{"id":74041,"date":"2025-07-11T00:05:00","date_gmt":"2025-07-11T04:05:00","guid":{"rendered":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/?p=74041"},"modified":"2025-07-10T23:32:59","modified_gmt":"2025-07-11T03:32:59","slug":"global-dominicanidades","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/2025\/07\/11\/global-dominicanidades\/","title":{"rendered":"Global Dominicanidades"},"content":{"rendered":"\n<p>No hay una sola forma de vivir la dominicanidad, ni siquiera en la isla. Y mientras m\u00e1s se expande la di\u00e1spora, m\u00e1s se multiplican las formas de entenderla y de vivirla.<\/p>\n\n\n\n<p>Por ESTHER HERN\u00c1NDEZ MEDINA<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right\"><em>Las comunidades deben distinguirse,<\/em><br><em> no por su falsedad o autenticidad,<\/em> <em>sino <\/em><br><em>por la forma en que son imaginadas<\/em>.<br> Benedict Anderson<\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image is-style-rounded\">\n<figure class=\"alignright size-thumbnail\"><img decoding=\"async\" width=\"150\" height=\"150\" src=\"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-content\/uploads\/2024\/04\/Esther-150x150.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-66217\" srcset=\"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-content\/uploads\/2024\/04\/Esther-150x150.jpg 150w, https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-content\/uploads\/2024\/04\/Esther-300x300.jpg 300w, https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-content\/uploads\/2024\/04\/Esther-585x585.jpg 585w, https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-content\/uploads\/2024\/04\/Esther.jpg 640w\" sizes=\"(max-width: 150px) 100vw, 150px\" \/><figcaption class=\"wp-element-caption\">Esther Hern\u00e1ndez Medina<\/figcaption><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p>Una ma\u00f1ana de un jueves a finales de mayo pasado en un sal\u00f3n de hotel se o\u00eda la m\u00fasica de fondo que se forma cuando hay varias conversaciones a la vez y no se puede entender lo que se dice en ninguna. Ninguna voz sobresal\u00eda ni desentonaba. Nadie gritaba ni intentaba imponerse. Todo el mundo participaba hablando o escuchando con atenci\u00f3n, generando ese murmullo particular que nos hace sentir parte de la misma tribu aunque no conozcamos a m\u00e1s nadie. Hay gente que no soporta ese murmullo pero a m\u00ed me encanta. Y ese d\u00eda adem\u00e1s de agradarme me hizo muy, pero muy feliz porque era el sonido de las personas que nos reunimos en la conferencia <em>Global Dominicanidades II<\/em> en San Francisco, California y yo era parte del equipo que se hab\u00eda fajado por meses a organizar la conferencia.<\/p>\n\n\n\n<p>Desde la mesa en que estaba observaba fascinada a la gente riendo, hablando y mir\u00e1ndose a los ojos o mirando a las pantallas donde estaban quienes participaron de manera virtual. Estaba feliz no solo porque hab\u00edamos logrado nuestro objetivo sino porque tambi\u00e9n era evidente la pasi\u00f3n con que todo el mundo hac\u00eda suyo el espacio que creamos. Personas de diferentes generaciones se regalaban mutuamente una de las cosas m\u00e1s preciadas para quienes intentamos estudiar y explicar el mundo que nos rodea: leer y comentar el trabajo de la otra persona para mejorarlo y ayud\u00e1ndole a ver lo importante que es lo que est\u00e1 haciendo. Ese regalo es tan significativo que se pueden tronchar carreras completas cuando la gente no lo recibe por lo solitaria y dif\u00edcil que puede ser la vida en la academia, especialmente para quienes venimos de pa\u00edses o de comunidades donde hay muchas limitaciones para el trabajo intelectual. O sea, pa\u00edses como la Rep\u00fablica Dominicana y comunidades como las nuestras en Estados Unidos y en otros lugares que era de donde ven\u00edamos la mayor\u00eda de las personas en la conferencia.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero para entender el resto de esta historia hay que hacer un poco m\u00e1s de historia. Y la de Global Dominicanidades inici\u00f3 varios a\u00f1os antes en mayo del 2019 en Boston nada menos que en la Universidad de Harvard. Como nos contaron Elizabeth (Beth) Manley y Sharina Ma\u00edllo Pozo, fundadoras de Global Dominicanidades junto con Lorgia Garc\u00eda Pe\u00f1a, las tres se propusieron crear una conferencia que sirviera de casa a quienes estudiamos la Rep\u00fablica Dominicana y su di\u00e1spora en diferentes partes del mundo. Y lo lograron. En esa primera conferencia hist\u00f3rica decenas de estudiantes, docentes, activistas y artistas de la isla y de la di\u00e1spora conversamos, nos escuchamos, nos reconocimos y nos apoyamos. Tambi\u00e9n aprendimos sobre la trayectoria de estos estudios en los Estados Unidos y el trabajo pionero de titanes como Silvio Torres Saillant (quien nos acompa\u00f1\u00f3 en el cierre del evento), Daisy Cocco De Filippis, Ramona Hern\u00e1ndez y muchas y muchos m\u00e1s.