{"id":76102,"date":"2025-11-05T00:00:22","date_gmt":"2025-11-05T04:00:22","guid":{"rendered":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/?p=76102"},"modified":"2025-11-04T22:41:32","modified_gmt":"2025-11-05T02:41:32","slug":"la-voragine","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/2025\/11\/05\/la-voragine\/","title":{"rendered":"La vor\u00e1gine"},"content":{"rendered":"<p><span lang=\"ES-MX\">Por ENRIQUE A. S\u00c1NCHEZ L.<\/span><\/p>\n<p><b><span lang=\"ES-MX\">\u00a0<\/span><\/b><span lang=\"ES-MX\">Jos\u00e9 Eutasio Rivera escribi\u00f3 s\u00f3lo una novela. Pero qu\u00e9 novela. <em>La vor\u00e1gine<\/em>, publicada en 1924, no s\u00f3lo lo consagr\u00f3 como escritor, sino que redefini\u00f3 la manera en que la literatura hispanoamericana pod\u00eda narrar su territorio y sus conflictos. Es una novela monumental en muchos sentidos: por su ambici\u00f3n, por su lenguaje, por su denuncia y por el eco que dej\u00f3\u00a0\u00a0en generaciones posteriores.<\/span><\/p>\n<p><span lang=\"ES-MX\">Rivera hab\u00eda nacido en Neiva, Colombia, en 1888. Poeta de formaci\u00f3n, con una breve carrera pol\u00edtica, conoci\u00f3 en carne propia la geograf\u00eda y los abusos de la regi\u00f3n amaz\u00f3nica durante un viaje en 1922 como miembro de una comisi\u00f3n lim\u00edtrofe. Fue entonces cuando se top\u00f3 con el archivo del coronel Tom\u00e1s Funes, personaje real que luego aparecer\u00eda en su novela.<\/span><\/p>\n<p><span lang=\"ES-MX\">Esa experiencia, junto con su sensibilidad po\u00e9tica y su conciencia social, cristaliz\u00f3 en un libro escrito con urgencia y pasi\u00f3n: una novela que Rivera sinti\u00f3 como un deber moral y pol\u00edtico.<\/span><\/p>\n<p><span lang=\"ES-MX\"><em>La vor\u00e1gine<\/em> es la historia de Arturo Cova, un poeta aventurero que huye con su amante, Alicia, hacia los llanos del Casanare, y que acaba adentr\u00e1ndose en el coraz\u00f3n oscuro de la selva.<\/span><\/p>\n<p><span lang=\"ES-MX\">La estructura es compleja: una especie de documento encontrado, como en la novela <em>Mar\u00eda<\/em> o incluso Don Quijote, que supuestamente es narrado por el propio Cova y que el autor solo transcribe. Este juego de encuadres busca darle a la novela un aire de testimonio ver\u00eddico.<\/span><\/p>\n<p><span lang=\"ES-MX\">Pero lo que se impone con fuerza es el mito de la selva como devoradora. En otras novelas de la misma \u00e9poca, la naturaleza era poder desafiante, pero dejaba una ense\u00f1anza. Aqu\u00ed, no. En <em>La vor\u00e1gine<\/em>, la selva traga a los hombres, los enloquece, los degrada. Es una fuerza ca\u00f3tica que impone su ley. La c\u00e9lebre frase con la que se cierra la novela lo resume todo: \u2018\u2019\u00a1Los devor\u00f3 la selva!\u2019\u2019<\/span><\/p>\n<p><span lang=\"ES-MX\">Rivera construye esta visi\u00f3n a trav\u00e9s de un lenguaje desbordado. La prosa est\u00e1 cargada de im\u00e1genes l\u00edricas, de exclamaciones, de pasajes que a veces parecen escritos en versos en poemas. No sorprende: \u00e9l se consideraba ante todo un poeta, y su protagonista, Arturo Cova, tambi\u00e9n lo es. Esto le da a la novela una textura \u00fanica, exuberante, pero tambi\u00e9n despareja. La narrativa se vuelve raps\u00f3dica, llena de digresiones y momentos de exaltaci\u00f3n emocional que a veces interrumpen la acci\u00f3n. Cova es un personaje contradictorio. Valiente y arrogante, pero tambi\u00e9n inmaduro y pat\u00e9tico.<\/span><\/p>\n<p><span lang=\"ES-MX\">En su relaci\u00f3n con las mujeres, con la selva y con sus compa\u00f1eros, revela una personalidad inestable, obsesionada consigo misma. Algunos cr\u00edticos han visto en \u00e9l un alter ego de Rivera; otros, una caricatura del hombre moderno perdido en un entorno que lo supera. La novela fue recibida con entusiasmo y cr\u00edticas.<\/span><\/p>\n<p><span lang=\"ES-MX\">En pocos a\u00f1os tuvo varias ediciones, que el propio Rivera fue corrigiendo. La versi\u00f3n definitiva es la quinta, publicada en Nueva York en 1928, poco antes de su muerte repentina. All\u00ed, Rivera elimin\u00f3 algunos excesos ret\u00f3ricos, suaviz\u00f3 el lenguaje y dej\u00f3 lista la obra que hoy conocemos.<\/span><\/p>\n<p><span lang=\"ES-MX\">Pero la vor\u00e1gine no es solo una novela de aventuras ni un documento de denuncia. Es una obra donde el lenguaje reproduce la violencia del entorno. Donde la selva no solo se describe: se siente, se oye, se impone. Y donde el intento del hombre por dominarla fracasa una y otra vez.<\/span><\/p>\n<p><span lang=\"ES-MX\">En este sentido, la novela anticipa muchas de las grandes preocupaciones de la narrativa latinoamericana del siglo XX: la relaci\u00f3n entre el individuo y el territorio, el poder devastador de la naturaleza, la corrupci\u00f3n, la violencia, la p\u00e9rdida de sentido.<\/span><\/p>\n<p><span lang=\"ES-MX\"><em>La vor\u00e1gine<\/em> es uno de esos libros que dejan huella. Una lectura exigente, intensa, que abre las puertas a una de las geograf\u00edas m\u00e1s poderosas de nuestra literatura: la selva amaz\u00f3nica convertida en mito, en trampa, en abismo.<\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por ENRIQUE A. S\u00c1NCHEZ L. \u00a0Jos\u00e9 Eutasio Rivera escribi\u00f3 s\u00f3lo una novela. 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