{"id":79182,"date":"2026-04-10T00:00:08","date_gmt":"2026-04-10T04:00:08","guid":{"rendered":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/?p=79182"},"modified":"2026-04-09T23:32:27","modified_gmt":"2026-04-10T03:32:27","slug":"quien-gana-cuando-el-periodismo-pierde","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/2026\/04\/10\/quien-gana-cuando-el-periodismo-pierde\/","title":{"rendered":"\u00bfQui\u00e9n gana cuando el periodismo pierde?"},"content":{"rendered":"<p>Por N\u00c9STOR EST\u00c9VEZ<\/p>\n<p>Hay quien afirma que el periodismo ya muri\u00f3. Para otros, simplemente est\u00e1 en crisis. Del muerto se dice que \u201ccon tierra tiene\u201d. Pero si asumimos que solo est\u00e1 en crisis, la pregunta retadora es: \u00bfqu\u00e9 futuro le estamos construyendo al periodismo?<\/p>\n<p>El periodista espa\u00f1ol\u00a0Teodoro Le\u00f3n Gross\u00a0agit\u00f3 el debate con su libro\u00a0<em>La muerte del periodismo<\/em>. No es el primero en anunciar finales simb\u00f3licos:\u00a0Friedrich Nietzsche\u00a0habl\u00f3 de la muerte de Dios;\u00a0Roland Barthes, de la muerte del autor;\u00a0Francis Fukuyama, del fin de la historia. Pero lo que est\u00e1 en juego ahora es, sencillamente, un componente clave de la democracia.<\/p>\n<p>Le\u00f3n Gross sostiene que el periodismo ha pasado de ser \u201ccuarto poder\u201d a un actor secundario. Antes vigilaba al poder; hoy muchas veces lo acompa\u00f1a. Antes ayudaba a entender la realidad; hoy compite por atenci\u00f3n en un entorno saturado. Este proceso, que \u00e9l describe como una \u201cmediamorfosis\u201d, no es solo un cambio tecnol\u00f3gico, sino una transformaci\u00f3n profunda que afecta el papel social del periodismo.<\/p>\n<p>Durante d\u00e9cadas, el periodismo se sostuvo sobre un equilibrio clave: era un servicio p\u00fablico que lleg\u00f3 a funcionar muy bien como negocio, sin perder su esencia como soporte democr\u00e1tico. Pero ese modelo se ha debilitado. La publicidad, que financiaba la independencia editorial, migr\u00f3 hacia plataformas digitales, dejando a muchos medios en condiciones precarias. Sin recursos, investigar se vuelve m\u00e1s dif\u00edcil y la independencia se resiente.<\/p>\n<p>A esto se suma la l\u00f3gica de la econom\u00eda de la atenci\u00f3n. Hoy, el empe\u00f1o no es necesariamente informar mejor, sino captar m\u00e1s clics. Por eso la informaci\u00f3n se ha convertido en entretenimiento. Ahora se apela a emociones intensas \u2014miedo, rabia, indignaci\u00f3n\u2014 porque eso genera m\u00e1s interacci\u00f3n. El problema es que emocionar no siempre es lo mismo que explicar.<\/p>\n<p>En paralelo, la prensa ha perdido autoridad. Hubo un tiempo en que los medios orientaban la opini\u00f3n p\u00fablica. Hoy, esa influencia es m\u00e1s limitada. La confianza ha disminuido, y muchas personas consumen informaci\u00f3n sin distinguir entre fuentes confiables y contenidos dudosos.<\/p>\n<p>Pero el cambio m\u00e1s profundo tiene que ver con la verdad. Vivimos en la era de la posverdad, donde los hechos pesan menos que las creencias. Las\u00a0<em>fake news<\/em>\u00a0\u2014noticias falsas creadas para manipular\u2014 circulan con facilidad, sobre todo en redes sociales. En este escenario, el periodismo ya no es el \u00fanico filtro: compite con rumores, opiniones y desinformaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Los algoritmos refuerzan este problema. Est\u00e1n dise\u00f1ados para mostrar lo que m\u00e1s engancha, no lo que mejor informa. Por eso, los contenidos m\u00e1s extremos o pol\u00e9micos tienden a viralizarse. Cuando todo parece discutible y no hay acuerdos b\u00e1sicos sobre los hechos, la democracia se debilita.<\/p>\n<p>Este panorama global tiene consecuencias concretas en pa\u00edses como la Rep\u00fablica Dominicana. En contextos donde existen tantos problemas por resolver, el acceso a informaci\u00f3n confiable es fundamental. La\u00a0CEPAL\u00a0advierte que las inequidades afectan la confianza en las instituciones y la convivencia social.<\/p>\n<p>Cuando faltan medios locales fuertes, aparecen los llamados \u201cdesiertos informativos\u201d: lugares donde nadie explica qu\u00e9 hacen las autoridades ni c\u00f3mo se usan los recursos p\u00fablicos. En esos espacios, crece la desinformaci\u00f3n y se debilita la participaci\u00f3n ciudadana.<\/p>\n<p>Por eso, organismos como la UNESCO insisten en que el periodismo libre, plural y seguro es esencial para la democracia. No se trata solo de contar noticias, sino de garantizar que las personas puedan entender y participar en las decisiones que afectan su vida.<\/p>\n<p>Como es f\u00e1cil apreciar, este no es un tema exclusivo para periodistas. Estamos hablando de algo que toca de manera preferencial al pueblo llano, pero tambi\u00e9n a toda la sociedad. Tiene que ver con c\u00f3mo se informan las personas, c\u00f3mo forman su opini\u00f3n y c\u00f3mo participan en la sociedad. Ser ciudadano hoy implica saber cuestionar lo que se ve en redes y en plataformas, verificar fuentes y no dejarse llevar solo por emociones.<\/p>\n<p>Frente a todo esto, la pregunta inicial debe retarnos. Tal vez el periodismo no ha muerto. Tal vez lo que est\u00e1 en juego es si como sociedad estamos dispuestos a reconocer su valor, defenderlo y exigirle calidad.<\/p>\n<p>Porque sin informaci\u00f3n confiable no hay ciudadan\u00eda cr\u00edtica. Y sin ciudadan\u00eda cr\u00edtica, la democracia pierde sentido.<\/p>\n<p>Entonces, la pregunta clave es: \u00bfqui\u00e9n gana cuando el periodismo pierde? Y una m\u00e1s: \u00bfqu\u00e9 vamos a hacer al respecto?<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por N\u00c9STOR EST\u00c9VEZ Hay quien afirma que el periodismo ya muri\u00f3. 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