{"id":78163,"date":"2026-02-23T00:10:57","date_gmt":"2026-02-23T04:10:57","guid":{"rendered":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/?p=78163"},"modified":"2026-02-22T23:47:17","modified_gmt":"2026-02-23T03:47:17","slug":"rd-y-venezuela-deben-superar-sus-divergencias","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/2026\/02\/23\/rd-y-venezuela-deben-superar-sus-divergencias\/","title":{"rendered":"RD y Venezuela deben superar sus divergencias"},"content":{"rendered":"<p>Por NELSON DEL POZO GUZM\u00c1N<\/p>\n<p>La ruptura diplom\u00e1tica entre Rep\u00fablica Dominicana y Venezuela, declarada en 2024, es una herida abierta en el coraz\u00f3n de Am\u00e9rica Latina que sangra sobre un tejido hist\u00f3rico de hermandad. Mientras las canciller\u00edas se enfr\u00edan, m\u00e1s de 120,000 venezolanos construyen su vida en suelo quisqueyano, y miles de dominicanos guardan memoria del hogar que por d\u00e9cadas encontraron en la patria de Bol\u00edvar.<\/p>\n<p>Este divorcio pol\u00edtico, el quinto en ocho d\u00e9cadas, insulta una relaci\u00f3n forjada por el pr\u00f3cer Juan Pablo Duarte, quien vivi\u00f3 y muri\u00f3 en Venezuela, y por el flujo de ideas, cultura y solidaridad que por siglos ha navegado libre entre el Caribe. No podemos permitir que la coyuntura ahogue el destino com\u00fan. El restablecimiento de relaciones no es una opci\u00f3n; es un imperativo hist\u00f3rico y moral para dos pueblos que son, en esencia, hermanos, hijos de la Patria Grande Latinoamericana.<\/p>\n<p>Mirar hacia atr\u00e1s duele, pero ilumina el camino: nuestra relaci\u00f3n es una monta\u00f1a rusa de rupturas y reconciliaciones que prueba lo insensato de la desconexi\u00f3n. Los lazos oficiales comenzaron en 1945, para romperse y restablecerse en 1949. En 1960, un atentado contra el presidente venezolano R\u00f3mulo Betancourt, atribuido al r\u00e9gimen de Trujillo, llev\u00f3 a una condena en la OEA y a otra ruptura.<\/p>\n<p>Luego, en los 80, Venezuela abri\u00f3 sus brazos a m\u00e1s de 21,000 dominicanos en busca de paz y prosperidad. Cada reconciliaci\u00f3n, como las de 1962, 1965 o tras la firma de acuerdos como Petrocaribe en 2005, demostr\u00f3 que el puente, aunque da\u00f1ado, nunca se derrumba. Esta quinta ruptura es solo un cap\u00edtulo m\u00e1s en un libro que siempre se reescribe hacia la uni\u00f3n. Negar esta historia es traicionar a nuestros pueblos.<\/p>\n<p>\u00bfQu\u00e9 deton\u00f3 esta crisis? La chispa fue la decisi\u00f3n dominicana de no reconocer\u00a0 la\u00a0 legitimidad\u00a0 de\u00a0 las\u00a0 elecciones\u00a0 presidenciales venezolanas de julio de 2024, aline\u00e1ndose con otros pa\u00edses bajo el manto de sumisi\u00f3n y orientaci\u00f3n de EE. UU. que impuso el desconocimiento y cuestion\u00f3 la transparencia del proclamado reelecto presidente N. Maduro. Venezuela respondi\u00f3 con la ruptura total, acusando injerencia y retirando a su cuerpo diplom\u00e1tico.<\/p>\n<p>El conflicto se envenen\u00f3 con acusaciones de una deuda petrolera impaga y, sobre todo, con la incautaci\u00f3n en suelo dominicano de un avi\u00f3n vinculado al Estado venezolano por parte de Estados Unidos, un acto que Caracas tild\u00f3 de \u201cpirater\u00eda\u201d y complicidad de R. D. con Washington. La posici\u00f3n dominicana, expresada en la OEA, aboga por una \u201choja de ruta seria\u201d para una transici\u00f3n democr\u00e1tica en Venezuela, pero sin reconocer al \u201cgobierno de turno\u201d. Este pulso, enfrascado en principios leg\u00edtimos pero r\u00edgidos, hoy solo sirve a intereses for\u00e1neos y castiga al soberano pueblo de venezolanos y dominicanos.<\/p>\n<p>El costo humano de esta fractura es atroz y palpable. En Venezuela, el pueblo sufre una crisis humanitaria compleja; aunque se han superado picos hist\u00f3ricos, el Fondo Monetario Internacional (FMI) advierte que la dolarizaci\u00f3n de facto y una inflaci\u00f3n persistente mantienen el poder adquisitivo pulverizado, mientras el mundo debate sobre petr\u00f3leo y sanciones. En Rep\u00fablica Dominicana, cuya econom\u00eda proyecta un crecimiento del 5% seg\u00fan el Banco Central de la RD, miles de familias binacionales viven en la incertidumbre, con consulados cerrados y representados por un tercer pa\u00eds, Espa\u00f1a, en caso de emergencia.