{"id":74211,"date":"2025-07-21T00:01:00","date_gmt":"2025-07-21T04:01:00","guid":{"rendered":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/?p=74211"},"modified":"2025-07-20T21:00:43","modified_gmt":"2025-07-21T01:00:43","slug":"la-regularizacion-de-la-explotacion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/2025\/07\/21\/la-regularizacion-de-la-explotacion\/","title":{"rendered":"La regularizaci\u00f3n de la explotaci\u00f3n"},"content":{"rendered":"\n<p>ART\u00cdCULO INVITADO<\/p>\n\n\n\n<p>Por Am\u00edn P\u00e9rez<\/p>\n\n\n\n<p>En medio de la desenfrenada ola de persecuci\u00f3n y deportaci\u00f3n masiva que el Estado lleva a cabo contra la inmigraci\u00f3n haitiana, diversas voces de la clase pol\u00edtica llaman hoy a un proceso de regularizaci\u00f3n. Parece que la situaci\u00f3n advertida por los sectores productivos sobre el aporte fundamental de la mano de obra haitiana, principalmente en la agroindustria y la construcci\u00f3n, comienza a disparar alarmas. En un abrir y cerrar de ojos, el gobierno pas\u00f3 del \u201cnuestra pol\u00edtica no incluye ning\u00fan plan de regularizaci\u00f3n\u201d (H. Figueroa, 5 de mayo), a contemplar di\u00e1logos con distintos sectores y una pol\u00edtica regida \u201cpor el respeto a la ley, la dignidad del trabajo y los derechos de todas las personas\u2019\u2019. (L. Abinader, 5 de junio). La situaci\u00f3n es a todas luces contradictoria: cuando el supremacismo anti-haitiano amenaza la existencia de estos inmigrantes en el pa\u00eds, la necesidad de su explotaci\u00f3n econ\u00f3mica sale a relucir. Si es imposible anticipar la salida que encontrar\u00e1 el gobierno, la historia ha demostrado que ambas visiones no son necesariamente incompatibles. La criminalizaci\u00f3n y exclusi\u00f3n de la inmigraci\u00f3n haitiana han sido el canon de su subordinaci\u00f3n y explotaci\u00f3n dentro de la naci\u00f3n. Este escrito revisita algunas caracter\u00edsticas de este sistema.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Dominaci\u00f3n social y legal<\/h2>\n\n\n\n<p>En su canci\u00f3n \u201cEl pique\u201d, el merenguero&nbsp;<strong>Johnny Ventura<\/strong>&nbsp;describe la parad\u00f3jica situaci\u00f3n del \u2018\u2018haitiano ausente, presente en la ca\u00f1a\u2019\u2019; es decir, esa existencia social condicionada exclusivamente a su explotaci\u00f3n econ\u00f3mica. El uso y abuso sobre esta comunidad se debe tanto al menosprecio y la deshumanizaci\u00f3n que hist\u00f3ricamente ha inferiorizado a esta poblaci\u00f3n, como a condiciones pol\u00edticas que la hacen posible. En com\u00fan inter\u00e9s econ\u00f3mico con los oligopolios, quienes dominan el poder pol\u00edtico, el racismo de Estado se ha ajustado a una estrategia de flexibilizaci\u00f3n de esta mano de obra. Su fin ha sido crear una ley a la medida que garantice la sobreexplotaci\u00f3n de la poblaci\u00f3n estigmatizada. Este trato solo es posible mediante el abandono del Estado de derecho: ese que autoriza (a los de arriba) la desregulaci\u00f3n del mercado laboral (para los de abajo), e imposibilita a estos \u00faltimos el reclamo de sus derechos.<\/p>\n\n\n\n<p>Existen condiciones que atraen y legitiman la presencia \u201cirregularizada\u201d de la poblaci\u00f3n haitiana, obligada a vivir en la indigencia, a ejercer trabajos despreciados por los dominicanos, con interminables jornadas, salarios de miseria y sin posibilidad alguna de derechos laborales. Esto tiene su historia: ya en abril del 1962, el secretario de Estado de Trabajo se dirig\u00eda al entonces consejero de Estado,&nbsp;<strong>Donald Reid Cabral<\/strong>, indicando: \u201cComo usted sabe, al dominicano se le hace dif\u00edcil desplazarse, sobre todo si no se le va a ofrecer condiciones de vida decentes, pero el haitiano no es tan exigente, o para ser m\u00e1s preciso no es exigente, ya que est\u00e1 acostumbrado en las faenas del corte a vivir en condiciones infrahumanas.