{"id":80380,"date":"2026-06-07T01:42:42","date_gmt":"2026-06-07T05:42:42","guid":{"rendered":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/?p=80380"},"modified":"2026-06-07T22:55:47","modified_gmt":"2026-06-08T02:55:47","slug":"magnifica-humanitas-y-comunicacion-responsable","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/2026\/06\/07\/magnifica-humanitas-y-comunicacion-responsable\/","title":{"rendered":"Magnifica Humanitas\u00a0y comunicaci\u00f3n responsable"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: left;\" align=\"center\">Por N\u00c9STOR EST\u00c9VEZ<\/p>\n<p>Quien practica comunicaci\u00f3n responsable cuenta ahora con un excelente soporte para lo que hace. Ahora tenemos una especie de \u201csanto y se\u00f1a\u201d para \u201cseparar el grano de la paja\u201d.<\/p>\n<p>Esto resulta valios\u00edsimo en tiempos en que cualquiera dice cualquier cosa, mucha gente cree sin verificar y no pocos ayudan a replicar soberanos disparates, perversas mentiras y otras formas de hacer da\u00f1o.<\/p>\n<p>Recordemos que vivimos tiempos de \u201ccualquierizaci\u00f3n\u201d de la comunicaci\u00f3n. Hoy, una falsedad puede nacer en un tel\u00e9fono, vestirse de indignaci\u00f3n, circular con apariencia de noticia y alcanzar miles de personas antes de que los hechos sean comprobados. Para colmo de males, la IA agrava el desaf\u00edo: produce textos, im\u00e1genes, voces y videos capaces de enga\u00f1ar. En ese escenario, la libertad de expresi\u00f3n sufre de\u00a0<b>urgencia por \u00e9tica, criterio y sentido humano<\/b>.<\/p>\n<p>Como mandada a hacer para nosotros, la enc\u00edclica\u00a0<em>Magnifica Humanitas<\/em>, del Papa Le\u00f3n XIV, arroja luz para \u201cseparar el grano de la paja\u201d. El texto advierte que la humanidad enfrenta una elecci\u00f3n hist\u00f3rica: levantar una nueva Torre de Babel, basada en la autosuficiencia t\u00e9cnica, el lucro y el control, o reconstruir los v\u00ednculos de fraternidad que sostienen la vida com\u00fan.<\/p>\n<p>Para esa reconstrucci\u00f3n, la enc\u00edclica propone \u201cel camino de Nehem\u00edas\u201d. \u201cEn \u00e9l reconozco una par\u00e1bola luminosa de nuestra vocaci\u00f3n a ser, en el tiempo de la transformaci\u00f3n digital, no espectadores resignados a las fracturas sociales y culturales, ni simples comentaristas de las ruinas, sino\u00a0<b>mujeres y hombres que entran en las obras de la historia<\/b>\u201d, dice Le\u00f3n XIV. Y para ello llama por su nombre a laboratorios de investigaci\u00f3n, empresas tecnol\u00f3gicas, escuelas, medios de comunicaci\u00f3n, instituciones y comunidades locales.<\/p>\n<p>El papa est\u00e1 \u201cdando jalones de orejas\u201d a quien, dizque comunicando, se dedica a publicar sin verificar, difundir rumores, descontextualizar declaraciones o da\u00f1ar la honra ajena, y todo a cambio del clic que ayuda a monetizar.<\/p>\n<p><em>Magnifica Humanitas<\/em>\u00a0recuerda que la dignidad humana no depende de la eficiencia, la popularidad ni el rendimiento. Es una dignidad anterior a cualquier algoritmo, encuesta o tendencia.\u00a0<b>Esa afirmaci\u00f3n obliga a revisar c\u00f3mo comunicamos<\/b>. Ninguna persona debe ser reducida a dato explotable, blanco de linchamiento digital o instrumento de propaganda. En comunicaci\u00f3n, el primer l\u00edmite \u00e9tico debe ser siempre la dignidad del otro.<\/p>\n<p>Uno de los aportes m\u00e1s fuertes de la enc\u00edclica es presentar la verdad como bien com\u00fan. No pertenece a un partido, gobierno, medio, iglesia o plataforma. Es la condici\u00f3n que permite deliberar, confiar y decidir. Sin una m\u00ednima verdad compartida, la sociedad cae en sospecha permanente y termina rendida ante el miedo.<\/p>\n<p>Hay quien habla de disposiciones legales. Y eso ser\u00eda un avance, pero muy m\u00ednimo. Est\u00e1 muy bien el derecho a la rectificaci\u00f3n, el secreto profesional y la moderaci\u00f3n justa de plataformas, pero de poco sirven despu\u00e9s del da\u00f1o hecho. El verdadero sentido se logra con una cultura comunicacional orientada a la verdad, la responsabilidad y la confianza p\u00fablica. Y eso implica alimentar el sentido cr\u00edtico de las audiencias para que puedan \u201ccoger y dejar\u201d.<\/p>\n<p>La desinformaci\u00f3n no se combate solo con sanciones. Se combate con comunicadores que verifiquen, funcionarios que transparenten, medios que no vendan su credibilidad, plataformas que rindan cuentas y ciudadanos que rechacen contenidos movidos \u00fanicamente por rabia, prejuicio o conveniencia.<\/p>\n<p>De ah\u00ed la importancia de una ecolog\u00eda de la comunicaci\u00f3n. Esa idea obliga a mirar el ecosistema completo: medios, redes, algoritmos, datos personales, escuelas, familias y comunidades. No basta pedir responsabilidad individual si las plataformas premian el esc\u00e1ndalo y la mentira rentable.<\/p>\n<p>Esa ecolog\u00eda exige transparencia algor\u00edtmica, protecci\u00f3n de datos, rendici\u00f3n de cuentas tecnol\u00f3gica y fortalecimiento del periodismo serio. Tambi\u00e9n exige bajar el volumen de la agresi\u00f3n, resistir el insulto y recuperar el lenguaje como puente, rechazando a quienes lo usan como f\u00e1brica de enemigos.<\/p>\n<p>Para ello, la tarea educativa es decisiva. Necesitamos m\u00e1s personas capaces de contrastar fuentes, distinguir hechos de opiniones, detectar manipulaciones emocionales y decidir cu\u00e1ndo usar la tecnolog\u00eda y cu\u00e1ndo tomar distancia.<\/p>\n<p><em>Magnifica Humanitas<\/em>\u00a0nos ofrece una valios\u00edsima advertencia que refuerza el sentido cr\u00edtico: el sistema digital est\u00e1 dise\u00f1ado para capturar atenci\u00f3n, acelerar emociones y reducir la reflexi\u00f3n. Como se puede notar, en esta enc\u00edclica tenemos un excelente soporte para hacer comunicaci\u00f3n responsable.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por N\u00c9STOR EST\u00c9VEZ Quien practica comunicaci\u00f3n responsable cuenta ahora con un excelente soporte para lo&hellip;<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":66757,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[143,51],"tags":[],"class_list":["post-80380","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-nestor-estevez","category-opinion"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/80380","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=80380"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/80380\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":80381,"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/80380\/revisions\/80381"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/media\/66757"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=80380"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=80380"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=80380"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}