<\/p>\n\n\n\n<p>Aunque nos tom\u00f3 m\u00e1s tiempo por la pandemia, en esta segunda versi\u00f3n de Global Dominicanidades, el equipo organizador (April Mayes, Lissette Acosta Corniel, Raj Chetty, Randol Contreras y una servidora) intentamos continuar y expandir lo que con tanto amor crearon Lorgia, Sharina y Beth. De hecho, la idea surgi\u00f3 de conversaciones que tuvimos April y yo cuando pens\u00e1bamos llevar la conferencia a Pomona College, la universidad en la que trabajamos a una hora de Los \u00c1ngeles. Al final no se hizo en Pomona sino en San Francisco, siguiendo el ejemplo de la primera conferencia de aprovechar que muchas personas asisten al congreso de la Asociaci\u00f3n de Estudios Latinoamericanos (LASA por sus siglas en ingl\u00e9s) como tambi\u00e9n hizo el equipo inicial con el congreso de LASA en Boston.<\/p>\n\n\n\n<p>Tanto en la primera como en la segunda entrega de Global Dominicanidades (y en las que seguir\u00e1n) buscamos ampliar lo que entendemos como ser dominicano o dominicana. No hay una sola forma de vivir la dominicanidad, ni siquiera en la isla. Y mientras m\u00e1s se expande la di\u00e1spora, m\u00e1s se multiplican las formas de entenderla y de vivirla. No existe <em>la<\/em> dominicanidad sino m\u00faltiples dominicanidades y esas dominicanidades, sea que est\u00e9n en Washington Heights, en la 42, en Vengan a Ver, en Lavapi\u00e9s o en \u201cRomana\u201d (que no es lo mismo que La Romana) son cada vez m\u00e1s globales.<\/p>\n\n\n\n<p>La naci\u00f3n, como dec\u00eda el historiador y polit\u00f3logo Benedict Anderson, es la comunidad que nos imaginamos que es. Por eso se expande mucho m\u00e1s r\u00e1pidamente en un mundo donde llamamos a gente querida por WhatsApp, aunque est\u00e9n a cientos de kil\u00f3metros y vemos las im\u00e1genes de la \u00faltima guerra, el \u00faltimo esc\u00e1ndalo o la \u00faltima elecci\u00f3n en cualquier lugar del globo mientras ocurre. La forma en que imaginamos y, por tanto, creamos la naci\u00f3n est\u00e1 cambiando, pero tardamos en darnos cuenta. Y esa comunidad imaginada incluye no solo gente dominicana en diferentes pa\u00edses (independientemente de la nacionalidad que tengan) sino tambi\u00e9n lo que han creado quienes han venido en diferentes momentos desde Espa\u00f1a, Palestina, Cuba, Jap\u00f3n, Siria, el L\u00edbano, China, Italia, el Caribe ingl\u00e9s, Europa del Este, Hait\u00ed, Estados Unidos, Venezuela y tantas otras naciones y regiones desde que nos formamos como pa\u00eds.<\/p>\n\n\n\n<p>El escritor Junot D\u00edaz lo dec\u00eda mucho mejor el domingo pasado en el Festival de Literatura Mar de Palabras: \u201cAqu\u00ed hay muchos mundos y no se conocen. Tienes ese t\u00edtulo de dominicano o dominicana pero es casi imposible capturar lo que es\u201d. A esa captura, o mejor dicho, a esa exploraci\u00f3n es que nos dedicamos en las conferencias de Global Dominicanidades asumiendo desde el principio que la dominicanidad solo existe en plural y que no necesariamente conocemos todas las dominicanidades.<\/p>\n\n\n\n<p>Comprobamos esa multiplicidad con la diversidad de los libros publicados el a\u00f1o pasado y este a\u00f1o. En un panel conformado exclusivamente por mujeres, la editora Lissette Acosta Corniel y las autoras Christina Davidson, Ana Liberato, Lauren (Robin) Derby y las mismas Beth y Sharina nos contaron los secretos de un viaje extraordinario. Nos compartieron lo dif\u00edcil y, a la vez, fascinante que fue investigar y escribir sobre la <a href=\"https:\/\/sunypress.edu\/Books\/T\/Transatlantic-Bondage2\">historia de la esclavitud<\/a> en Espa\u00f1a, RD y Puerto Rico, la estad\u00eda en Santo Domingo del <a href=\"https:\/\/dukeupress.edu\/dominican-crossroads\"><u>c\u00f3nsul afroamericano <\/u><u>Henry Astwood<\/u><\/a> y la Era de Trujillo vista a trav\u00e9s de los ojos de la <a