{"id":79714,"date":"2026-05-04T00:05:18","date_gmt":"2026-05-04T04:05:18","guid":{"rendered":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/?p=79714"},"modified":"2026-05-03T20:07:57","modified_gmt":"2026-05-04T00:07:57","slug":"ante-tanto-ruido-como-coger-y-dejar","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/2026\/05\/04\/ante-tanto-ruido-como-coger-y-dejar\/","title":{"rendered":"Ante tanto ruido, \u00bfc\u00f3mo coger y dejar?"},"content":{"rendered":"<p>Por N\u00c9STOR EST\u00c9VEZ<\/p>\n<p>Vivimos rodeados de mensajes. Desde antes de abrir los ojos, por tel\u00e9fono, televisi\u00f3n, radio y principalmente redes, alguien quiere llamar nuestra atenci\u00f3n. Todo parece urgente. Da la impresi\u00f3n de que no debemos perdernos nada. Y adem\u00e1s nos insisten en que miremos, comentemos y compartamos. \u00bfTambi\u00e9n te pasa?<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 hay detr\u00e1s de todo eso? De entrada, recibir muchos mensajes no significa estar mejor informado. Regularmente ocurre lo contrario: entre tanto ruido, se hace m\u00e1s dif\u00edcil entender qu\u00e9 es verdad, qu\u00e9 conviene y qu\u00e9 solo busca atraparnos.<\/p>\n<p>Por eso es cada vez m\u00e1s importante aprender tanto a emitir como a recibir mensajes. Es de tontos mirar una pantalla y creer lo primero que aparece. Necesitamos aprender a pensar antes de aceptar un mensaje. Debemos preguntarnos qui\u00e9n lo hizo, por qu\u00e9 lo hizo y qu\u00e9 busca provocar en nosotros. Esa pausa sencilla puede protegernos de enga\u00f1os, manipulaciones y falsas promesas.<\/p>\n<p><b>El \u201cgratis\u201d como gancho<\/b><\/p>\n<p>Muchas plataformas dicen que son gratis, pero no es verdad.\u00a0 Como explica Jos\u00e9 van Dijk, de la Universidad de \u00c1msterdam, pagamos con nuestra atenci\u00f3n, nuestros gustos y nuestros datos. Como regla general, \u201ccu\u00eddate de lo que te ofrecen gratis\u201d.<\/p>\n<p>En plataformas digitales, cada \u201cme gusta\u201d, cada b\u00fasqueda y cada lugar que visitamos deja una huella. Esa informaci\u00f3n vale dinero. Se usa para mostrarnos anuncios, influir en nuestras decisiones y mantenernos conectados el mayor tiempo posible, desviados de lo esencial. En otras palabras, cuando usamos una plataforma, estamos, principalmente, alimentando un gran negocio.<\/p>\n<p>Adem\u00e1s, lo que vemos en internet no aparece por casualidad. Con algoritmos deciden mucho de lo que llega a nuestros ojos. Suelen elegir lo que genera emoci\u00f3n r\u00e1pida: enojo, miedo, sorpresa o esc\u00e1ndalo. Casi nunca eligen lo m\u00e1s verdadero o lo m\u00e1s \u00fatil. Por eso es f\u00e1cil quedar atrapados en una burbuja donde solo vemos ideas parecidas a las nuestras. Creemos que conocemos el mundo, pero en realidad vemos una peque\u00f1a parte, cuidadosamente seleccionada por alguien para mantener nuestra atenci\u00f3n.<\/p>\n<p>Frente a eso, conviene abrir ventanas. Leer distintos medios. Escuchar voces diferentes. Conversar con personas que piensan distinto. Buscar informaci\u00f3n fuera de las redes sociales. Consultar fuentes serias. Incluso apoyar espacios de conocimiento com\u00fan o proyectos abiertos que ponen el bien colectivo por encima del negocio. Mientras m\u00e1s variadas sean nuestras fuentes, menos f\u00e1cil ser\u00e1 que otros decidan por nosotros qu\u00e9 pensar.<\/p>\n<p><b>Armas para la defensa<\/b><\/p>\n<p>Para defendernos de la infodemia, definida como sobreabundancia de contenido, a menudo falso o enga\u00f1oso, la Unesco ofrece algunas acciones clave: asegurar confiabilidad de fuentes, analizar la carga emocional de los mensajes y utilizar herramientas de verificaci\u00f3n t\u00e9cnica.<\/p>\n<p>Entonces, antes de creer y de replicar cualquier contenido, lo primero debe ser preguntarse qui\u00e9n lo dice. Pero eso no es suficiente; muchas veces es necesario confirmar. Es sumamente \u00fatil tomar en cuenta que muy frecuentemente se roba identidad y alguien simula ser quien realmente no es. Pero tambi\u00e9n ocurre que cualquiera se hace pasar por \u201cespecialista\u201d con el objetivo de enga\u00f1ar. Como regla general, desconf\u00eda de los reenv\u00edos.<\/p>\n<p>En cuanto a la carga emocional, se trata de una herramienta para reducir la atenci\u00f3n de nuestro lado racional. Y eso abre oportunidad para alguien que tiene muy claro lo que quiere, y decide usarnos para que \u201cle paguemos\u201d ese deseo.<\/p>\n<p>Como regla general, \u201cpara tus antenas\u201d cuando un mensaje apela a tu curiosidad o a emociones fuertes. Las desinformaciones suelen estar dise\u00f1adas para jugar con las emociones y los sesgos de confirmaci\u00f3n. Ante esto, la recomendaci\u00f3n clave es priorizar siempre la informaci\u00f3n de fuentes que ya conoces. Y claro est\u00e1, aqu\u00ed es muy \u00fatil contar con buena memoria para \u201cdarle su tratamiento\u201d a quien haya intentado embaucarte alguna vez.<\/p>\n<p>Las herramientas de verificaci\u00f3n t\u00e9cnica podr\u00edan resultar un poco complejas, pero deberemos retomarlas en otro texto. Por ahora ha de quedar claro que no todo lo que nos llega tiene valor. Muy poco merece confianza. Aprender a escuchar, dudar, comparar y elegir con criterio es una nueva forma de cuidar la libertad. Porque en medio de tanto ruido, quien piensa antes de creer se protege a s\u00ed mismo y ayuda a construir una comunidad mejor informada, m\u00e1s consciente y menos f\u00e1cil de manipular.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por N\u00c9STOR EST\u00c9VEZ Vivimos rodeados de mensajes. 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