{"id":76808,"date":"2025-12-15T00:00:39","date_gmt":"2025-12-15T04:00:39","guid":{"rendered":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/?p=76808"},"modified":"2025-12-14T23:04:31","modified_gmt":"2025-12-15T03:04:31","slug":"caso-stephora-la-desigualdad-de-las-vidas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/2025\/12\/15\/caso-stephora-la-desigualdad-de-las-vidas\/","title":{"rendered":"Caso Stephora: La desigualdad de las vidas"},"content":{"rendered":"<div class=\"c-detail__author full\">\n<div class=\"c-detail__author__title\">\n<div class=\"c-detail__author__info\">\n<div>ART\u00cdCULO INVITADO<\/div>\n<div><\/div>\n<div class=\"c-detail__author__name \">Por Am\u00edn P\u00e9rez<\/div>\n<\/div>\n<div class=\"c-detail__author__info\"><\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<p class=\"paragraph\">La vieron en su lucha por sobrevivir, y nadie hizo nada. As\u00ed fue el agobiante destino de\u00a0<b>Stephora Anne-Mircie Joseph, fallecida el pasado 14 de noviembre<\/b>\u00a0mientras participaba en una excursi\u00f3n que celebraba su m\u00e9rito escolar y termin\u00f3 en tragedia al ahogarse en una piscina. Luego de 25 d\u00edas del hecho, el Ministerio P\u00fablico restableci\u00f3 sus \u00faltimos momentos de vida: \u201cLa menor de edad realiz\u00f3 un gesto de desesperaci\u00f3n, luchando por tomar aire, por mantenerse a flote, por sobrevivir\u201d. Cinco ni\u00f1os a su alrededor la observaban pedir ayuda sin socorrerla ni buscar asistencia. Su cuerpo permaneci\u00f3 30 minutos en el fondo de la piscina. El desamparo la sigui\u00f3 despu\u00e9s de muerta: los responsables del centro educativo declinaron llamar al 911, y desestimaron a su madre al ocultarle el estado real de la situaci\u00f3n y al hacerla esperar m\u00e1s de cuatro horas para solo anunciarle de recuperar el cuerpo inerte de su \u00fanica hija.<\/p>\n<p class=\"paragraph\">Tras este hecho, la opini\u00f3n p\u00fablica se constern\u00f3 ante el posible encubrimiento de potenciales responsables del acomodado recinto escolar y el trato injusto a los \u201csin nombre\u201d. Si este proceso recuerda cuan desiguales somos socialmente en la muerte, \u00bfqu\u00e9 hay de la relaci\u00f3n desigual a la vida en este pa\u00eds? \u00bfDe qu\u00e9 dependen nuestras esperanzas de vida y chances a ser tratados en dignidad?<\/p>\n<p class=\"paragraph\">La desigualdad social es determinante en la propensi\u00f3n a tener mayor o menor esperanza de vida. M\u00e1s all\u00e1 de limitarse a pensar en t\u00e9rminos de duraci\u00f3n (edad), el soci\u00f3logo Didier Fassin sugiere tambi\u00e9n de comprender c\u00f3mo la desigualdad impacta en la calidad y tipo de vida que tengamos. Cabe entonces preguntarse: \u00bfDe los 80 ni\u00f1os y ni\u00f1as presentes en el paseo, que hac\u00edan de Stephora una persona proclive a las circunstancias que dieron su muerte? Las causas sociales no est\u00e1n necesariamente donde se manifiesta un hecho. Hasta la \u201cnegligencia\u201d y la indiferencia son socialmente determinadas.<\/p>\n<p class=\"paragraph\">Vivimos en una rep\u00fablica donde nuestra suerte es distinta seg\u00fan seamos ricos o pobres, hombres o mujeres, tengamos ciertos diplomas, \u201cenganches\u201d y\/o apellidos. Sin embargo, en una sociedad poscolonial como la nuestra, el color de la piel y el origen \u00e9tnico pueden ser tan, y a veces m\u00e1s, decisivos que las dimensiones anteriores. En ese orden, el origen haitiano de Stephora no es un detalle en el curso que tom\u00f3 su vida. Antes del fat\u00eddico hecho, ya la ni\u00f1a viv\u00eda en situaci\u00f3n de vulnerabilidad. Su madre, Loveli Rapha\u00ebl, rememora las humillaciones de parte de los compa\u00f1eros del colegio: \u201cYo puse a mi hija en modelaje para que ella tuviera confianza, porque ella dec\u00eda que se quer\u00eda cambiar el color de la piel, porque los ni\u00f1os le dec\u00edan t\u00fa eres una maldita negra, maldita haitiana\u201d. La violencia de estos insultos recuerda que la \u201cinocencia\u201d infantil puede ser cruda y violenta. Pero para entender lo que la inocencia hace, es importante comprender lo que la fomenta socialmente.