<\/p>\n<p>La suspensi\u00f3n de vuelos comerciales directos rompe el contacto vital, afectando los lazos familiares, culturales y comerciales que componen el verdadero tejido de la integraci\u00f3n. Mientras los gobiernos se miden en declaraciones, son los ciudadanos, los trabajadores, los estudiantes y los artistas quienes pagan el precio de una guerra fr\u00eda que no pidieron.<\/p>\n<p>Insistir en el aislamiento como herramienta es un error estrat\u00e9gico y una negaci\u00f3n de nuestra propia experiencia latinoamericana. La historia prueba que las rupturas entre nuestros pa\u00edses nunca son definitivas; son interrupciones dolorosas que siempre culminan en un reencuentro forzado por la geograf\u00eda, la inclemencia de las potencias que nos agitan, la cultura y la necesidad. La regi\u00f3n ya no puede permitirse lujos de divisi\u00f3n ante un mundo que nos quiere hacer ver como patio trasero.<\/p>\n<p>La soluci\u00f3n pac\u00edfica de controversias y la autodeterminaci\u00f3n, principios que Santo Domingo invoca para Venezuela, deben aplicarse tambi\u00e9n al di\u00e1logo bilateral. La diplomacia de gestos vac\u00edos y ultim\u00e1tums ha fracasado. Es hora de una diplomacia audaz, sabia, creativa y descolonizada, que ponga a la gente por encima de los protocolos y a la patria grande por encima de los ego\u00edsmos peque\u00f1os.<\/p>\n<p>Imaginar la reconciliaci\u00f3n no es un sue\u00f1o ingenuo; es proyectar lo que ya hemos vivido en \u00e9pocas mejores. Podemos volver a ser socios en energ\u00eda, comercio y desarrollo, como lo fuimos con el Acuerdo de Caracas y Petrocaribe, utilizando mesas t\u00e9cnicas para resolver diferencias sobre deudas bajo mecanismos sugeridos por la CEPAL o el arbitraje internacional reconocido en la Constituci\u00f3n dominicana.<\/p>\n<p>Podemos co-crear un corredor humanitario que alivie el sufrimiento del pueblo venezolano, con Rep\u00fablica Dominicana como puente solidario y facilitador del Plan de Normalizaci\u00f3n de Venezolanos del MIREX. El restablecimiento de relaciones no significa aprobaci\u00f3n t\u00e1cita, sino el reconocimiento maduro de que el di\u00e1logo entre vecinos es la \u00fanica v\u00eda para influir, ayudar y construir juntos un futuro distinto.<\/p>\n<p>El llamado, por tanto, es a la cordura y al coraz\u00f3n. A los gobiernos de Luis Abinader y de Delcy Rodr\u00edguez y a quienes ejerzan el liderazgo en R. D. y Venezuela: les pedimos valent\u00eda. Den un paso atr\u00e1s del abismo, nombren enviados secretos, encuentren una f\u00f3rmula que salve las apariencias pero, sobre todo, salve a nuestros pueblos. A la CELAC, a la OEA y a los l\u00edderes latinoamericanos: dejen de ser espectadores y convoquen, faciliten, medien. La estabilidad del Caribe y la credibilidad de la diplomacia interamericana est\u00e1n en juego. A los ciudadanos de ambos pa\u00edses: exijamos, recordemos, so\u00f1emos en voz alta.<\/p>\n<p>La hermandad dominico-venezolana, escrita en el exilio de Duarte y en el recibimiento de los migrantes, es m\u00e1s fuerte que cualquier decreto de ruptura. Restablecer relaciones diplom\u00e1ticas ahora no es un acto de capitulaci\u00f3n; es un acto de soberan\u00eda, de amor a Latinoam\u00e9rica y de justicia hist\u00f3rica. \u00a1Que la raz\u00f3n y la emoci\u00f3n nos encuentren, por fin, del mismo lado ante el horizonte de incertidumbre que nos aguarda!<\/p>\n<p style=\"text-align: center;\"><strong>Zurich<\/strong> <strong>&#8211; Suiza.<\/strong> <strong>30<\/strong> <strong>enero 2026.<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por NELSON DEL POZO GUZM\u00c1N La ruptura diplom\u00e1tica entre Rep\u00fablica Dominicana y Venezuela, declarada en&hellip;<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":78164,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[55,164,51],"tags":[],"class_list":["post-78163","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-nacionales","category-nelson-del-pozo-guzman","category-opinion"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/78163","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=78163"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/78163\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":78165,"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/78163\/revisions\/78165"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/media\/78164"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=78163"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=78163"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=78163"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}