{"id":79428,"date":"2026-04-20T00:05:05","date_gmt":"2026-04-20T04:05:05","guid":{"rendered":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/?p=79428"},"modified":"2026-04-22T12:58:17","modified_gmt":"2026-04-22T16:58:17","slug":"periodismo-y-locucion-en-tiempos-de-ia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/2026\/04\/20\/periodismo-y-locucion-en-tiempos-de-ia\/","title":{"rendered":"Periodismo y locuci\u00f3n en tiempos de IA"},"content":{"rendered":"<p>Por N\u00c9STOR EST\u00c9VEZ<\/p>\n<p>Abril trae consigo, en Rep\u00fablica Dominicana, dos fechas que invitan a mucho m\u00e1s que celebraci\u00f3n protocolar: el D\u00eda del Periodista y el D\u00eda del Locutor. Son ocasiones oportunas para felicitar, s\u00ed, pero sobre todo para detenerse. Detenerse a pensar qu\u00e9 significa hoy ejercer la palabra p\u00fablica en una \u00e9poca marcada por la inteligencia artificial, las plataformas digitales y la automatizaci\u00f3n creciente de los contenidos.<\/p>\n<p>La pregunta ya no es solo c\u00f3mo adaptarse a la tecnolog\u00eda. La verdadera pregunta es otra: \u00bfpara qu\u00e9 estamos comunicando? En medio de un ecosistema saturado de mensajes, donde cada segundo compite por atenci\u00f3n, el periodismo, la locuci\u00f3n y la comunicaci\u00f3n en sentido amplio enfrentan una exigencia mayor que la de dominar herramientas. Lo que est\u00e1 en juego es la capacidad de orientar, interpretar y agregar valor social desde el oficio.<\/p>\n<p>Durante mucho tiempo, pertenecer a un medio reconocido bastaba para sostener una cuota de legitimidad. Pero esa etapa se ha ido diluyendo, y ya casi no existe. La multiplicaci\u00f3n de voces y la l\u00f3gica algor\u00edtmica han alterado el mapa de la autoridad p\u00fablica. Cualquiera emite, cualquiera opina, cualquiera difunde. Pero no cualquiera comunica con responsabilidad, con contexto y con conciencia del efecto que produce en la vida colectiva.<\/p>\n<p>Ah\u00ed est\u00e1, precisamente, el desaf\u00edo de este abril conmemorativo. Periodistas, locutores, productores, panelistas, comentaristas, conductores y creadores de contenido, necesitamos hacer una pausa cr\u00edtica. No para intimidarnos ante la IA, no para lamentar lo que cambi\u00f3, sino para revisar qu\u00e9 valor real estamos aportando.<\/p>\n<p>Porque la diferencia profesional ya no descansa \u00fanicamente en una buena dicci\u00f3n, en una voz agradable, en la rapidez para publicar o en la destreza frente a una c\u00e1mara. Ahora nuestras oportunidades deben estar vinculadas con el criterio.<\/p>\n<p><b>Algunos referentes<\/b><\/p>\n<p>Ortega y Gasset advierte que la t\u00e9cnica, por s\u00ed sola, no resuelve el sentido de la existencia. Tener medios no equivale a tener direcci\u00f3n. En comunicaci\u00f3n ocurre exactamente eso. Hoy existen m\u00e1s recursos que nunca para producir, editar, emitir, grabar, distribuir y viralizar. Pero si no hay una intenci\u00f3n clara, una responsabilidad \u00e9tica y un proyecto comunicacional con sentido p\u00fablico, todo ese despliegue termina sum\u00e1ndose al ruido.<\/p>\n<p>Harari, desde otra perspectiva, recuerda que las sociedades se sostienen sobre relatos compartidos, sobre marcos de interpretaci\u00f3n que hacen posible la convivencia. Ah\u00ed el papel del comunicador sigue siendo decisivo. No se trata solo de decir lo que pasa, sino de ayudar a entenderlo. No basta con repetir datos, amplificar esc\u00e1ndalos o perseguir tendencias. Hace falta ofrecer contexto, jerarquizar lo importante, distinguir lo verdadero de lo enga\u00f1oso y aportar serenidad donde otros solo inyectan ansiedad.<\/p>\n<p>Toffler tambi\u00e9n ayuda a comprender esta transici\u00f3n. La comunicaci\u00f3n de la era industrial era m\u00e1s centralizada; la de hoy es fragmentada, vertiginosa y dispersa. La audiencia dej\u00f3 de ser cautiva. El prestigio dej\u00f3 de venir garantizado por la plataforma. La confianza, ahora, se construye d\u00eda a d\u00eda. Y esa confianza no nace del volumen, sino de la coherencia; no surge del protagonismo, sino del servicio.<\/p>\n<p><b>Comunicar con criterio<\/b><\/p>\n<p>Por eso, en este mes de abril, la invitaci\u00f3n es a recuperar la conciencia del oficio. A preguntarnos si cada intervenci\u00f3n informa o confunde; si cada comentario orienta o intoxica; si cada espacio fortalece ciudadan\u00eda o solo alimenta vanidad, confrontaci\u00f3n y superficialidad. Comunicar no es llenar minutos ni ocupar pantallas. Comunicar es asumir una responsabilidad con la inteligencia p\u00fablica y con la salud democr\u00e1tica de la comunidad.<\/p>\n<p>Una voz profesional agrega valor cuando educa, cuando previene, cuando explica, cuando eleva la conversaci\u00f3n p\u00fablica y cuando conecta a la gente con sus problemas reales y sus posibles soluciones. Agrega valor cuando sirve de puente entre conocimiento y ciudadan\u00eda, entre territorio e identidad, entre conflicto y convivencia. En tiempos de automatizaci\u00f3n, esa capacidad humana de mediaci\u00f3n \u00e9tica e interpretativa puede convertirse en el rasgo m\u00e1s valioso del periodismo y la locuci\u00f3n.<\/p>\n<p>Celebremos, entonces, pero sin evasiones. Que el D\u00eda del Periodista y el D\u00eda del Locutor no sean solo fechas para reconocimientos, placas y saludos en cabina. Que sean tambi\u00e9n una llamada a la reflexi\u00f3n profunda. Porque en una \u00e9poca donde abundan las voces, lo verdaderamente escaso es la orientaci\u00f3n con sentido. Y ah\u00ed sigue estando, todav\u00eda, la grandeza de estos oficios.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por N\u00c9STOR EST\u00c9VEZ Abril trae consigo, en Rep\u00fablica Dominicana, dos fechas que invitan a mucho&hellip;<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":66757,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[55,143,51],"tags":[],"class_list":["post-79428","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-nacionales","category-nestor-estevez","category-opinion"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/79428","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=79428"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/79428\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":79488,"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/79428\/revisions\/79488"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/media\/66757"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=79428"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=79428"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=79428"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}