{"id":74669,"date":"2025-08-15T00:00:05","date_gmt":"2025-08-15T04:00:05","guid":{"rendered":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/?p=74669"},"modified":"2025-08-14T21:20:20","modified_gmt":"2025-08-15T01:20:20","slug":"existir-es-existir-politicamente","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/2025\/08\/15\/existir-es-existir-politicamente\/","title":{"rendered":"\u2018\u2018Existir es existir pol\u00edticamente\u2019\u2019"},"content":{"rendered":"<p>ART\u00cdCULO INVITADO<\/p>\n<p>Por Am\u00edn P\u00e9rez<\/p>\n<p>Ninguna\u00a0<strong>comunidad inmigrante<\/strong> ha sido nacionalmente sometida a tanta violencia y humillaci\u00f3n, y ante el desamparo absoluto del Estado, como la haitiana. Se trata de un r\u00e9gimen de dominaci\u00f3n total que corroe el conjunto de esferas de la vida social y se basa sobre la violencia, la explotaci\u00f3n, la subordinaci\u00f3n y la exclusi\u00f3n. Esta situaci\u00f3n solo puede existir a condici\u00f3n de negar la dignidad, los derechos y libertades a este grupo social. Este escrito expone algunas reflexiones sobre el c\u00f3mo y el porqu\u00e9 de esta dominaci\u00f3n pol\u00edtica.<\/p>\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Una vida sin derechos<\/h2>\n<p>A lo largo del siglo XX, el Estado organiz\u00f3 una zona de no-derecho contra esta poblaci\u00f3n inmigrante. El control pol\u00edtico se despleg\u00f3 ante las luchas de los braceros haitianos, muchas veces en solidaridad con movimientos pol\u00edticos de izquierda dominicanos. Por un lado, las dictaduras de\u00a0<strong>Joaqu\u00edn Balaguer<\/strong>\u00a0y de Fran\u00e7ois y\u00a0<strong>Jean-Claude Duvalier<\/strong>\u00a0unieron esfuerzos para vigilar y silenciar el auge del comunismo en la clase obrera, la cual clamaba por justicia social en ambas Rep\u00fablicas. Por otro lado, el Estado dominicano mantuvo en asedio las protestas contra las deplorables condiciones de vida y de trabajo en los bateyes e ingenios del pa\u00eds.<\/p>\n<p>Estas pr\u00e1cticas represivas iban de la mano del despojo de la identidad legal. Guy, trabajador en los ingenios del CEA y luego en el Central Romana, cuenta que \u2018\u2018durante el gobierno de Balaguer, los permisos de residencia fueron sustituidos por fichas de trabajo. As\u00ed, si ten\u00edas un accidente laboral, no pod\u00edas reclamar porque no ten\u00edas papeles\u2019\u2019. Dany trabaj\u00f3 tambi\u00e9n para el\u00a0<strong>Central Romana<\/strong>, implic\u00e1ndose en la creaci\u00f3n de un sindicato clandestino en los a\u00f1os setenta. Recordando la prohibici\u00f3n del derecho a huelga decretado por Balaguer en 1966 y la fuerte intimidaci\u00f3n sobre la acci\u00f3n sindical en estas zonas, no tard\u00e9 en preguntarle c\u00f3mo hac\u00edan para reivindicar sus derechos. La respuesta no se hizo esperar, m\u00e1s en sus ojos que en sus palabras. Tras un momento de silencio y un gui\u00f1o que reflejaba el asombro ante mi pregunta, respondi\u00f3 simplemente: \u2018\u2018\u00bfQu\u00e9 derechos? Nosotros no tenemos\u2019\u2019.<\/p>\n<p>\u00bfC\u00f3mo entender la violencia de Estado que no solo excluye a estos inmigrantes de sus derechos pol\u00edticos, pero procede por igual a privar ciudadanos nacionales de sus derechos a Naci\u00f3n \u2013como sucedi\u00f3 con la sentencia 168-13 del Tribunal Constitucional? Si son motivos econ\u00f3micos los que despojan legalmente y explotan racialmente a la comunidad de origen haitiano dentro del pa\u00eds, existen razones pol\u00edticas que propician estas pr\u00e1cticas de dominaci\u00f3n. No es casualidad que la violencia institucional se produzca en momentos en que los trabajadores inmigrantes y sus hijos dominicanos osaran hacer valer sus derechos en la arena p\u00fablica. Desde principios del a\u00f1o 2000, diversos movimientos han denunciado las violaciones del Estado dominicano de negar la expedici\u00f3n de certificados de nacimiento en funci\u00f3n del origen \u00e9tnico, confiscar pensiones cotizadas durante decenios, privar las poblaciones de seguro m\u00e9dico, obstaculizar el proceso de regularizaci\u00f3n, o mantener la apatridia. Estas manifestaciones de gente \u201cque no est\u00e1 donde deber\u00eda estar\u201d, reivindicando derechos pol\u00edticos, perturban el orden social que les es asignado: la exclusi\u00f3n.