\u201d En la actualidad, la presidenta de la Asociaci\u00f3n Dominicana de Constructores y Promotores de Viviendas (Acoprovi) favoreci\u00f3 el proceso de regularizaci\u00f3n, sugiriendo una capacidad innata de los inmigrantes a someterse a dicho infortunio: \u201cLa mano de obra extranjera es necesaria porque hay labores rudimentarias dentro de la construcci\u00f3n, las cuales los dominicanos no est\u00e1n interesados en hacer y no es una realidad solo local.\u201d<\/p>\n\n\n\n<p>El gobierno administra y regula la pobreza para favorecer su explotaci\u00f3n. La privaci\u00f3n del estatus jur\u00eddico legal fue y sigue siendo un mecanismo clave para constituir esta condici\u00f3n de vulnerabilidad. A las pol\u00edticas de despojo de documentaci\u00f3n de braceros en el siglo XX y a la negativa estatal de retribuir los derechos a los dominicanos de ascendencia haitiana desnacionalizados y a los nacidos sin papeles en el territorio nacional como demanda la ley, le siguen otras pr\u00e1cticas violatorias que mantienen irregularizada a esta poblaci\u00f3n. \u00bfPor qu\u00e9 el Estado exige requisitos irrealizables e impone trabas burocr\u00e1ticas que disuaden e imposibilitan el acceso a su regularizaci\u00f3n o a la renovaci\u00f3n de su estatus legal? Si en tiempo r\u00e9cord el Estado regulariz\u00f3 la situaci\u00f3n de la comunidad migrante venezolana, haci\u00e9ndolo por dem\u00e1s con una serie de excepciones como el de no exigir una documentaci\u00f3n de origen v\u00e1lida, \u00bfpor qu\u00e9 no sucede esto con la comunidad de origen haitiano? Lejos de limitarse a controlar qui\u00e9n tiene o no derecho a residir legalmente en el pa\u00eds, la pol\u00edtica migratoria funge as\u00ed como un instrumento de dominaci\u00f3n social.<\/p>\n\n\n\n<p>La frontera fue y sigue siendo el principio de la pol\u00edtica de Estado. Una frontera que no se limita al per\u00edmetro divisorio entre naciones. Se trata de una frontera social que subordina la existencia, obstaculiza y deniega los derechos a esta poblaci\u00f3n en todo el territorio nacional. Sin papeles, esta comunidad se encuentra en dependencia total dentro del marco laboral, con la dificultad de negociar el tipo de trabajo y su valor, sin seguro m\u00e9dico ni liquidaci\u00f3n, y sin posibilidad alguna al reclamo de un trato justo y digno. El estado actual de persecuci\u00f3n total agrava esta situaci\u00f3n, sometiendo esta poblaci\u00f3n a vivir en vulnerabilidad, precariedad y clandestinidad, donde la posibilidad de verse expulsado favorece su sumisi\u00f3n (y extorsi\u00f3n) en la sociedad dominicana. Vivir bajo esta amenaza obliga a algunos a esconderse por temor a ser expulsados y ver desaparecer sus esperanzas. Otros, atrapados por la necesidad de sobrevivir, ya no pueden permitirse esto \u2013 exponi\u00e9ndose as\u00ed, a un estado de acoso y explotaci\u00f3n sin l\u00edmites.<\/p>\n\n\n\n<p>Reproducido de hoy.com.do<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>ART\u00cdCULO INVITADO Por Am\u00edn P\u00e9rez En medio de la desenfrenada ola de persecuci\u00f3n y deportaci\u00f3n&hellip;<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":67145,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[66,55],"tags":[],"class_list":["post-74211","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-articulo-invitado","category-nacionales"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/74211","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=74211"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/74211\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":74212,"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/74211\/revisions\/74212"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/media\/67145"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=74211"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=74211"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=74211"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}