{"id":78881,"date":"2026-03-28T00:10:02","date_gmt":"2026-03-28T04:10:02","guid":{"rendered":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/?p=78881"},"modified":"2026-03-28T00:10:02","modified_gmt":"2026-03-28T04:10:02","slug":"para-que-sirve-la-poesia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/2026\/03\/28\/para-que-sirve-la-poesia\/","title":{"rendered":"\u00bfPara qu\u00e9 sirve la poes\u00eda?"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: left;\" align=\"center\">Por N\u00c9STOR EST\u00c9VEZ<\/p>\n<p>Acaba de celebrarse el D\u00eda Mundial de la Poes\u00eda. Para la ocasi\u00f3n, un dilecto amigo que se ha ganado el mote de El Poeta Mayor me invit\u00f3 a un recital que ya lleva su octava versi\u00f3n. Pero el clima parec\u00eda oponerse a que yo correspondiera.<\/p>\n<p>Desde el d\u00eda anterior, la lluvia solo reces\u00f3 por escasos minutos. Los caminos se volvieron lodo y todo apuntaba a la suspensi\u00f3n de la actividad. Sin embargo, ocurri\u00f3 lo anhelado: la gente lleg\u00f3, el encuentro se realiz\u00f3 y la poes\u00eda habl\u00f3. La experiencia me gener\u00f3 una pregunta clave: \u00bfpara qu\u00e9 sirve la poes\u00eda?<\/p>\n<p>La respuesta r\u00e1pida \u2014y equivocada\u2014 ser\u00eda que para poco. En una \u00e9poca dominada por la productividad, los indicadores y la urgencia, la poes\u00eda parece algo prescindible. No produce bienes materiales, no acelera procesos, no resuelve problemas inmediatos. Pero esa mirada ignora algo esencial: sin poes\u00eda \u2014sin lo simb\u00f3lico\u2014 no hay sociedad posible.<\/p>\n<p>Yuval Noah Harari lo explica con claridad en\u00a0<i>Sapiens<\/i>: lo que distingue al ser humano no es solo su capacidad de transmitir informaci\u00f3n sobre el mundo real, sino su habilidad para hablar de lo que no existe. Mitos, dioses, naciones, derechos. Ficcionamos. Y, m\u00e1s importante a\u00fan, creemos colectivamente en esas ficciones.<\/p>\n<p>La poes\u00eda sirve, en primer lugar, para sostener esa capacidad de imaginar juntos. No es un adorno del lenguaje, es su expresi\u00f3n m\u00e1s libre y profunda. Es el territorio donde las palabras dejan de describir \u00fanicamente lo tangible para crear sentido. Y sin sentido compartido, no hay comunidad.<\/p>\n<p>Lo que ocurri\u00f3 en La Guama, comunidad rural de Santiago Rodr\u00edguez, lo confirma. A pesar de la lluvia, la gente decidi\u00f3 reunirse alrededor de la palabra. Escuchar, nombrar, reconocerse. Ese acto, que podr\u00eda parecer simple, es en realidad profundamente pol\u00edtico. No en el sentido partidario, sino en el m\u00e1s esencial: construir un espacio donde circulan significados comunes.<\/p>\n<p>Harari advierte que gracias a esa capacidad de crear ficciones compartidas, los sapiens pudieron cooperar en grandes grupos. No solo por la fuerza o el parentesco, sino por la creencia en relatos comunes. La poes\u00eda forma parte de ese tejido invisible que permite que una comunidad exista m\u00e1s all\u00e1 de la supervivencia. Sirve, entonces, para algo decisivo: cohesionar.<\/p>\n<p>En el recital\u00a0<i>Voces en Vuelo sobre Melopea del Riachuelo<\/i>, la poes\u00eda dej\u00f3 de ser un ejercicio individual. No era solo quien escrib\u00eda o declamaba, sino quienes escuchaban, asent\u00edan, re\u00edan o guardaban silencio. La palabra se volv\u00eda experiencia compartida. Y en ese proceso, la comunidad se reconoc\u00eda a s\u00ed misma. Eso resulta determinante en un mundo fragmentado.<\/p>\n<p>Zygmunt Bauman hablaba de la fragilidad de los v\u00ednculos en la modernidad l\u00edquida. Todo cambia, todo fluye, todo se disuelve. La poes\u00eda, en cambio, act\u00faa como ancla. Fija momentos, condensa emociones, crea memoria. Permite que algo permanezca cuando todo lo dem\u00e1s parece ef\u00edmero.<\/p>\n<p>Pero su funci\u00f3n no termina ah\u00ed. La poes\u00eda tambi\u00e9n sirve para ampliar la experiencia humana. Edgar Morin recuerda que no vivimos solo en un mundo material, sino en un universo de significados. La poes\u00eda expande ese universo. Nos permite ver m\u00e1s all\u00e1 de lo evidente, nombrar lo que a\u00fan no tiene nombre, explorar lo que no es inmediatamente \u00fatil pero s\u00ed profundamente necesario.<\/p>\n<p>En t\u00e9rminos de desarrollo humano, esto tiene implicaciones concretas. Amartya Sen insist\u00eda en que el desarrollo consiste en ampliar las capacidades humanas. Entre ellas, la de imaginar, crear, participar en la vida cultural. Una comunidad que cultiva la poes\u00eda no solo produce versos: fortalece su libertad.<\/p>\n<p>Lo que viv\u00ed en la celebraci\u00f3n del D\u00eda Mundial de la Poes\u00eda fue exactamente eso. No solo un recital, sino una comunidad ejerciendo su capacidad de imaginarse a s\u00ed misma. De narrarse. De afirmarse en medio de la incertidumbre, incluso bajo la lluvia.<\/p>\n<p>Eso me hizo pensar que la poes\u00eda sirve para resistir. Cuando todo empuja hacia lo inmediato, lo utilitario, lo rentable, detenerse a escuchar un poema es un acto de resistencia cultural. Ella ayuda a evitar que la sociedad deje de cultivar lo simb\u00f3lico y pierda, poco a poco, su capacidad de cooperar, proyectarse y construir futuro.<\/p>\n<p>Esa noche en Santiago Rodr\u00edguez, la poes\u00eda no detuvo la lluvia, pero permiti\u00f3 compartirla en comunidad. Y eso, en tiempos como estos, no solo sirve. Es imprescindible.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por N\u00c9STOR EST\u00c9VEZ Acaba de celebrarse el D\u00eda Mundial de la Poes\u00eda. 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