href=\"https:\/\/www.routledge.com\/Deysi-Gender-and-Violence-Making-a-Life-Under-Democracy-and-Dictatorship\/Liberato\/p\/book\/9781032750859?srsltid=AfmBOop9wa-5VCDNnHnEdG1MnXqVDx8-m7E_v6vuJ21P1GYT1lYm-y8L\">t\u00eda Daisy<\/a> de Ana. El viaje tambi\u00e9n abarc\u00f3 desde la importancia de los <a href=\"https:\/\/dukeupress.edu\/betes-noires\">mitos en la frontera<\/a> entre Rep\u00fablica Dominicana y Hait\u00ed hasta la manera en que la <a href=\"https:\/\/muse.jhu.edu\/pub\/15\/monograph\/book\/131579\">m\u00fasica popular y la literatura<\/a> conversan y recrean la Rep\u00fablica Dominicana y su di\u00e1spora en Nueva York pasando por el <a href=\"https:\/\/www.rutgersuniversitypress.org\/delaware\/imagining-the-tropics\/9781978826892\/\">rol que jugaron las mujeres en crear el turismo<\/a> que conocemos hoy en el pa\u00eds y en el Caribe.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero el panel final del d\u00eda fue el que tuvo la tarea m\u00e1s dif\u00edcil. Zenaida M\u00e9ndez, activista feminista y comunitaria por d\u00e9cadas en Nueva York, Ico Abreu, arquitecto, cineasta y activista ambientalista en la isla y Ruth Pi\u00f3n, arque\u00f3loga, gestora cultural y activista feminista y antirracista nos ayudaron a movernos de pensar en la crisis a pensar en el futuro de las dominicanidades globales. Y lo hicieron poniendo nuestra mirada en las dominicanidades que generalmente no vemos. Con una sabidur\u00eda casi prof\u00e9tica, Zenaida nos invit\u00f3 a pensar conectando lo global y lo local al enfatizar que la comunidad dominicana necesitaba pensar e involucrarse de manera diferente en el proceso para elegir el nuevo alcalde o alcaldesa de la ciudad de Nueva York. Ico nos cont\u00f3 sobre las luchas de las comunidades afectadas por la explotaci\u00f3n minera en RD y la manera en que son ignoradas por gran parte de los medios y reprimidas desde el Estado. Y Ruth nos comparti\u00f3 un poco de la historia de resistencia en el rescate de las ra\u00edces africanas de nuestra cultura (que generalmente rechazamos en favor de las ra\u00edces ta\u00ednas y espa\u00f1olas) tanto en el trabajo acad\u00e9mico como en el activismo de los varios grupos antirracistas que tenemos en el pa\u00eds.<\/p>\n\n\n\n<p>Zenaida, Ico y Ruth nos recordaron en la pr\u00e1ctica lo que nos hab\u00edan dicho colegas como <a href=\"https:\/\/bono.edu.do\/blog\/noticia\/curso-discusion-y-estudio-del-libro-rayanos-ydominicanyorks-la-dominicanidad-del-siglo-xxi-curso\/\">Ram\u00f3n Antonio (Arturo) Victoriano<\/a>, <a href=\"https:\/\/editorial.bono.edu.do\/ponen-a-circular-libro-bordes-de-la-dominicanidad-de-lorgia-garcia-pena\/\">Lorgia Garc\u00eda Pe\u00f1a<\/a> y <a href=\"https:\/\/www.researchgate.net\/publication\/329825893_Black_Feminist_Formations_in_the_Dominican_Republic_since_La_Sentencia\">April Mayes<\/a> en sus obras. El hecho de que justamente las dominicanidades m\u00e1s ignoradas y marginadas, como la rayana de la frontera, la Dominicanyork de la di\u00e1spora o la afrodominicana y dom\u00ednico-haitiana en todo el pa\u00eds, son las que nos ofrecen las claves (la solidaridad, la creatividad, la persistencia y el <a href=\"https:\/\/acento.com.do\/amp\/opinion\/el-camino-de-santiago-y-la-importancia-de-celebrar-9148988.html\">cultivo constante de la alegr\u00eda<\/a>) que necesitamos para enfrentar el autoritarismo creciente y la desesperanza del momento actual.<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>No hay una sola forma de vivir la dominicanidad, ni siquiera en la isla. Y&hellip;<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":66217,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[70,55,51],"tags":[],"class_list":["post-74041","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-esther-hernandez-medina","category-nacionales","category-opinion"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/74041","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=74041"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/74041\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":74042,"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/74041\/revisions\/74042"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/media\/66217"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=74041"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=74041"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/eldiarioantillano.com\/uno\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=74041"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}