u00fablica Dominicana<\/p>\n<\/div>\n<div class=\"elementor-widget-container\">Santo Domingo (Prensa Latina) Las cifras son contundentes y exponen una realidad que trasciende el \u00e1mbito judicial para convertirse en un desaf\u00edo social de primer orden: entre 2019 y 2025, la Rep\u00fablica Dominicana registr\u00f3 m\u00e1s de 16,600 denuncias de abuso sexual contra menores de edad.<\/div>\n<\/div>\n<div>\n<p>Solo en 2024 se reportaron 3,066 casos, una magnitud que refleja no solo la persistencia de este delito, sino tambi\u00e9n las profundas vulnerabilidades que enfrentan miles de ni\u00f1os y adolescentes en el pa\u00eds.<\/p>\n<p>Detr\u00e1s de estos datos, autoridades, expertos y organizaciones coinciden en una conclusi\u00f3n preocupante: el pa\u00eds enfrenta una crisis de violencia sexual infantil sostenida, alimentada por el silencio, el subregistro y la desprotecci\u00f3n social. Su dimensi\u00f3n no se limita a las estad\u00edsticas oficiales. Organismos internacionales como el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) estiman que millones de ni\u00f1os en el mundo han sido v\u00edctimas de ese delito, y advierten que una proporci\u00f3n significativa nunca llega a informarse.<\/p>\n<p>En el caso dominicano, especialistas hablan de una \u201ccifra negra\u201d considerable, especialmente en contextos de pobreza, dependencia econ\u00f3mica y miedo a la exclusi\u00f3n social.<\/p>\n<p>Los patrones identificados en los expedientes y testimonios muestran una constante: el agresor suele formar parte del entorno cercano del afectado, un elemento que agrava la complejidad del conflicto, al dificultar la denuncia y perpetuar el mutismo dentro de los hogares.<\/p>\n<p>Para Carlos Carrera Cord\u00f3n, representante de Unicef en la Rep\u00fablica Dominicana, \u201cmuchas situaciones no se notifican debido al temor, la estigmatizaci\u00f3n o porque el perpetrador forma parte del entorno cercano\u201d, siendo este uno de los modos m\u00e1s preocupantes de vulneraci\u00f3n de derechos.<\/p>\n<p>A ello se suman factores estructurales como la violencia intrafamiliar, la disciplina brusca en el hogar \u2014que afecta a m\u00e1s de la mitad de los adolescentes seg\u00fan estudios recientes\u2014 y la precariedad econ\u00f3mica de muchas familias, donde la dependencia del autor del hecho act\u00faa como un freno a la acusaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Expertos tambi\u00e9n alertan sobre el impacto de modalidades como el \u201cgrooming\u201d, en las que un adulto establece contacto con un menor por redes sociales para ganarse su confianza, manipularlo y, eventualmente, violentar su integridad.<\/p>\n<p>RESPUESTA ESTATAL EN GRAN MEDIDA REACTIVA<\/p>\n<p>Aunque el pa\u00eds ha fortalecido su marco legal y contempla penas de hasta 30 a\u00f1os de prisi\u00f3n para delitos sexuales contra la infancia, la respuesta del Estado sigue siendo, en gran medida, reactiva.<\/p>\n<p>Las autoridades reconocen limitaciones en la capacidad de persecuci\u00f3n, la lentitud de los procesos judiciales y la necesidad de mejorar los mecanismos de defensa y seguimiento de las v\u00edctimas.<\/p>\n<p>Otro elemento cr\u00edtico es la debilidad de los sistemas de atenci\u00f3n y registro. De miles de reportes, solo una fracci\u00f3n ha sido atendida mediante mecanismos especializados como las c\u00e1maras Gesell, dise\u00f1adas para evitar la revictimizaci\u00f3n.<\/p>\n<p>A juicio de especialistas, esta brecha evidencia la distancia entre la magnitud del problema y el potencial de respuesta del sistema de justicia.<\/p>\n<p>M\u00e1s all\u00e1 del \u00e1mbito institucional, el fen\u00f3meno tambi\u00e9n expone una dimensi\u00f3n cultural profunda.<\/p>\n<p>Soci\u00f3logos y psic\u00f3logos se\u00f1alan que persiste una tendencia a normalizar la violencia, culpabilizar a los sobrevivientes o minimizar las se\u00f1ales de atropello, lo que refuerza el ocultamiento de los hechos y dificulta la intervenci\u00f3n temprana.<\/p>\n<p>En este contexto, la Unicef y otros organismos insisten en la necesidad de una estrategia integral que combine educaci\u00f3n sexual desde edades tempranas, fortalecimiento gubernamental, justicia especializada, prevenci\u00f3n comunitaria, sistemas de alerta accesibles y seguros, y mayor inversi\u00f3n en la protecci\u00f3n.<\/p>\n<p>En palabras de expertos, se trata de una responsabilidad colectiva que exige una respuesta sostenida del Estado y de toda la sociedad.<\/p>\n<p>Mientras no se cierre la brecha entre las denuncias, la precauci\u00f3n y la justicia efectiva, miles de ni\u00f1os y adolescentes seguir\u00e1n expuestos a ataques que, en muchos casos, ocurren en el lugar que deber\u00eda ser m\u00e1s seguro: su propio entorno familiar.<\/p>\n<p>arb\/mpv<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<\/div>\n<div class=\"elementor-element elementor-element-66d77f4c elementor-widget elementor-widget-post-info\" data-id=\"66d77f4c\" data-element_type=\"widget\" data-widget_type=\"post-info.default\">\n<div class=\"elementor-widget-container\">\n<p>&nbsp;<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por Mariela P\u00e9rez Valenzuela Corresponsal jefa de Prensa Latina en Rep\u00fablica Dominicana Santo Domingo (Prensa&hellip;<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":80446,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[55,53],"tags":[],"class_list":["post-80448","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-nacionales","category-prensa-latina"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/80448","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=80448"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/80448\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":80457,"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/80448\/revisions\/80457"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/media\/80446"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=80448"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=80448"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=80448"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}