<\/p>\n<p>De esta transgresi\u00f3n se explica la violencia Estatal. Como precisaba el soci\u00f3logo\u00a0<strong>Norbert El\u00edas<\/strong>, \u201cel resentimiento surge cuando un grupo marginal socialmente inferior, menospreciado y estigmatizado, est\u00e1 a punto de exigir la igualdad no solo legal, sino tambi\u00e9n social, cuando sus miembros empiezan a ocupar posiciones en la sociedad que antes les eran inaccesibles, es decir, cuando empiezan a competir directamente con los miembros de la mayor\u00eda como individuos socialmente iguales\u2019\u2019. En otras palabras, cuando los dominados ocupan el terreno pol\u00edtico y claman derechos que les eran anteriormente negados, la clase dominante desata un proceso de diferenciaci\u00f3n y rechazo para preservar y perpetuar su dominaci\u00f3n.<\/p>\n<p>El recrudecimiento de las pol\u00edticas de persecuci\u00f3n y de deportaci\u00f3n masiva de la actual administraci\u00f3n han impactado y silenciado considerablemente los reclamos de la comunidad inmigrante. A pesar de este estado de sitio, diversas movilizaciones se produjeron en octubre 2024, febrero 2025 y posterior a la manifestaci\u00f3n anti-haitiana en Friusa en marzo pasado. Los trabajadores de la construcci\u00f3n en Punta Cana se movilizaron tanto contra los atropellos y cr\u00edmenes de la DGM, la polic\u00eda y el ej\u00e9rcito, como contra los abusos e injusticias laborales de las compa\u00f1\u00edas constructoras. La responsabilizaci\u00f3n pol\u00edtico-medi\u00e1tica desatada sobre estas protestas (catalogadas de \u201ccaos\u201d, de ocupaci\u00f3n ilegal de \u00e1reas p\u00fablicas, de atentar al Estado o poner en riesgo al sector turismo) no solo revela cuan impensable e insoportable es ver a la poblaci\u00f3n deshumanizada Ser y Ejercer sus derechos. La criminalizaci\u00f3n lleva tambi\u00e9n como prop\u00f3sito despolitizar estas luchas eminentemente pol\u00edticas: resaltando la supuesta amenaza del \u201cenemigo interno\u201d, y encubriendo las reivindicaciones contra la suspensi\u00f3n de la regularizaci\u00f3n del estatus migratorio, los maltratos y abusos laborales, o la inequidad salarial, que tanto deben al desamparo del Estado social.<\/p>\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Un Estado de exclusi\u00f3n<\/h2>\n<p>La negaci\u00f3n de los derechos c\u00edvicos no solo excluye a los inmigrantes del derecho al voto o del derecho a decidir por quienes deciden sus destinos. Busca, por dem\u00e1s, negar su reconocimiento social e imposibilitar la igualdad ciudadana. \u201cExistir, es existir pol\u00edticamente\u201d, afirmaba el soci\u00f3logo Abdelmalek Sayad. \u201cSignifica tener derecho a tener derechos, es decir, a ser sujeto de derecho, al igual que un nacional, y no solo objeto de derecho. Es el derecho a pertenecer a un cuerpo pol\u00edtico, a tener un lugar en \u00e9l; es el derecho a dar sentido y raz\u00f3n a (\u2026) su propia existencia; el derecho a tener una historia, un pasado y un futuro; el derecho a apropiarse de la posibilidad de controlar el presente y el futuro\u201d.<\/p>\n<p>Nuestra Naci\u00f3n se ha construido bajo la negaci\u00f3n de la existencia a un grupo social. Hoy asistimos a un estado superior. La regresi\u00f3n de derechos llega a niveles sin precedentes en la historia universal contempor\u00e1nea. Este r\u00e9gimen de excepci\u00f3n atenta contra la comunidad criminalizada y crea una sociedad violenta, excluyente y desigual. De ah\u00ed la necesidad de revertir en conjunto este sistema que degrada la vida humana.<\/p>\n<p>Reproducido de hoy.com.do<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>ART\u00cdCULO INVITADO Por Am\u00edn P\u00e9rez Ninguna\u00a0comunidad inmigrante ha sido nacionalmente sometida a tanta violencia y&hellip;<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":69040,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[66,55],"tags":[],"class_list":["post-74669","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-articulo-invitado","category-nacionales"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/74669","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=74669"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/74669\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":74670,"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/74669\/revisions\/74670"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/media\/69040"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=74669"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=74669"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=74669"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}