<\/p>\n<p class=\"paragraph\">El racismo es una arma decisiva y estructurante de las trayectorias de vida en nuestro pa\u00eds. El colorismo es su expresi\u00f3n m\u00e1s com\u00fan. M\u00e1s una persona es oscura, tiene el pelo crespo y rasgos faciales afrodescendientes, menos importante es su valor en la sociedad y su trayectoria est\u00e1 m\u00e1s expuesta a obst\u00e1culos, indiferencias y exclusiones sociales. El colorismo no solo se expresa cuando un blanco insulta o discrimina a un negro. Un dominicano de piel oscura puede injuriar a otro de \u201cmaldito moreno\u201d o \u201cmaldito haitiano\u201d como forma de diferenciarse mediante la denigraci\u00f3n, siendo el calificativo \u201chaitiano\u201d el m\u00e1s despreciable de todos. Ya el historiador Richard Turits revelaba c\u00f3mo, al instituirse la c\u00e9dula de identidad en 1932, los cibae\u00f1os se clasificaban como \u201cBlanco, Indio, Indio claro, Indio oscuro, Mulato, Mulato colorado y Moreno\u201d, obviando la categor\u00eda \u201cnegros\u201d por estar asociada a los haitianos. Si esta jerarqu\u00eda ya no existe legalmente, persiste socialmente ejerci\u00e9ndose como una realidad cruelmente eficaz, incluso en el mundo infantil. Los ni\u00f1os aprenden a identificarse y a distinguirse, a crear c\u00edrculos de amistad y a diferenciarse de los dem\u00e1s, a tener m\u00e1s o menos sensibilidad con el otro, seg\u00fan criterios que provienen del entorno familiar y escolar, como de la sociedad en la que crecen. Y no es de sorprenderse que en un contexto donde el antihaitianismo ha sido exacerbado desde la llegada de Luis Abinader al poder, las expresiones de rechazo y de odio hacia Stephora Joseph cobran todo su sentido.<\/p>\n<p class=\"paragraph\">El trato desigual que sufri\u00f3 Stephora en vida como en muerte es un s\u00edntoma de la fragilidad de la existencia que se vive a escala nacional. El Estado dominicano nos ha habituado, casi hasta anestesiarnos, a un escenario donde las calles son salones de clase de maltratos, insultos, robos, abusos, detenciones arbitrarias, prisiones, violaciones, extorsiones y cr\u00edmenes en contra de la comunidad de origen haitiano. Esto no solo alimenta el racismo m\u00e1s abierto de grupos extremistas o influencers. Lo preocupante es que el racismo haya calado de la manera m\u00e1s sutil en las entra\u00f1as de la ni\u00f1ez, de donde no es imposible, pero s\u00ed es dif\u00edcil de hacer retroceder. Ah\u00ed est\u00e1 el nefasto legado de los gobernantes de hoy: en crear un proyecto de naci\u00f3n que normaliza una jerarqu\u00eda de la vida humana entre los hombres y mujeres del ma\u00f1ana.<\/p>\n<p class=\"paragraph\">Si es loable esperanzar que la conmoci\u00f3n colectiva suscitada tras la muerte de la ni\u00f1a haitiana sea un paso para derribar las barreras de la desigualdad y la segregaci\u00f3n en el pa\u00eds, cabe reflexionar sobre los motivos de este dolor com\u00fan. Como se\u00f1alara recientemente Elisabeth de Puig, la indignaci\u00f3n colectiva habr\u00eda surgido \u201cno porque la ni\u00f1a fuera extranjera, sino porque era una ni\u00f1a. Las madres y padres del pa\u00eds se reconocieron en el espejo del bullying: la burla repetida, la crueldad infantil, el adulto que mira hacia otro lado. Por primera vez en mucho tiempo, la frontera desapareci\u00f3 y emergi\u00f3 un miedo compartido: el miedo a perder un hijo\u201d. Todo pasa como si la muerte de Stephora se convirti\u00f3 en problema, pues, sobrepasaba las fronteras etnoraciales. Es decir, la conmoci\u00f3n fue generalizada en la medida en que este suceso pudo afectar a cualquiera. \u00bfSer\u00e1 entonces impensable tener alguna afinidad con la comunidad haitiana capaz de consternarnos ante el m\u00ednimo abuso contra \u00e9sta? \u00bfA qu\u00e9 punto ha llegado la deshumanizaci\u00f3n anti-haitiana para no alborotarse ante los m\u00faltiples Stephora que pasan semanalmente en este pa\u00eds \u2013 si el mismo d\u00eda de la muerte de la estudiante en Santiago, fallec\u00eda un reci\u00e9n nacido haitiano en el Centro Haina? \u00bfSer\u00e1 que nuestra sensibilidad se limita a un cuestionable \u201cestatus legal\u201d de seres humanos?