{"id":80330,"date":"2026-06-04T00:06:05","date_gmt":"2026-06-04T04:06:05","guid":{"rendered":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/?p=80330"},"modified":"2026-06-03T21:13:12","modified_gmt":"2026-06-04T01:13:12","slug":"rd-en-la-ruta-de-la-imprudencia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/2026\/06\/04\/rd-en-la-ruta-de-la-imprudencia\/","title":{"rendered":"RD en la ruta de la imprudencia"},"content":{"rendered":"<p>Por PATRICIA ARACHE<br \/>\n@patriciarache<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Rep\u00fablica Dominicana se enfrenta a una tragedia que se repite cada d\u00eda en sus calles y carreteras: m\u00e1s de 200 motociclistas han perdido la vida en los primeros meses de 2026 y el 85% de ellos no llevaba casco protector.<\/p>\n<p>Las cifras del Observatorio Permanente de Seguridad Vial (Opsevi) no pueden asumirse como simples n\u00fameros, sino como el reflejo de una sociedad atrapada en la indiferencia, la falta de compromiso y la ausencia de autoridad efectiva.<\/p>\n<p>El crecimiento acelerado del parque de motocicletas ha transformado la movilidad en ciudades y zonas rurales, pero tambi\u00e9n ha desbordado la capacidad de respuesta del sistema sanitario y ha expuesto la fragilidad de nuestras instituciones.<\/p>\n<p>El Hospital Traumatol\u00f3gico Ney Arias Lora, por ejemplo, registr\u00f3 m\u00e1s de 12,000 ingresos por accidentes de motocicleta, en apenas cuatro meses, saturando los servicios de emergencia y dejando en evidencia que la crisis no es solo vial, sino tambi\u00e9n sanitaria y social.<\/p>\n<p>Es incuestionable que la motocicleta se ha convertido en el veh\u00edculo de los trabajadores informales, de los j\u00f3venes que buscan movilidad r\u00e1pida y barata, y de quienes no encuentran otra opci\u00f3n en un sistema de transporte p\u00fablico que todav\u00eda, a pesar de unos que otros esfuerzos, sigue siendo ca\u00f3tico e insuficiente en las principales ciudades del pa\u00eds.<\/p>\n<p>Sin embargo, esa democratizaci\u00f3n del acceso al transporte ha tra\u00eddo consigo una peligrosa normalizaci\u00f3n de la imprudencia, caracterizada por las odiosas pr\u00e1cticas de conducir sin casco, sin licencia, sin seguro y sin el m\u00e1s m\u00ednimo respeto por las normas de tr\u00e1nsito.<\/p>\n<p>Cada accidente es narrado como una fatalidad inevitable, cuando en realidad es la consecuencia de decisiones irresponsables y de una cultura que tolera la infracci\u00f3n como si fuera parte del paisaje cotidiano.<\/p>\n<p>La impotencia ciudadana se traduce en silencio, en la aceptaci\u00f3n de que \u201cas\u00ed son las cosas\u201d, en la falta de presi\u00f3n colectiva para exigir cambios.<\/p>\n<p>El otro lado de la moneda, el de mayor peso, es la debilidad institucional, que se advierte cuando la acci\u00f3n se limita a campa\u00f1as de concienciaci\u00f3n espor\u00e1dicas y a operativos de control en algunos fines de semana y fechas especiales, as\u00ed como en la fiscalizaci\u00f3n fugaz y sin ninguna continuidad ni rigurosidad.<\/p>\n<p>El Opsevi, \u00f3rgano t\u00e9cnico del Instituto Nacional de Tr\u00e1nsito y Transporte Terrestre (INTRANT) ofrece una data importante y admite que muchas motocicletas circulan sin documentaci\u00f3n, y que la falta de datos precisos sobre uso de casco, consumo de alcohol o posesi\u00f3n de licencia limita la elaboraci\u00f3n de estrategias preventivas.<\/p>\n<p>Es evidente que la autoridad se muestra incapaz de sostener pol\u00edticas p\u00fablicas integrales. La ausencia de controles efectivos permite que la reincidencia sea la norma y que la vida de miles de dominicanos dependa de la suerte m\u00e1s que de la ley.<\/p>\n<p>El Estado, que deber\u00eda ser garante de la seguridad, se convierte en espectador de una tragedia que se repite con escalofriante y molestosa frecuencia.<\/p>\n<p>Los motociclistas, en su mayor\u00eda j\u00f3venes y trabajadores informales, se convierten en v\u00edctimas de un sistema que no los protege ni los educa. Las familias cargan con el dolor de las p\u00e9rdidas, los hospitales con la saturaci\u00f3n de pacientes, y la sociedad con la sensaci\u00f3n de que muy pocas cosas cambian, a pesar de las promesas.<\/p>\n<p>La violencia vial se suma a otras formas de violencia que marcan la vida nacional, y refuerza la percepci\u00f3n de que la vida humana tiene poco valor en un pa\u00eds que presume de hospitalidad y alegr\u00eda, pero que permite que su juventud muera en las calles por falta de un casco, del cumplimiento de las reglas y\/o de una autoridad presente.<\/p>\n<p>Entre 2021 y 2025, m\u00e1s de 9,000 personas murieron en accidentes de motocicletas. En 2025, las muertes por esta causa representaron el 65% de los fallecimientos viales. No se trata de un problema nuevo ni de una sorpresa: es una crisis anunciada, repetida y tolerada.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por PATRICIA ARACHE @patriciarache &nbsp; Rep\u00fablica Dominicana se enfrenta a una tragedia que se repite&hellip;<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":63965,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[55,51,65],"tags":[],"class_list":["post-80330","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-nacionales","category-opinion","category-patricia-arache"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/80330","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=80330"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/80330\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":80332,"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/80330\/revisions\/80332"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/media\/63965"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=80330"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=80330"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=80330"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}