<\/p>\n<p class=\"paragraph\">Stephora es el s\u00edmbolo de una sociedad que estratifica la vida como la muerte. Es la falsedad de una opini\u00f3n p\u00fablica que se consterna ante estos siniestros hechos mientras propiciaba los elementos que dar\u00edan lugar al tipo de vida desvalorizada que tuvo Stephora antes de su muerte. Es el moralismo de distintos medios, comunicadores y miembros de partidos pol\u00edticos que se indignan ante este \u201chomicidio involuntario\u201d mientras han sido promotores de la violencia contra la comunidad de origen de la joven estudiante. Es el doble est\u00e1ndar de un gobierno que luego del suceso de Stephora implementa un protocolo para preservar la vida en las excursiones escolares, pero deja intactos los protocolos migratorios que propician la muerte y atentan contra el derecho de esta comunidad a vivir con derechos y en paz.<\/p>\n<div class=\"c-detail__box \">\n<article class=\"c-detail__sumario \">\n<div class=\"c-detail__sumario__txt\">\n<p class=\"c-detail__sumario__signature\">Mientras menos reflexionemos sobre las razones sociales que crearon la posibilidad para que sucediera la irreparable muerte de Stephora, m\u00e1s chances damos de tener otros destinos como este. Ah\u00ed yace la insoportable ley de conservaci\u00f3n de la violencia. En ese racismo y menosprecio social que incorporamos en lo m\u00e1s profundo de nuestro ser, reproduciendo un trato diferenciado e injusto hacia el otro estigmatizado de la manera m\u00e1s espont\u00e1nea y normalizada que ya ni se ve ni cuestiona, pero que sigue existiendo como la \u201cm\u00e1s tangible, real y brutal de las realidades\u201d.<\/p>\n<\/div>\n<\/article>\n<\/div>\n<p class=\"paragraph\">Hasta en sus \u00faltimos instantes, Stephora luch\u00f3 por sobrevivir. Sin propon\u00e9rselo, nos alert\u00f3 a revertir la inercia de una sociedad profundamente injusta y violenta. Fue una estudiante sobresaliente, din\u00e1mica, solidaria, apasionada de los idiomas, la pintura, la cocina, el f\u00fatbol y el buen vivir. Todo lo que cualquier ni\u00f1a puede tener. Pero su vida era distinta a la mayor\u00eda. Ven\u00eda cargada de rechazos y desventajas. A Stephora le toc\u00f3 crecer en una sociedad que no le otorgaba un trato igualitario ni dejaba hacerla sentir suya. Su grandeza fue trascender esa tormenta de desprecios, burlas y obst\u00e1culos que le impuso la vida y que solo la muerte detuvo. Su belleza fue ofrecer humanidad a una sociedad que parece cada d\u00eda ser m\u00e1s insensible a la degradaci\u00f3n de la vida. Su manifiesto as\u00ed lo testifica: \u201cNo necesitamos compararnos con otras personas, porque tal como somos, somos preciosas, bellas y hermosas, porque Dios nos cre\u00f3 as\u00ed. Espero que este d\u00eda sea el d\u00eda m\u00e1s feliz, el d\u00eda m\u00e1s hermoso de ustedes porque se merecen la alegr\u00eda en toda su vida\u201d.<\/p>\n<p>Foto: fuente externa.<\/p>\n<p>Reproducido de hoy.com.do<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>ART\u00cdCULO INVITADO Por Am\u00edn P\u00e9rez La vieron en su lucha por sobrevivir, y nadie hizo&hellip;<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":76809,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[66,55],"tags":[],"class_list":["post-76808","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-articulo-invitado","category-nacionales"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/76808","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=76808"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/76808\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":76810,"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/76808\/revisions\/76810"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/media\/76809"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=76808"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=76808"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=76808"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}